Nació en Minas el 24 de marzo de 1893 y murió repentinamente en la capital del país el 10 de mayo de 1950. Creció “en una pobreza que linda con la miseria”. Cuando tenía tres años, murió su padre. De él “conservo el borroso recuerdo de un hombre que me tomaba la mano y se quedaba largo rato con sus ojos clavados en los míos”, estampó en “El sueño de mi niñez”.

Junto a su madre, su abuela materna y su tía Anastasia compartió su niñez. En la citada obra literaria se pregunta «¿por qué mis mayores me hablaban tan poco de mi padre?»... «A través de lo poco que se me ha dicho me parece que fue un hombre bueno, de ágil ingenio, sin mayores aspiraciones, con algunas debilidades de carácter», remarca. En otro pasaje, Manuel Benavente dice que «mi madre y mi tía no me hacían cuentos. Quien me contaba algunos y echaba a volar con ellos mi fantasía, era mi abuela. Eran cuentos de guerra: la matanza de Quinteros, que ella conocía muy bien por haber visto de cerca los sucesos; las hazañas de guerreros desconocidos por mí, entre ellos los hermanos Rosales y aquel Borges.

En el libro dedicado a su niñez, Benavente recuerda que a los siete años confesó sus «culpas a un sacerdote. La penitencia que me dio no fue muy penosa: rezar dos veces el Credo». Tiempo después recibió la primera Comunión. Sobre aquel día dice en el libro: «Fuimos a visitar a mi tía Carmen que vivía en calle Marmarajá. Salí a jugar al patio y tomé una piedra para arrojársela a una gallina, pero recordé la promesa de no pecar más, que había hecho ese día, y dejé la piedra en el suelo».

Señala en el libro que la más grande alegría de su madre fue cuando lo vio vestido de monaguillo. «¡La sotana y el roquete! ¡Cuántas horas de sueño me robaron!» decía Benavente.

En aquella época, «decía misa en la capilla un sacerdote italiano, muy querido en Minas, que se llamaba don Genaro Amantea. Era un buen viejo, llano, simpático, sin nada de místico, a mi juicio».

LAS CALLES DE MINAS

Siendo aún niño debió trabajar para contribuir al sustento familiar. Ese contacto con el exterior, con la calle «me dio cierta independencia, o mejor dicho, yo me la tomé», manifiesta en el libro dedicado a su niñez y donde ilustra la estampa de la ciudad diciendo que Minas en ese momento tenía unos 12.000 habitantes, «casi colonial, chata y gris edificación, vida quieta y triste». Añade en el texto que «lo bello, lo maravilloso de Minas está en sus paisajes: la suave gracia de sus colinas, los cerros, eternos centinelas, sus lánguidas puestas de sol, sus noches esplendentes, sus calles empinadas, sus quintas, sus arroyos, sus campos manchados de árboles y de piedras, el original encanto de algunos rincones ignorados por los curiosos superficiales».

PRODUCCIÓN LITERARIA

El 4 de noviembre de 1913, con 20 años, estrenó en su ciudad natal un drama titulado «Alas rotas», compuesto en tres actos a través de la «Compañía Dramática Uruguaya», dirigida por Carlos Brussa. El 8 de enero de 1914 estrenó el Drama Social en 1 acto al cual tituló «Margarita Gauthier».

En cuanto a su producción poética, se destacan «El jardín de la vida» (poemas modernos), Montevideo, 1916; «Rosas de bohemia», Florida, 1920; «Motivos pueblerinos», Paysandú, Ed. Baccaro, 1920; «En la red del silencio», Paysandú, 1928; «Veinte Poemas de Paysandú», Paysandú, 1945; «Alegorías y micropoemas» (prosa y poesía), Montevideo, Independencia, 1945.

En cuanto a sus obras en prosa, figuran «Letras de España», Paysandú, 1931; «El sueño de mi niñez», San José, 1934; «Ella», San José, 1940; «Estampas pueblerinas», Montevideo, Comisión Municipal de Cultura de Lavalleja, 1944; «Tres conferencias sobre Cervantes», San José, Ed. Cenit, 1947; «Los amores de Lope de Vega», 1949 -según los críticos, su obra cumbre-.

ACTIVIDAD DOCENTE

Manuel Benavente ocupó la cátedra de literatura en el Liceo de Florida. Dos años después es trasladado al Liceo Departamental de Paysandú para luego ejercer la docencia en San José. En el Liceo departamental maragato desempeña cargos de Profesor de Literatura e Idioma Español desde el 5 de abril de 1934. Allí ejerció la Dirección desde el 18 de febrero de 1944 hasta el momento en que fallece.

LABOR PERIODÍSTICA

Al alejarse de Minas en 1914 y al radicarse en la capital del país, colabora como articulista del diario «La Razón», participando, en otra etapa de su vida en suplementos del diario «El Día» y de «Mundo Uruguayo», al tiempo de escribir también en la «Revista Nacional». Paralelamente, al ejercer la labor docente y trabajar en diferentes puntos del país, integra la plana de periodistas de «El Telégrafo» de Paysandú y «La Idea» de San José. Sus artículos también fueron reproducidos en las revistas «Teseo» y «Pegaso».

 

Arquitecto con alas

Arquitecto con alas, hornerito:

¿Dónde está la raíz de tanto afán?

¿En qué piedra escondida has afilado

la noble espada de tu voluntad?

¿De dónde viene tu pasión de artista,

puro y alto deseo de crear?

¿Quién encendió en la noche de tu instinto

la milagrosa luz de la verdad?

 

Arquitecto con alas, hornerito

alfarero: responde a mi ansiedad.

Si me revelas todo tu secreto,

puedo hacerte en mis versos inmortal.

El pájaro me mira y vuelve luego,

con redoblado ardor, a trabajar.

He leído en sus ojos la respuesta:

-¡No me robes el tiempo, charlatán!

 

Manuel Benavente

(Publicado en Revista Minas)