Acaba de llegar de Corea del Sur, donde realizó una residencia de escritura. Retornó a su ciudad natal para recibir el Premio Morosoli de Bronce en Letras. Con voz pausada, timidez y humor, agradeció la distinción. Minutos después, Tamara Silva Bernaschina dialogó con Primera Página Dominical.
«Estoy muy contenta de estar aquí. Gracias a la Fundación ‘Lolita Rubial’ por este reconocimiento. Estaba pensando antes de subir en qué decir. Yo no sé si los premios se dedican como los goles, pero que este premio vaya para mis abuelos que están acá», expresó en su breve intervención, ya con el Morosoli de Bronce entre sus manos.
Con tus 25 años y acostumbrada a recibir premios, ¿qué significa para tí este reconocimiento en Minas, tu ciudad natal?
Bueno, sí, es muy lindo recibir algo acá, un reconocimiento, y venir con mi familia, frente al escenario. Está divino, realmente.
A tu edad no es habitual ya tener un estilo propio dentro de la literatura, que la gente te reconozca por tus textos, por tu forma de escribir.
Es algo que me lo han dicho en varias ocasiones. Para mí, sinceramente, es algo que visualizo como natural y que está presente incluso desde mucho antes de comenzar a publicar. Todo eso estaba ahí, algo que tiene que ver con los intereses y al final son muchos los factores que terminan influyendo, como una dirección en las lecturas que también van formando un estilo de escritura.
En algunas de las entrevistas que te han realizado te identifican como «la promesa de la literatura uruguaya». Humildemente, pienso que ya eres una realidad.
Bueno, sí, cuando yo leí eso me divierte mucho porque no prometo nada. Además, publiqué el libro Desastres naturales en 2023, es decir ya hace un par de años. Ya en ese momento se hablaba de la promesa, algo que yo todavía no entiendo muy bien por dónde va. Y bueno, dos libros después la promesa sigue ahí, así que quién sabe cuándo se va a realizar.
¿Cuánto hay de Minas en tu literatura?
Yo considero que mucho. Cuando subí a recibir el premio dije ‘bueno, lo voy a decir’, pero después, estando ahí arriba, me olvidé. Minas es como el paisaje afectivo, yo creo, de todos mis libros, a pesar de que no está ahí o que a veces son ciudades inventadas, pueblos inventados. Hay algo de Minas, claro, hay algo de Minas, sin dudas.
¿En qué proyectos trabajas en la actualidad?
Acabo de llegar de Corea del Sur, donde hice una residencia de escritura de dos meses y me dio para bastante. Entonces estoy escribiendo, pero bueno, todavía nada terminado.
¿Cómo te llevas con la repercusión que logran tus libros, con aparecer asiduamente en medios de comunicación?
La repercusión es divina. Es algo que yo agradezco mucho porque le extiende la vida al libro, hay algo de la prensa de esto, de responder a una entrevista que capaz que alguien lo lee, que no lo conocía, entonces bueno, algo se amplifica y es parte también, es como la segunda parte del trabajo, primero escribirlo y después difundirlo.
Escribir es una actividad muy solitaria.
Sí, puede serlo. En mi caso yo creo que trato de construir algo más comunitario. En el después, en esa parte pública hablar de lo que se escribió, reflexionar sobre lo que se escribió es algo que queda más en un segundo plano, pero a mí me lleva mucho más trabajo esa segunda parte de difundir, ir a hablar, que la escritura, sin dudas.
¿Qué dicen tus amigos, tus compañeros de generación ante esa notoriedad pública, cada premio que recibes, cada libro que publicas?
Y, ellos están en la misma, estamos todos ahí y eso me parece muy hermoso, tener gente cerca que esté escribiendo, a la que le esté yendo también tan bien, que estén pensando cosas interesantes, haciendo cosas interesantes es muy estimulante.
¿Cómo viviste el momento de subir al escenario del teatro Lavalleja, a sala llena y con la presencia de familiares? Utilizaste el humor al decir que no sabías si los premios se dedican los goles.
Lo dije sobre todo porque mi abuelo, que estaba presente, es muy futbolero y quise hacer esa gracia. Utilizar el humor es algo que suelo hacer y que mis amigos me dicen todo el tiempo, que en las presentaciones no paro de hacer chistes, pero es porque estoy nerviosa, no porque pretenda ser graciosa.
¿Vuelves seguido?
Trato de volver seguido. A veces se me complica, porque la vida está en el medio, pero sí, vuelvo a visitar a la familia.
TAMARA SILVA
Tamara Silva Bernaschina es muy joven, hija y nieta de maestros. Nació aquí, en Minas, donde vivió hasta los 15 años. En el año 2000, con su familia, se mudó a Aiguá (Maldonado). Desde muy niña convivió con los libros, se nutrió y nació su amor hacia estos ya que, como ella misma cuenta, en su casa había libros por todos lados y siempre en sus cumpleaños le regalaban libros. Es autora de Desastres naturales (2023), su primer libro de cuentos, galardonado ese año con dos Premios Bartolomé Hidalgo: el de Narrativa y el Revelación. Al año siguiente, recibió el Premio Nacional de Literatura en la categoría Ópera Prima. Su novela, Temporada de ballenas, fue mención de honor en el concurso literario Juan Carlos Onetti.
SUS LIBROS
Desastres naturales
“La quietud cubre tierras, animales y pueblos hasta la irrupción del destello, una suerte de relámpago que augura desastre pero que antes se detiene e ilumina. El esplendor señala las imágenes memorables y precisas que habitan en estos cuentos: los peces que agonizan en silencio, las cenizas del volcán metiéndose por las bocas, las cuerdas que se tensan en el tajamar, los encendedores que avanzan en la oscuridad del campo y muestran más de lo que podemos adivinar”.
Eugenia Ladra
“Por su precisión línea a línea, el manejo de imágenes perdurables y la capacidad de seducir al lector con la intensidad de sus climas, Desastres naturales es un gran cuentario. Descubrir voces tempranas como la de Tamara Silva Bernaschina da tranquilidad. El futuro de la literatura uruguaya está en buenas manos”.
Horacio Cavallo
“Los paisajes nos dicen cosas, nos alteran la mirada, nos inundan los ojos como una corriente espesa que nos impacta de frente. Todo podría ser infancia, aire, contemplación, una interrupción que le hace la tierra a nuestra vida, o una interrupción que le hacemos nosotros a la tierra. Porque al final somos también, de alguna manera, un desastre natural”
Alejandra Gregorio
Temporada de ballenas
«Tal vez, si escribiéramos muchas veces un tiempo, podríamos saltar más hondo, preguntar más fuerte, oír el nacimiento de las frecuencias que inventaron la posibilidad de escuchar. Tratar de entender el mundo. Descubrir que fuimos capaces de salvar algo del pasado remoto, antes de que la muerte fuera irrefutable. Haber sido capaces de ponerle voz al tiempo de algo, de alguien, así haya sido que ese algo, ese alguien una sierra, ballenas sordas, afluentes, frutas, pajonales lo supiera o recordara.
Tamara Silva Bernaschina nos regala en esta novela de páginas de celulosa, hechas de agua, como un inicio, hitos de ascensos y descensos por los rayos que inauguran o fulminan confianza y desazón, frustración y empeño, pero por sobre todo y por debajo de todo, la demostración de algo que puede ser y no ser al mismo tiempo, algo que mata y resucita las nociones, y es la escritura. Emocionante como una playa, por primera vez”.
Magela Ferrero
“La novela consigue una especie de irradiación o atmósfera: algo como un flash sostenido. Su escritura apacible está afectada sutilmente por una falla (en el sentido sismológico) poética. Por un lado, hay una fabulación extrañada y morosa que se arma según la velocidad mínima de ciertos personajes antiheróicos y minuanos. Por otro lado, ese mundo está intervenido por una forma de la imaginación que proyecta relaciones narrativas (o poéticas) insólitas pero necesarias: un vínculo verosímil entre el mundo mediterráneo y árido de las canteras de Lavalleja y los sonidos hipergraves que emiten los rorcuales titánicos”.
Gustavo Espinosa
Larvas
La voz más novedosa de la literatura uruguaya actual y que empieza a ser reconocida en todo el continente. Larvas es el tercer libro de Tamara Silva Bernaschina, tras un debut impresionante, Desastres naturales y la novela corta Temporada de ballenas. Bajo un prisma de lo inusual, las historias de Tamara son una deriva a lo fantástico porque quizá es ahí precisamente donde nuestra realidad tiene su explicación y sus últimas consecuencias.