Trabajador de la construcción, dirigente del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA), militante político, de sus manos ha nacido arte, porque el arte se siente y no conoce de limitaciones.

Arte & esculturas fue el nombre de la actividad organizada por la Comisión Departamental de Discapacidad, junto con la Asociación de Personas Ciegas de Lavalleja. «Te invitamos a vivir la experiencia única junto a Julio Sotelo, artista con discapacidad visual que contará cómo crea sus obras y el sentido que las habita», estableció el texto de la convocatoria. Recordemos que Sotelo, en noviembre de 2018, había expuesto parte de sus obras en la sede minuana de la Asociación de Bancarios del Uruguay (AEBU), sita en Sarandí al 581 de la capital de Lavalleja. «Una forma distinta de ver el arte» se denominó aquella muestra.

Julio César Sotelo Pesci nació en el hospital «Dr. Alfredo Vidal y Fuentes» de Minas, el 24 de setiembre de 1965. Vivió la infancia en el barrio Las Delicias, fue alumno de la Escuela Nº12 «Juan Zorrilla de San Martín» y con «cine al aire libre en la plazoleta, con el parque Rodó como centro de diversión y de observación de los animalitos, y con el tablado de Rodríguez, donde en una ocasión se presentó Tusam», el famoso mentalista e hipnotizador argentino, esa etapa tan significativa en la vida de todos resultó inolvidable. «El tablado estaba entre Tusam, Jaramillo y El Colacho, que eran los personajes culturales del barrio», recordó entre risas.

Concurrió a UTU, donde en principio aprendió el oficio de carpintería, posteriormente al Liceo Eduardo Fabini, para luego retornar a UTU y estudiar sanitaria.

MILITANCIA SINDICAL

Las enseñanzas recibidas en UTU le abrieron el panorama laboral. Como trabajador de la construcción, fue referente del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA) durante muchos años. «Considero que los trabajadores de la construcción nucleados en el SUNCA terminaron de forjar la personalidad del joven Sotelo. Logré hacerme culturalmente consciencia de qué era ser un trabajador, del lugar en la sociedad que tenemos los trabajadores y de las oportunidades que nos da el hecho de estar sindicalmente organizados», expresó.

En la construcción «ocupé todas las funciones que hay», porque el trabajador dentro de este rubro «tiene una maestría, la de enseñarte oficios. Por lo general no tiene egoísmo y comparte desde una cuchara de albañil para que vayas tirándote unos revoques, una levantada de ladrillos, de pared, lo que fuera, hasta conformar una educación de ser solidario. Tal vez haya trabajos donde se labura más duro, pero realmente no se visualizan. En la construcción, de repente te encuentras con un baldío y a los seis o siete meses ves una torre que se está levantando. Por ello el trabajador de la construcción tiene una consideración especial dentro de la visión popular. Lo ven esforzado, al sol, al frío, al viento».

SOLIDARIDAD

Al igual que ocurre con otros sindicatos, el SUNCA se caracterizada, además de luchar por los derechos de sus representados, por la solidaridad que practica y no solo declama. Un claro ejemplo de ello es la labor que en el punto del país donde se la necesite despliega la Brigada Agustín Pedroza. Al respecto, Sotelo expresó: «Tengo el orgullo de haber sido fundador de la Agustín Pedroza. Sería bueno que la gente supiera que Agustín Pedroza fue un negro albañil que ejerció su trabajo fundamentalmente en Montevideo, que estuvo un tiempo aporreado por la dictadura y por la pre dictadura, por el pachecato, y que tuvo la virtud de mantener una conducta moral de enfrentamiento y de solidaridad con los trabajadores. Él se encargaba de proteger a los jóvenes, a la masa obrera, asumiendo el rol protagónico para que no persiguiera a sus compañeros».

Sotelo recordó el momento en el que «se generó un proceso de unidad de los trabajadores de la construcción. Hasta ese tiempo, el salario, que era por departamento, pasó a ser nacional; la caja de jubilaciones y los servicios médicos a favor de los trabajadores de la construcción. A esa solidaridad nos la legó el negro Agustín. Posterior a la huelga general del ‘93, hubo un temporal de viento muy grande que tiró barrios enteros en la ciudad de Mígues. En esas circunstancias nació la cuadrilla solidaria del SUNCA que se llamó Agustín Pedroza».

HISTÓRICOS DIRIGENTES

Julio Sotelo agradeció a Primera Página Dominical la posibilidad de recordar a dirigentes sindicales históricos de nuestro departamento que dejaron su huella. Nos habló, entre otros, de Abdón «Gorila» Bayarres, de Luis Pais, del «Oso» Di Martino, de Carlos «Carozo» Pérez, de AEBU, del «Ciego» Sención, de las barras de COES y del sindicato SALUS, «quienes, sin dudas, fueron los que abrieron con sus machetes el camino para que hubiera una calle que pudiéramos transitar peleando por los derechos. Y en los momentos más jodidos, porque ellos sí que se ‘comieron las verdes’. Ahora nosotros caminamos por calles que tienen hasta determinada iluminación que nos ayuda a saber para dónde vamos».

«COES fue el sindicato que nos recibió cuando éramos estudiantes y queríamos organizar el acto del 1º de Mayo de 1983. Se armó un acto ‘monstruoso’, fabuloso desde el punto de vista de la cantidad de gente -creo que fue el que más gente convocó por las condiciones en las que se venía trabajando-», recordó.

El «Gorila» Bayarres, sin dudarlo, expresó: «Fue un maestro de la vida. Te enseñaba caminando. Repartiendo los recibos de OSE te daba una clase de cómo luchar y de qué era el movimiento sindical», subrayó.

LA POLÍTICA

En el plano político partidario, Julio Sotelo Pesci milita dentro del Frente Amplio. Así se define dentro de esta actividad: «Soy de ideología marxista, pertenezco al Partido Comunista». Agregó que «si bien mi militancia siempre estuvo volcada al movimiento social y al sindical, di la lucha porque es parte de las transformaciones de clase que necesitamos tener aún hoy con un gobierno de izquierda, muy limitado ideológicamente porque, indudablemente, hemos tenido gobiernos, pero nunca hemos llegado a tener poder. Esas cuestiones conforman la verdadera lucha».

Analizó temas de reciente actualidad. «A veces no se toma real dimensión de las cosas que ocurren a nuestro alrededor. Un senador de la oposición como (Luis Alberto) Heber estuvo cuarenta y pico de años en el Parlamento. Fue el legislador más caro que nos costó a los uruguayos porque presentó tres proyectos en cuarenta años. Si le medimos la productividad, que es lo que siempre quieren medirles a los trabajadores, queda debiendo plata, pero generalmente la gente no lo aprecia, lamentablemente. Como ha habido personas que se han enriquecido con la política y que nunca sueltan la teta del Estado aunque quieran siempre debilitarlo y achicarlo, personas que ‘casualmente» siempre se unieron en contra de las causas populares, de la cultura, de la reivindicación del derecho a la cultura, algo que a partir de los programas que teníamos, por ejemplo en el sindicato de la construcción, donde fuimos pioneros en hacer un hogar estudiantil para los hijos de los trabajadores de la construcción del interior, que está ubicado en la zona de Flor de Maroñas, detrás de Caminera, un desvelo de los obreros de la construcción financiado por los Fondos Sociales de la Construcción, pudimos conquistar. A pesar de todo».

En relación específica a los Fondos, recordó que «empezaron reparando dentaduras y con clases de computación para la familia de los trabajadores. Hoy tienen ese hogar estudiantil, clases de apoyo en primaria y en secundaria, convenios para que los hijos con discapacidad de los trabajadores puedan acceder a tratamientos que a veces no se pueden financiar desde el salario». Indicó que todo ello «es parte del producido de aquella huelga general de 84 días donde nos costó hacer entender a la gente que la lucha daría sus frutos, porque hoy tenemos los Fondos Sociales, fondos de capacitación, el fondo de vivienda que tiene algunas dificultades humanas, errores que cerraron el camino y donde algunos están pagando en la justicia y otros con la justicia de la Asamblea General que los ha expulsado del sindicato. Afortunadamente los trabajadores reaccionaron desde la organización para mejorar la herramienta, que es lo que nosotros tenemos que cuidar siempre», enfatizó.

“VER DE OTRA MANERA”

En la actualidad, Julio Sotelo Pesci padece ceguera total, producto de un proceso que comenzó con un desprendimiento de retina que no tuvo buena evolución. «Al tener que cargar toda la visión sobre el ojo izquierdo, un glaucoma severo, en cuestión de cuatro meses, me dejó totalmente ciego, pero con la posibilidad de ver de otra forma, con el alma, con el corazón, con los sentidos y con la capacidad de que estuve siempre muy bien rodeado», en clara referencia a su familia, «principalmente a mis sobrinos, porque si les digo ‘tenemos que ir a la luna de noche’, ni lo dudan, salen conmigo». Ese respaldo hizo que la rehabilitación fuera más tolerable, junto con el apoyo del Centro Nacional de Discapacidad Visual Tiburcio Cachón, que «te brinda todos los elementos imprescindibles, como la orientación y movilidad, los cuales, lamentablemente, en los cinco años anteriores en Minas se perdieron porque no hubo la sensibilidad de las personas que estaban a cargo del MIDES».

Para revertir esa situación, Sotelo se sumó a la labor de la Asociación de Ciegos de Lavalleja, comandada por Alfredo Gomendio, «un muchacho impresionante, esforzado, que estaba un poco cansado y que quería ‘tirar la toalla’. Por suerte la compañía que nos hacemos los dos, porque yo vengo a asumir el compromiso de venir a ayudar, y la sensibilidad que han demostrado las personas que están hoy a cargo de la parte de discapacidad del MIDES, como Analía Oggero, se logró revertir la decisión de Alfredo».

Para Sotelo es fundamental encontrar un vínculo efectivo con los técnicos para resolver los problemas de ceguera existentes, reconociendo que «estamos azorados» con la cantidad de casos detectados en el departamento. «El censo determinó que hay 1.600 personas con una discapacidad visual severa, sea baja visión o ciegos totales, pero no sabemos dónde están. Queremos salir a buscarlos en Lavalleja, conocer qué pasó con ellos».

«Hoy tengo la madurez necesaria como para tener la fuerza del luchador que fui siempre, sindicalmente, junto con la paciencia para entender, para escuchar a los técnicos y para no confrontar, sino para brindarles argumentos para sumar a que el MIDES de Lavalleja tenga una dimensión diferente, humana, como la tuvo durante los 15 años de Perla Morandí y que perdió durante la gestión de Risso, quien cometió errores tremendos como ignorar a la Asociación de Personas Ciegas de Lavalleja, a cuyos integrantes nunca nos convocó», cuestionó Sotelo.

EXPOSICIONES

De retorno a los caminos del arte, nuestro entrevistado recordó que en su momento expuso sus obras en el Salón Multiuso de la UTU, a partir de la invitación del profesor Froilán Dirón, luego con el Taller 120 de multidiscapacidades y con los niños del Aula de Ciegos de la Escuela Nº 108. También hizo mención a la muestra realizada en la sede del sindicato de la Asociación de Bancarios del Uruguay (AEBU) en Minas en noviembre de 2018. Agradecido al sindicato porque «me permitió exponer junto con los niños y con los jóvenes del Taller 120. Eso me galvanizó por dónde pasaba lo que yo quería hacer como escultor».

Sobre la exposición, agradeció a la Intendencia de Lavalleja, a la organización de la Comisión Departamental de Discapacidad y a la Asociación de Personas Ciegas de Lavalleja.