Finalizada la exposición de Andrea Tuana en la sesión extraordinaria de la Junta Departamental de Lavalleja, por el Día Internacional de la Mujer, la directora de la ONG El Paso y licenciada en Trabajo Social conversó con la prensa y se refirió a la sesión extraordinaria: “Me pareció sumamente interesante. Nunca había estado en una sesión de una Junta, donde fueran todas edilas. Me pareció un gesto enorme para conmemorar este 8 de Marzo, algo muy destacable. Por otra parte, el homenaje a Malvina (Gardil Aldabalde), esa gran mujer política, también tiene un gran significado, por el reconocimiento de lo que ella fue e hizo, todo lo que abrió y todo ese camino que generó para que hoy, la sala de sesiones de la JDL estuviese llena de mujeres. La idea y la propuesta de generar un espacio para conversar sobre estos temas, sobre las desigualdades de género, me parece muy oportuno, porque muestra el compromiso y el interés que hay en la JDL, en las edilas de poder abordar estos temas, que como se planteó, hay pensamientos diferentes, opiniones distintas, pero se da el ámbito para expresarlos con respeto y en un intercambio muy interesante”.

Más de una de las edilas le preguntó por la violencia política.

Sí, yo creo que la violencia política hacia las mujeres es un problema que está muy invisibilizado, que muchas veces se toma como ‘esto es lo que tengo que soportar por tomar esta opción’ y creo que hay que primero hacerlo visible, mostrarlo, y luego  generar algún tipo de protocolo o al algún tipo de disposición que específicamente haga visible la violencia política de género, que pueda desarrollar las diferentes formas que hay de este ejercer esa violencia política de género y empezar a generar espacios políticos libres de violencia de género.

También a veces la reacción de las mujeres políticas tiene una carga de violencia.

Creo que cualquier persona puede ejercer violencia,  puede faltar el respeto, pero hay un diferencial en el hecho de ser mujeres porque históricamente no ha sido un ámbito propio para las mujeres. Sin negar que puedan haber mujeres que ejerzan violencia o que respondan quizás a esa violencia política de género con más violencia, sí me parece importante no poner en el mismo nivel, digamos, lo que sería una mujer ejerciendo algún tipo de violencia, agresión o de este hostigamiento con lo que es el fenómeno estructural de las mujeres sufriendo violencia cuando desarrollan la política.

Otro de los focos en la charla y las preguntas fue la perspectiva en generaciones.

Sí, más de una edila trajo el tema de los adolescentes y las infancias, los adultos y las adultas mayores en varias perspectivas. También desde la sexualidad con las adultas mayores y también con continuar en la actividad política, y por supuesto la niñez y la adolescencia y el desarrollo de las mismas.

Además con el fondo del terrible caso del adolescente Jonathan Correa, que ha conmovido a todos.

Sí, ahí hay como varias puntas cuando hablamos de niñez y adolescencia, ahí nos lleva al tema del cuidado. ¿Cómo cuidamos? ¿Qué sociedad queremos? ¿Cómo construir una sociedad del cuidado? Cuando el cuidado está asociado directamente con lo que son los mandatos hacia las mujeres y cómo las mujeres seguimos siendo educadas para cuidar. Y eso invisibiliza, lo que sale económicamente hablando, el cuidado del otro. Si uno tiene que contratar personas para cuidar, ahí le queda muy claro cuánto cuestan los cuidados, pero además son cuidados que no tienen horario. Entonces, ahí hay todo un tema que obviamente los adolescentes y los niños necesitan ser cuidados. Muchas veces crecen solos y eso genera muchos problemas, desamparos, pero eso no implica que seamos las mujeres las responsables de esto, sino que la sociedad tiene que poner en el centro esa discusión y ver cómo generar distintos canales, posibilidades. Hay países en donde los varones pueden tener una licencia paternal de un año. Sin embargo, para nosotros es impensable, son 15 días. Hay mucha tela para cortar en ese sentido.

Y esa otra punta de la vida, los adultos mayores.

Ahí siempre el cuidado ha sido una responsabilidad de las mujeres y además es incambiable eso.

Ese mandato de cuidado muchas veces hace que las mujeres queden sobrecargadas, queden solas con esos cuidados, cuidados que además a veces, en algunos casos, hay adultos mayores que tienen francos deterioros, entre ellos cognitivos, y eso tiene un impacto en la salud mental y en la salud física de quien cuida. Las mujeres est’an solas con esos cuidados o de las personas con discapacidad. Creo que ahí amerita un diálogo importante como sociedad. Y por otro lado, lo que significa envejecer para una mujer y para un varón. ¿En qué lugar queda una mujer que envejece en esta sociedad? Muchas veces se sigue pensando y viendo a esa mujer como que es el fin. Terminó su vida reproductiva, entonces también termina su vida social, sexual, amorosa, política, de todo es el fin.

Sin embargo, los varones tienen otras expectativas y posibilidades. Todo eso queremos transformar y queremos cambiar para que las mujeres no sigamos estando coartadas en nuestra libertad de ser, hacer y sentir.

El caso Jonathan, ¿qué reflexión le merece en el marco del 8M?

La violencia vicaria es una violencia que se intensifica cuando las mujeres logran dar un paso de independencia, cuando las mujeres logran decir ‘basta’. Entonces esos varones que han perdido ese poder sobre la mujer, porque se separa y se va, empiezan con su venganza -digámosle así- o su manera de continuar ejerciendo ese poder o esas hostilidades a través de los chiquilines. Ahí nosotros tenemos que pensar cómo tenemos un estado, un país, unas políticas públicas y una justicia que identifique y que proteja. Hoy, por el contrario, lo que tenemos es una Justicia que mira esas situaciones como una consecuencia, una actitud de venganza de la mujer que no quiere que el padre vea a los hijos, entonces termina obligando a los niños en repudiaciones forzadas, termina de alguna forma volviendo a respaldar al agresor, dándole las visitas, y no tomando en cuenta todo lo que la mujer y el niño y la niña dicen respecto de la actitud de este progenitor, que no quiere tener un vínculo genuino, sino que lo que quiere es acceder a sus hijos para seguir controlando y para seguir ejerciendo daño a esa mujer. El poder, el tratar de dominar, el considerarse el dueño, ‘Soy dueño, son mi propiedad privada y …’ después pasan cosas muy tristes.