El comunicador radial minuano Román Nappa y su abogada Claudia Lete hablaron con Primera Página sobre dos denuncias por violencia de género que el periodista ha enfrentado en las últimas semanas.

Todo comenzó en el programa radial que conduce Román Nappa, “Sin pelos en la lengua” todos los sábados por radio. En este espacio Nappa suele emitir al aire mensajes de audio que recibe de oyentes y a veces también llamadas telefónicas.

En uno de esos programas, el 25 de octubre de este año, apareció un hombre que le había solicitado a Nappa participar de él para contar “su historia de vida”, según dijo Nappa a Primera Página, vinculada a la violencia doméstica o violencia de género.

En ese programa, el hombre -en ese momento acusado y ahora ya condenado por violencia de género y actualmente está en prisión- comienza a hablar de su expareja y también se refiere a una funcionaria policial de la Comisaría Especializada en Violencia Doméstica y de Género (CEVDyG) que lo habría maltratado. Mientras el hombre hablaba en el programa, en el que incluso llamó “feminazi” a su expareja, ésta se comunica con Nappa y, según el comunicador, pide “derecho a réplica”, por lo que el periodista da su nonmbre, al aire.

Por otro lado, Nappa negó absolutamente a Primera Página que en el programa hayan divulgado el nombre o las iniciales de la funcionaria policial, algo que incluso representantes de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) dijeron que ocurrió.

Poco tiempo después, Nappa fue notificado de que había sido denunciado en el departamento de Delitos Complejos de la Policía de Lavalleja, que en general se dedica a delitos y crímenes graves, como rapiñas, homicidios, copamientos, etc.

En ese momento se le solicita por parte de la Policía que entregue una grabación del programa radial del 25 de octubre y le comunican que le hicieron una denuncia penal.

DOS DENUNCIAS

Poco después, el 29 de octubre, se comunican con él desde la CEVDyG, a dónde concurrió por la tarde junto a su abogada. Pensaba que se trataba de la misma denuncia pero era otra, formulada en esa oficina.

En realidad, se hicieron dos denuncias en contra de Nappa, una por parte de la víctima del caso inicial de violencia de género al parecer, por exponerla en un medio de comunicación, algo que está prohibido por ley. La segunda denuncia fue de la policía aludida en el programa radial del 25 de octubre, a pesar de que Nappa niega rotundamente que la haya identificado por su nombre o incluso por sus iniciales. Y dice que quien quiera puede escuchar el programa realizado ese día para darse cuenta de que es así.  “La policía se sintió agraviada; él (Nappa) no la nombró, nunca nombró de quién estaba hablando”, cuenta Lete.

Por otro lado, a la abogada le llamó la atención que en la CEVDyG no quisieron en primera instancia darle la copia del acta de declaración de Nappa, algo que se hace de manera rutinaria en cualquier procedimiento de este tipo. “Es un derecho que tiene cualquier persona”, dice Lete. Finalmente, luego de que Lete se comunicara con el fiscal del caso, se le entregó el acta.

Lete se reunió incluso con el jefe de Policía de Lavalleja, porque le pareció extraño que un caso de violencia doméstica fuera investigado por Delitos Complejos. “Me parecía rarísimo todo”, dice.

Y ocurrieron más cosas que tanto a Nappa y a Lete le llaman la atención. El viernes 31 de octubre a las 12:30 llamaron a la abogada para citarla a una audiencia a las 14:00 horas, pero ella estaba en Montevideo y no podía asistir. Nappa tampoco podía acudir porque no podía ausentarse de su trabajo con tan poca antelación. "Mire, comuniquen a la jueza, por favor, que es imposible asistir, pero que no nos estamos negando a comparecer, que nos fijen por lo menos con 24 horas de anticipación así él tramita la solicitud y yo me organizo”, pidió Lete, según relató a Primera Página. Pero la audiencia igualmente se hizo. Y en ella se establece que Román no puede hacer ningún tipo de manifestaciones por redes sociales o medios de comunicación respecto a la policía. Al mismo tiempo lo citaron a una instancia de evaluación de riesgo. Eso se hace habitualmente para determinar luego eventuales medidas cautelares. Pero, en este caso, el cumplimiento de esas medidas finalmente adoptadas (entre ellas, alejamiento) para Nappa son difíciles de cumplir, porque, según asegura él mismo y su abogada, él no conoce a la mujer policía, nunca la vio.

MEDIDAS CAUTELARES

Por otro lado, Nappa dejó de participar en su propio programa, porque eso podría complicarlo: normalmente no escucha los mensajes telefónicos antes de difundirlos al aire, porque le resultaría imposible. Y si en algún mensaje se nombra o se involucra de alguna manera a cualquiera de las dos mujeres que lo denunciaron, podría complicarse seriamente su situación legal.

El hombre que con su participación en el programa de Nappa inició de alguna manera todo el asunto, ya está preso en la cárcel de Campanero, por desacato luego de incumplir medidas cautelares de protección de su expareja.

Por otro lado, Nappa tiene ahora dos denuncias en su contra, tanto de la víctima del caso de violencia que se dio a conocer en su programa radial como de la mujer policía.

Las medidas incluyen prohibición de nombrar a las mujeres y de cualquier acto que puedan hacerlas sentir intimidadas, perturbadas, etc.

Asegún Nappa y Leite, hay dos problemas básicos con estas medidas: por un lado, no conoce a la mujer policía y podría cruzarse con ella, sin darse cuenta, en cualquier parte de Minas. Por otro lado, las medidas cautelares no tienen duración establecida, cuando el maximo en este tipo de casos es una vigencia de 180 días, y muchas veces es menos. Y si Nappa incumple las medidas, en un período que nadie sabe cuál es, podría ser formalizado y condenado por desacato, que tiene una pena mínima de prisión de tres meses.

El trámite judicial aún tiene para largo. Al mismo tiempo, el comunicador dice que a través de las redes sociales ha vivido un período de estrés bastante fuerte: las redes de internet suelen condenar con rapidez y de manera muy expeditiva, y ejecutar sin miramientos sentencias que sólo ellas pueden imaginar.