El Taller Literario “Ratones de Biblioteca” nació en el año 2023 como una iniciativa conjunta de Inmayores - MIDES y el Programa Ibirapitá - BPS. Este espacio, que funciona en la Casa de la Cultura de Minas, convoca a la ciudadanía, en su mayoría personas mayores, para compartir la escritura y la lectura, promoviendo la cultura como derecho y fortaleciendo la creatividad colectiva. Más que un taller, se ha convertido en un ámbito de encuentro, memoria y expresión emocional, donde sus integrantes —afectuosamente llamados “Ratones de Biblioteca”— hallan en la palabra un refugio de confidencia y comunidad.
Recientemente, integrantes del taller escribieron sobre la realización del Festival Wang en Minas.
Primera Página ofrece hoy a sus lectores textos elaborados por integrantes del taller, sobre este tema.
Que los disfruten.
LO QUE SIGNIFICA EL FESTIVAL WANG PARA MINAS
Dicen por ahí que el muralismo urbano moderno es una expresión artística que busca integrar la creatividad al concreto, las paredes, para convertir lo cotidiano en extraordinario.
¡Eso es lo que ha ocurrido en nuestra ciudad y de qué manera!
Un puñado de artistas jóvenes transformaron nuestra ciudad en una galería de obras coloridas y significativas, al aire libre y para el disfrute de todos y todas.
Supieron captar la esencia de cada lugar elegido, su simbolismo para la comunidad circundante, con profundo respeto por sus raíces e interpretarlo con maestría.
Cada mural cuenta algo que tiene que ver con nuestra historia como minuanos. Cada artista deposita su creatividad y la hace suya para luego devolverla enriquecida con matices propios, pletórica de color y de alegría.
Fue un deleite conversar con los muralistas, en ésto de “Ser cronistas por un día"
Escuchar lo que significa para ellos el desafío de plasmar parte de esa historia. En el brillo de sus miradas, con la pasión en sus palabras, el regocijo de poder plasmar en sus obras todo su arte, su estilo y el placer de compartirlo con todo/as nosotro/as.
Coincide el festival Wang con algo casi milagroso, la tan ansiada lluvia para nuestra ciudad, estábamos en situación crítica.
Casi todo estaba previsto, pero hubo que suspender partes del plan establecido. Eso no mermó el entusiasmo en éstos jóvenes, algunos con secador de pelo trataban de secar partes de sus pinturas, proteger con nylon las partes frescas para que la lluvia no las borrara y tantos otros percances que no supimos.
También tuvieron que lidiar con la geografía y arquitectura de cada lugar, como las dos muralistas que pintaron maravillosamente “El mirador de la rambla”.
Trepadas al borde de las escalinatas, en un ángulo casi imposible donde las curvas ofrecen casi una caída libre, si no tienes la precaución de poner bien los pies. Con rodillos y pinceletas de mango largo para acceder a todos los espacios. Cómo, además, lograron hacer una sola obra armoniosa con dos estilos muy diferentes.
Creo que habría mucho más para decir y contar, pero mi compañera, Solange ya ha hecho un recorrido por cada mural, en forma precisa y elocuente.
Me gustaría agregar que me parece que esto ha enriquecido enormemente nuestro patrimonio cultural .
Agrega otro atractivo turístico a lo que ya tenemos.
Rescata lugares sombríos o ignorados y les da el realce para ser parte de un paisaje que ahora es más bello y disfrutable para todos y todas.
Gracias a los y las responsables por hacerlo posible, y un abrazo apretadito a cada muralista por haber dado lo mejor de sí en su obra, gracias, gracias
DEL LLAVERO AL IMPONENTE FESTIVAL
Dicen que hace doce años, un grupo de artistas, sin un peso en el bolsillo, tuvo la fortuna de conseguir una casa para desarrollar su arte.
Esta casa de la Ciudad Vieja fue entregada junto a un llavero, en él se podía leer Wang. Y así nació el nombre de este festival: Festival de arte urbano Wang.
¿Recorremos?
Doña Petra preside la rambla con yuyos y oraciones. La magia de sus manos, el dulzor y sabiduría de la mirada, distinguen y valoran el recuerdo.
Todo fluye, los tambores, el carnaval, las imágenes, sinfonía de colores mimetizando el paisaje.
Mujeres en imágenes inolvidables, mujeres cobijando, arrumacando y constelando.
El arroyo San Francisco, viejo “valavar”, observa y sabe…
Impresionantes certezas sobre oficios que están en vías de extinción, con detalles naturales y ojos que miran al pasar, como acompañando el andar de los transeúntes, pasando por todos los matices de la vida, se unieron para embellecer los muros de la ciudad.
Los más hermosos sentimientos, hilos que unen vidas e historias que, aunque ajenas, podemos tomar como propias, y el sol acompañando siempre, abrazando la vida.
Símbolos de amor, solidaridad, libertad y resiliencia han quedado plasmados en nuestros muros.
Visita los murales, embriágate de belleza.
(por Alicia Viera y Nair Libonatti)
CRÓNICA DEL FESTIVAL WANG
Luego de un gran trabajo de coordinación interinstitucional y comunitario, Minas se vistió de arte y color al recibir el Festival de Arte Urbano Wang.
Fue así, que del 25 al 29 de marzo la ciudad se vio intervenida por 15 artistas de variados estilos, trayectorias y procedencia, creando un circuito cultural donde se puede apreciar la visión y sensibilidad de cada uno de ellos..
Dentro de las actividades el día 27 se realizó un mini circuito por la Ramba para llevar a cabo “Cronista por un día”. Una invitación a sentir, dialogar y cambiar impresiones con los artistas y sus obras para así recoger impresiones de lo que nos deja el festival.
De estas charlas pude recoger hermosas palabras que aún resuenan en mi mente: respeto, libertad, raíces, mixtura, simbología, responsabilidad, emoción, sentimientos, reminiscencias, historia, indígenas, nativos, sororidad, texturas entre otras.
La cita comenzó en la Plazoleta Doña Petra. Un homenaje a una mujer icónica, que el artista supo representar lo que ella significa para su familia, el barrio, la ciudad y en particular para la comunidad afro.
Como gran profesional, More comienza investigando de primera mano su historia con la familia Coto. Con gran responsabilidad, supo plasmar en su obra la historia, la parte espiritual y a la curandera, sin olvidar las raíces afro que ella tanto defendió.
Luego continuamos visitando un mural de estilo diferente y muy colorido. Sentados a la sombra, en una amena charla, Shaera refiere que “la obra es la excusa para hacer una historia”. Y es en la historia de nuestras serranías que el autor se basa para realizar el mural. Cuenta que investigando se entera que cuando los esclavos escapaban, era en esta zona de serranías donde se refugiaban. Es así, que toma imágenes representativas como la imagen de una niña, la cual representa a todas las niñas liberadas de la esclavitud en esas cadenas rotas, con la esperanza de una nueva vida.
El artista nos habla de su vida, sus orígenes, de cómo descubrió la mixtura de razas existente en su familia. Y lo más importante, del significado del arte en su vida, la responsabilidad de pintar en la calle sin dejar de lado los sentimientos, contemplando al otro en el cometido de generar emoción. Nos despedimos con un cálido abrazo y una sonrisa de agradecimiento por lo compartido.
Continuamos nuestro itinerario y nos dimos de cara con una explosión de rojo imposible de ignorar. Un estilo totalmente diferente de dibujo con pincel, con reminiscencias del grabado. El Reina plasma en su obra mucha simbología, con referencia a lo autóctono de flora y fauna, a los indígenas que habitaron estas tierras y a lugares representativos de nuestro departamento. También él nos habla de la responsabilidad que siente al crear la obra. El artista viaja con su familia, su esposa que también es muralista y a la que haré referencia a continuación y con sus dos hijas. Se turnan para cuidarlas y crear sus obras y el equipo Wang, como buen equipo apoyan en el cuidado de las niñas.
Al continuar el recorrido nos encontramos con un gran mural que Flo Itzaina está realizando en la pared trasera del Jardín de Infantes. Muy significativo, donde el género está presente a través de esas mujeres trenzando el cabello unas a otras. Conectadas de generación en generación, apoyándose, siendo sororas.
Seguimos hasta el Mirador y ahí se puede apreciar otra explosión de color. El verde, blanco, lila cubre la gran escalinata. Con un estilo abstracto y muy armonioso Danalessi, una artista argentina supo expresar las diferentes texturas de las sierras.
Una obra que invita a quedarse observando con una sensación de paz,descubriendo más y más elementos de nuestro paisaje serrano.
Más abajo Menina Fér realiza otra gran obra colorida, diferente, con variados elementos, figuras y flores que se complementa con el trabajo de Danalessi, a pesar de sus diferentes estilos.
Al finalizar el circuito se realiza el cierre con una actividad organizada por la Mesa de personas mayores de Lavalleja llamada “Encuentro de mujeres adultas creadoras”. Allí estuvieron presentes el Taller literario “Ratones de Biblioteca” realizando lecturas propias y ajenas, el Ballet folclórico femenino de UNI3 bailando cuecas, zambas y chacareras y culminó con la exposición de pintura de la Sra. Blanca Prieto integrante de “Amigos del Arte” con cuadros representativos de sus 30 años ininterrumpidos como artista.
Es de destacar el trabajo conjunto que realizaron las instituciones, el equipo del festival junto a los vecinos del barrio. Demandó tiempo para generar acuerdos y gestionar permisos en pos de una mejor y más bella comunidad.
Tanto trabajo dió sus frutos ya que más que un circuito cultural, fue un viaje sensorial, una explosión de colores y emociones. Donde cada mural es único, se expresa con estilos y formas diferentes, pero que juntos nos cuentan una historia y forma parte de nuestro acervo cultural.
También debo destacar la emoción que me generó la intervención de un muro en la Rambla por parte de los chicos del INISA. Es de destacar la importancia de que pudieran ver y sentir las obras a través del muralismo y dejar que se expresaran en un muro con frases como “Los lugares encerrados la cultura desahoga”. Es una luz de esperanza para chicos que no la tienen tan fácil. Que el arte y la cultura sean una forma de expresión para ellos es muy importante.
Gracias a todo el equipo Wang y a las instituciones que lo hicieron posible.
(por Solange Santos Asencio)