Para 2026, las letras minuanas celebrarán varios aniversarios. Primero, se cumple el centenario de la obra El Agregao de Guillermo Cuadri, autor que bajo el seudónimo de Santos Garrido redefinió la poesía gauchesca a nivel nacional y cuyo nombre hoy da vida a un barrio y a una escuela. A este, se le suma los 90 años de dos obras emblemáticas que tuvieron trascendencia nacional, que consolidaron un modo de escritura nativa y campesina, hablamos de Los Albañiles de Los Tapes de Juan José Morosoli y Los Molles de Santiago Dossetti. Ambas publicadas por la Sociedad Amigos del Libro Rioplatense, proyecto editorial con sede en ambos países del Plata, que logró publicar obras de autores nacionales consagrados como Juana de Ibarbourou, Horacio Quiroga, Emilio Frugoni, Justino Zavala Muniz, Carlos Sabat Ercast, Emilio Oribe, Fernán Silva Valdés, Montiel Ballesteros, Francisco Espínola y varios más. Este proyecto se inició en 1933 con la publicación de la obra Sobre feminismo de Carlos Vaz Ferreira, y para 1936 ya había editado más de 20 obras publicadas, siendo las obras de Morosoli y Dossetti, los números 22 y 25 de esa serie literaria.
LOS ALBAÑILES DE “LOS TAPES” DE MOROSOLI
Los Albañiles de Los Tapes fue uno de los libros consagratorios de Juan José Morosoli (1899-1957), escritor por autonomasia de nuestra narrativa departamental. Se trata del cuarto libro publicado por el autor y el segundo de su narrativa, ya que comenzaría a transitar el camino de la prosa cuatro años antes con la aparición de Hombres. Los Albañiles de Los Tapes está constituido por 11 cuentos, que para el editor Heber Raviolo (gran promotor de la obra de Morosoli) son “una culminación de su arte, que ya se había anunciado, en Hombres (1932) con toda la fuerza de una voz nueva y original (…) que se caracterizó por un estilo singularísimo, por una voz absolutamente nueva en nuestra narrativa”. Juan Carlos Onetti escribiría en diciembre de 1957 para el diario Acción que este libro fue todo un “acontecimiento” para las letras nacionales, una obra que “da la sensación de algo trabajado en piedra, de cosas que han sido escritas para siempre”. El propio escritor montevideano resalta que los títulos de los libros de Morosoli son “declaraciones de fe”, algo que en este libro se da a la perfección ya que en ella está presente la vocación que trajo desde Suiza su padre constructor, y la que se continuó familiarmente. Luego de 1936, la obra fue reeditada en infinidad de ocasiones, incluso llegando a idiomas como el italiano (I muratori di Los Tapes) por Edizioni Casagrande. Este libro, uno de los más famosos y celebrados de nuestro querido Juan José, está dedicado a Valeriano Magri, amigo y colega del autor, y a su hermano Felix Morosoli, a quien describe como “el albañil”.
LOS MOLLES DE DOSSETTI
Tan solo cuatro meses después de la obra de Morosoli, se termina de imprimir el número 25 de la biblioteca de la Sociedad Amigos del Libro Rioplatense, y se trata de la emblemática antología de cuentos Los Molles de Santiago Dossetti. Con tan solo 34 años, don Santiago ya contaba con experiencia como periodista para medios como La Unión o La Palabra, los cuales también dirigió. Esa década lo encuentra en pleno desarrollo de su veta como gestor cultural, tanto desde la órbita municipal, como desde lo privado, como dirigente del Club Democrático y el Ateneo de Minas. Su labor en este aspecto sería fundamental para traer espectáculos monumentales a nuestra ciudad, entre ellos, los desarrollados en el Arequita (1937) y el Salus (1939). En lo referido a su obra Los Molles, la misma sería aclamada a nivel nacional. En ella se incluyen nueve cuentos con un sentir social único, los cuales algunos habían aparecido en El País de Montevideo y en Crítica de Buenos Aires, en la sección que dirigía Jorge Luis Borges. El crítico Arturo Sergio Visca afirmaría que se trata de “uno de los libros más hermosamente escritos en nuestra narrativa”, y a esto se suma la opinión del destacado profesor Eduardo Couture, para quien lo esencial del mismo descansa en “el alma de los negros” que vive en sus páginas. Fue saludado por escritores como Julio Da Rosa y Alberto Zum Felde, quien consideró que se trataba de un “nuevo estremecimiento”, junto a la obra de otros autores de esa época como Francisco Espínola, Victor Dotti y el propio Morosoli. El historiador Aníbal Barrios Pintos diría, varias décadas después, que a Santiago le bastó escribir aquellos nueve cuentos de la primera edición para “estar ubicado entre los grandes narradores uruguayos, por su estilística original –poética, vigorosa, profunda–, y su visible sentido social”. Más recientemente, el escritor Ruben Loza Aguerrebere, pupilo intelectual de Santiago, diría, que en esos once cuentos su maestro “supo crear un mundo habitado por criaturas a las que dio vida con honestidad”, un libro donde hay “invención y melancolía y un dolor personal, es decir, arte”. Luego de su edición inicial en 1936, sería reeditado sucesivamente en 1966 y 1981. En esa tercera edición se agregarían los cuentos Los hombres fueron al pueblo (publicado inicialmente en El Telégrafo de Paysandú en 1938) y El Mensajero llega a la madrugada (publicado en El País de Montevideo en 1969). A ellas, se sumarán, años más tardes, la incorporación en la edición homenaje hecha por la Academia Nacional de Letras en 1998, publicada bajo el nombre de Cuentos y Ensayos y la republicación hecha para la Colección de Clásicos Uruguayos en 2011, la cual contiene el prólogo de Ruben Loza Aguerrebere.
Tanto Los Albañiles de Los Tapes, como Los Molles, son joyas de las letras departamentales y nacionales, y durante el año próximo cumplirán 90 años para el orgullo de todos los minuanos.
Pablo Martín Baubeta