Antes que finalizara el año pasado, en noviembre de 2025, Primera Página tuvo una extensa entrevista con el jefe de Policía, el comisario general Alfredo Daniel Rodríguez Reboledo, quien ha ocupado múltiples cargos en su dilatada carrera policial.

Antes de ser jefe de Policía de Lavalleja estuvo en la Brigada Nacional Antidrogas de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas entre los años 2002 y 2012. Fue subdirector operativo en el Instituto Nacional de Rehabilitación en los años entre 2013 y 2015. Además, entre los años 2015 y 2017 fue jefe del Área de Operaciones de la Dirección General de Información e Inteligencia Policial y se desempeñó como jefe de Zona Operacional II de la Jefatura de Policía de Montevideo desde el 2017 al 2020. Cumplió además funciones como Director General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas entre los años 2020 y 2025.

Lo que sigue es la entrevista que mantuvimos con él.

¿Cómo cómo encontró la Jefatura cuando cuando asumió el cargo?

 Ordenada. Una jefatura sí con una gestión a mejorar, porque toda gestión es mejorable, es perfectible, pero en general bien, ordenada en cuanto a recursos, en cuanto a la tasa de criminalidad también. Lavalleja, como todos los departamentos, tiene su particularidad. Acá, los delitos de mayor incidencia en cuanto a cantidad son el hurto y la violencia doméstica. Después le siguen, muy atrás, la rapiña, los copamientos, las estafas. Esos delitos, el hurto y la violencia doméstica, andan en promedio en los 1.000 a 1.100 casos anuales. Hoy, si comparamos, si medimos los números fríos, en hurtos estamos por debajo de los que llevábamos el año pasado en este mismo periodo. En las rapiñas, por ejemplo, estamos un poquito más arriba, tenemos con seis o siete rapiñas más. En violencia doméstica tenemos menos también. En el abigeato estamos igual que el año pasado y en estafas venimos a la baja. O sea que en general los delitos, comparado este periodo al 15, 20 de noviembre, con igual periodo del año pasado, venimos a la baja, con excepción de las rapiñas. Y también los homicidios, que es un tema muy particular también. Tenemos seis. Es el periodo desde el 2020 para acá que ha tenido más homicidios. En años anteriores, en un año llegaron a haber cinco. Este año llevamos seis, con la particularidad que están los seis aclarados. Esa es la diferencia con los homicidios de otros años. No los pudimos evitar, pero están todos aclarados. Hay algunos delitos y algunas estadísticas que aumentan o disminuyen, o se mantienen, pero tiene más que ver con la cultura y con la sociedad que con la labor policial, como es el tema de la violencia de género, que es más bien un tema de educación, de cultura. Poco puede hacer la Policía para prevenir ese tipo de delitos, por más que se puedan hacer campañas, pero es muy difícil porque tiene que ver con la cultura y la sociedad. Nosotros trabajamos con un despliegue operacional en el terreno. Eso se realiza en base al mapa de calor, a la georreferencia del delito, el mapa de calor y los relojes de datos. El mapa de calor nos da el punto de concentración donde están aconteciendo los delitos, pero para eso es muy importante que la gente denuncie, porque nuestro sistema de gestión de seguridad pública se alimenta de lo que la gente denuncia. Si la gente no denuncia, existe una georreferenciación que no se ajusta a la realidad. Esa es la herramienta que tenemos. El mapa de calor y el reloj de datos nos da el día y el horario cuando se están cometiendo los delitos. En base a eso nosotros hacemos el despliegue. Lo que hacemos nosotros es una prevención situacional del delito, la prevención situacional del delito. Hay delitos que se pueden prevenir con un patrullaje y hay otros que no. La violencia doméstica, la estafa o el fraude informático no se previenen con patrullaje.

Para eso, ¿qué se puede hacer?

Campañas de sensibilización, tener un buen equipo de abordaje. Una vez que no se pudo evitar que el hecho ocurriera, tener un buen equipo que aborde la situación, como es el caso de violencia doméstica y de género. Considero que tenemos un gran equipo en violencia doméstica y de género en cuanto al abordaje que hace, una vez que ocurrió el hecho. Hay gente muy capacitada, profesionales que buscan que no haya una revictimización de la víctima, gente que ha ganado confianza y credibilidad con la sociedad y eso hace que la gente venga a denunciar, se atreva a denunciar, campañas de sensibilización. Acá a veces en el caso de la violencia doméstica, muchas personas dan como natural lo que viven y lo peor que puede pasar en una sociedad es que se naturalice este tipo de situaciones. Baja la percepción de los riesgos y lo toman como natural. O sea, cuando empiezan a ver campañas o cuando ven que a alguien que le pasó lo denunció y obtuvo buenos resultados, ellos lo hacen también. Parece que estuviéramos en esa etapa en la que la gente se da cuenta de que denunciar, funciona. Quizás a veces puede parecer, para el observador desprevenido, que tenemos más casos. Capaz que no tenemos más casos, sino que tenemos más denuncias. Y en parte eso no lo podemos prevenir con patrullaje. Sí se hacen necesarias las campañas de sensibilización.

Alvaro Sanjurjo -asesor del Ministerio del Interior- y el ministro Carlos Negro se han referido recientementea a un delito que está en auge y que es muy difícil de combatir, la estafa y el fraude informático. Y además el daño económico que provoca a una población en general vulnerable como es la tercera edad, es enorme, ¿no?

En realidad, a veces se tiende a poner en la misma bolsa la estafa y el fraude informático. La estafa, según dice el Código Penal, se refiere a “quien con estratagemas y engaño artificioso”, etc. Acá a veces no hay estratagema, no hay engaño artificioso. Usted dice, "pero yo no hice nada, entré a mi cuenta y veo que me falta dinero". Bueno, eso es fraude informático. En realidad hay una acción de la otra parte en contra de su voluntad. A la víctima ni siquiera la llamaron para decirle nada. ¿Cómo se previene o cómo se minimiza esto? Con campañas de sensibilización y mucho trabajo de concientización y de educación con la gente. ¿Y sabe qué? Tenemos a veces la percepción de que la víctima mayoritaria es el adulto mayor, y cuando hacemos el estudio, extraemos todas las víctimas que ha habido de estafa y fraude informático y nos encontramos que la población más vulnerable está entre los 18 y los 34 años y no es el adulto mayor. De todos modos trabajamos también con el adulto mayor. En este punto es de recalcar el trabajo que hace la PCOP, la Policía Comunitaria Orientada a Problemas. Ellos trabajan con talleres, difundiendo folletería. En estos días habrá visto que en los primeros días de cada mes tenemos unas patrullas pie a tierra en el microcentro de Minas. Ahí mezclamos también en esas patrullas a la gente del PCOP para que aproveche esa instancia de pago de pasividades y vaya educando al adulto mayor, que es el que viene a cobrar su pasividad, para adoptar medidas que minimicen los factores de riesgo. En el fraude informático la población más afectada está entre los 18 y 35 años, y en las estafas generalmente es el adulto mayor. Pero estamos teniendo más casos de fraude informático que de estafa.

Además, cada vez está más refinado, ¿no?

A veces es muy fácil ser engañado, porque está muy bien hecho. Estamos a un click de ser engañados, porque es un click. Es un momento de descuido. Está con los logos en los mensajes de correo electrónico o WhatsApp, todo. Le llega el mensaje a la víctima y hoy por hoy nos atomizan con llamadas de promociones, mensajería y a veces con el trabajo en el que uno está enganchado con otra cosa, es un click. Y a veces sin quererlo nos clonaron la información de una tarjeta o de una cuenta. Es muy fácil caer. Nadie está libre de caer. Puede ser un avezado en informática y puede caer en un momento de descuido.

Un tipo de delito que lamentablemente es cada vez más común y creo que la Policía en el último año está haciendo un trabajo muy intenso, tiene que ver con el el el microtráfico de drogas. Se han cerrado muchas bocas de droga. Lo que parece suceder es que como hay un mercado de consumo importante, esa boca que se cierra hoy, que requiere un trabajo policial importante y a veces prolongado y sacrificado, se abre al otro día o en poco tiempo en otro lugar, porque sigue habiendo gente dispuesta a comprar.

Sí, es así. Hoy justamente nosotros hicimos un un operativo con 14 allanamientos y un despliegue importante de efectivos para para desarticular algunos centros de distribución o bocas de venta de droga.

El tema del microtráfico o narcomenudeo debe ser de los más difíciles de atacar, ¿no?

Primero que nada se puede ir por la boca como se está yendo hoy, y nosotros pensamos que hay que ir (además) por la organización. Mientras vayamos por la boca (únicamente), estamos condenados a incautar lo que hay en la boca y a traernos al último escalón de la organización, al último. Nunca con esta estrategia vamos a llegar al grande. Bueno, para eso estamos trabajando. Créame que para eso estamos trabajando. Tenemos experiencia. Tanto quien le habla como su jefe venimos de la dirección de drogas de Montevideo, tenemos una experiencia que queremos replicar acá en Lavalleja. No ha sido sencillo, créame que no ha sido sencillo, pero estamos trabajando en eso.

En una entrevista en un programa de televisión hablaba hace unos días Álvaro Sanjurjo sobre el tema y él decía una cosa que muchas veces a los políticos no les cae simpática. Decía: "Si no hay un trabajo de 20 o 30 años para combatir el consumo, o sea la demanda, si no se hace algo desde punto de vista educativo, cultural, de salud pública por disminuir la demanda, este problema va a continuar. No se va a solucionar porque hay mucho dinero de por medio, y mientras haya consumidores va a haber gente que venda porque es un gran negocio. Es una empresa criminal. Debe ser la empresa criminal más rentable de la historia. Ganancias exponenciales y pocas pérdidas.

Mínimamente, pero mínimamente, se combate en dos frentes. Control de la oferta, que sí es lo que hace la Policía, la Policía ataca la oferta, al que la ofrece. Pero también se debe trabajar en la demanda. Es tan importante tanto una como en la otra. Y a veces nosotros sentimos como Policía que quedamos un poco rengos. A veces al menos yo no logro ver un trabajo tan activo de combate a la demanda. Y nosotros nos centramos en lo que podemos, que es combatir la oferta. Pero si no vamos por la demanda difícilmente tengamos el éxito que queremos tener.

Hay otra cosa que creo que las autoridades ahora están dispuestas a nivel nacional, por lo menos, han comenzado a ponerle más énfasis, en pegarle a la gran organización narco donde más le duele, que es el dinero. Fortalecer el trabajo del combate de lavado de activos, ese tipo de delitos que comete gente que nunca toca la droga, pero maneja millones de dólares todos los días.

Es ahí donde más le duele al narco que se le golpée. A nivel mundial, en todos los foros -yo asistí a muchos foros sobre tráfico de droga- siempre se habla de que el combate más eficiente al narcotráfico es en el bolsillo, en el patrimonio, pero es difícil concretarlo, es muy difícil. Nosotros tenemos la legislación que nos permite iniciar investigaciones económico-financieras paralelas a la investigación criminal. O sea, las podemos hacer porque el delincuente, sea el narco o cualquier otro de cualquier otra actividad criminal como la trata de personas, la que sea, persigue un fin económico. Ellos buscan un fin económico, se van a hacer de muchísimo dinero, porque esta empresa criminal como el narcotráfico deja muchísimo dinero. Entonces necesitan después blanquear ese dinero, porque no es que aparecen en un banco con 3, 4 millones de de dólares, hay que blanquearlo primero. Y muchas veces ese proceso de blanqueo significa pérdidas, pero para ganar después. Ya está estipulado que hay un porcentaje que de arranque va a perder, pero el resto va a blanquear. Si nosotros no trabajamos en eso también, si no trabajamos en el control de la demanda y no trabajamos con investigaciones patrimoniales para hacernos del patrimonio, siempre vamos a ir de atrás.

¿Cómo cómo evaluaría el trabajo que que está haciendo principalmente la Policía en los espacios públicos, que es un de es un tema muy sensible para los vecinos? Son ya históricas las quejas de vecinos de que por la noche, al circular por la Plaza Libertad de Minas hay gente que molesta y ruidos, o motos que circulan a alta velocidad. Es un tema que tiene que ver con la convivencia pública y los espacios públicos y al parecer cuando hay mayor vigilancia y mayor presencia policial disminuye el fenómeno, pero apenas tiene oportunidad aparece de nuevo. ¿Qué razones le da usted? ¿Qué solución es posible a largo plazo y cómo evalúa la situación actual?

A nosotros nos llamó la atención al principio el afecto que le tiene el minuano a la plaza, es un bastión importante. Bueno, después me dijeron, leyendo un poco la historia, a qué se debe eso. La plaza es símbolo de la ciudad. Llega un momento en que la ciudad crece, las sociedades evolucionan y capaz que el espacio queda chico. Nosotros tuvimos hace unos días atrás una reunión con con el intendente y su equipo y le planteamos el tema de la plaza y lo que nosotros pensábamos. Nosotros pensamos que la plaza quizá quedó chica para tanta gente. Todos quieren disfrutar de la plaza pero todos tienen su manera de disfrutarla. Quizás hace falta otro espacio que pueda descongestionar la plaza y estamos hablando a largo plazo que haya otra alternativa para los jóvenes, podría ser la Rambla. Hay unos proyectos que tiene el intendente. Después nosotros seguimos uno de los lineamientos del Ministerio del Interior, el abordaje multiagencial del tema de la seguridad, donde se entiende que todos tenemos algo para aportar para mejorar la seguridad, en ese concepto de seguridad ciudadana que es más amplio que el concepto de seguridad pública, que no se limita únicamente a la represión del delito, a la prevención y represión del delito, sino que vas más allá y tiene que ver con la responsabilidad compartida, donde todos podemos aportar algo para generar espacios más tranquilos, más seguros y siempre es sin trasladarle la responsabilidad al vecino. Nosotros no se la trasladamos, simplemente decimos que cada uno puede aportar algo. En ese sentido y bajo ese lineamiento hemos tenido reuniones con el equipo del intendente para mejorar espacios y generar esa seguridad. Ese trabajo por parte de la Policía lo realiza la PCOP con algo que se llama relevamiento ambiental. Así, ellos buscan, detectan, por ejemplo falta de luz, o árboles que por falta de poda interfieren con el funcionamiento de videocámaras de seguridad. O si existen casas abandonadas o terrenos con mucha maleza y no tienen cerco, por ejemplo. Todo eso favorece y contribuye para que se den las condiciones para que se produzca el delito. Si nosotros atendemos conjuntamente, varias instituciones, esos factores que no son delitos, pero pueden llegar a provocarlo, estamos convencidos de que podemos reducirlos.

Por ejemplo, en el barrio La Filarmónica de Minas hay dos cosas que los grupos que se dedican al narcomenudeo destruyen de manera preferencial, las luces y las videocámaras. Es sintomático eso.

Sin estigmatizar el barrio, es uno de los puntos donde hemos tenido más inconvenientes con  nuestro sistema de videovigilancia. Nuestro proyecto de ampliación de ese sistema comprende el barrio La Filarmónica. Ahí, por ejemplo, tuvimos seis o siete puntos de vandalización de cámaras. Sin lugar a dudas, hay un grupo muy reducido que no quiere las cámaras y que ha roto luminarias públicas porque también les favorece que haya oscuridad. Hablamos con la intendencia y está intentando reponer y ha empezado a reponer las lámparas, ha empezado a atender eso que la PCOP hizo allí, poda, terrenos baldíos, casas abandonadas y nosotros estamos con la reposición de las cámaras. Incluso hemos tenido que generar alguna medida de seguridad extra. Hay unas cajas de plástico, unos gabinetes de plástico, que originalmente son de plástico, donde están los comandos de las cámaras. A estas cajas les arrojaban cócteles molotov, ardía con fuego, se caía todo. Nosotros estamos blindándolo con chapa gruesa. Obviamente tiene un costo, una erogación para para la jefatura y después a la intendencia le hemos pedido la instalación de columnas en algunos lugares para darle mayor altura a las cámaras y dificultarle más el accionar a los delincuentes. No ha sido sencillo, cada caja nos cuesta 10.000 pesos y estamos hablando de ocho a diez cajas.