Nicolás Maduro, el dictador venezolano, está preso en Estados Unidos (EE.UU.). Acusado inicialmente de integrar un Cartel de los Soles que ahora las autoridades de EE.UU. dicen que en realidad no existe. Acusado (y esto es estrictamente cierto) de poseer ametralladoras. Cualquier presidente de cualquier país del mundo tiene mucho más que ametralladoras, porque suelen ser los comandantes de los ejércitos de su país. Yamandú Orsi tiene al menos cientos de ametralladoras además de miles de fusiles, unos cuantos blindados, algún buque militar vetusto y aeronaves en su mayor parte un poco desvencijadas, aunque últimamente se compraron algunos Super Tucano brasileños, a hélice, que bien pueden cumplir eficazmente la labor de la lucha contra las avionetas que suele utilizar el narcotráfico para introducir droga a nuestro país, sobre todo desde Paraguay. Todo eso tiene Yamandú, en un país minúsculo y relativamente pobre a la hora de comprar armamentos.
Pero bien, Maduro era un dictador y ya no está en el poder y eso es algo a festejar. Estados Unidos (EE.UU.) lo secuestró luego de violar la soberanía de Venezuela, en un acto ilegal a nivel internacional y en los propios EE.UU., como lo han dicho legisladores de ese país. Perfecto, eso es parte de los hechos, innegables.
Más allá de eso, sería bueno que lo entendamos de una buena vez: el gobierno de EE.UU. ha dejado en claro, ya antes del ataque a Venezuela y también después, que el interés de ese país es por el petróleo de Venezuela, por sus minerales (en especial el oro, tiene entre las principales reservas del mundo) y nada más. El resto son detalles. Si el gobierno que sigue en el poder en Venezuela es el mismo que antes, a EE.UU. no le preocupa mientras le den el petróleo. Lo ha dicho y es lo que está sucediendo.
A EE.UU. no le interesa la democracia, ni la legalidad internacional ni los derechos humanos. El problema será cuando le respondan con la misma moneda. Porque una cosa es un país caribeño, desesperado y casi indefenso, bajo ataque por parte de la mayor potencia militar de la historia, pero otra cosa muy diferente será cuando la atacada a traición e ilegalmente sea la mayor potencia militar.
Aunque, en realidad, es muy probable que Estados Unidos, el imperio más poderoso de la historia, caiga de la misma manera que cayeron casi todos los anteriores, desde el Imperio Persa al Romano, producto de su propio desmoronamiento interno. El imperio mongol, el imperio zarista, los imperios alemanes (aunque el tercer imperio cayó más bien al ritmo de golpes demoledores del Ejército Rojo y de los Aliados), casi todos los imperios de la historia, cayeron envueltos en una espiral de decadencia, crisis económica y social, autoritarismo y militarismo. Cualquier similitud con lo que en la actualidad vive Estados Unidos, no es coincidencia.