¿Cuántos sueños habrán nacido camino a una escuela rural? Memorizar las piedras de los trillos hasta encontrarles una forma que las identifique para siempre, «bautizarlas». Aprender a leer las crecidas, hacerse cómplice de porteras y alambrados y amigo de la lluvia, del viento. Del sol calcinante. Es la historia de miles, la que vive hoy un número menor de escolares, debido al despoblamiento de la campaña. Es el presente de dos niños de Tala de Mariscala, entre Centenario y Sarandí del Yí, Durazno. Recorren 40 kilómetros diarios para ir a clases.

La escuela rural es mucho más que pizarrón, tizas. túnicas y bancos. Es lugar de referencia de las comunidades, donde conviven alumnos de diferentes edades, salones donde nacieron clubes de fútbol, comedores en los que el olorcito se anticipa y los pasos se apresuran. Es una segunda casa para los docentes.

En sesión de la Junta Departamental de Durazno (JDD), el escribano Marcos Motta, edil del Partido Nacional, planteó la situación que a diario viven dos niños (de 7 y 9 años) del paraje Tala de Mariscala, ubicado entre Centenario y Sarandí del Yí, quienes deben recorrer 40 kilómetros todos los días para asistir a clases. El legislador definió esta realidad como "injusta y preocupante". Los niños se trasladan hasta la Escuela Nº 17 de Paso Castro, a 20 km de distancia de donde residen, siendo sus padres quienes los trasladan cada día. Su inquietud fue trasladada a la Comisión de Educación y Cultura de la JDD para su debido análisis.

"Son dos niños pequeños que viajan 40 km diarios y sus padres hacen 80 km para que puedan estudiar. No se trata solo de educación, sino también de seguridad, de arraigo rural", expresó Motta, quién consideró que "las escuelas rurales son mucho más que aulas", ya que cumplen un rol social y comunitario fundamental, actuando como centros de encuentro y de identidad para las familias del campo.

"Tomé contacto con este caso a través de las recorridas que hicimos por todo el departamento de Durazno, en reuniones con vecinos. En esta en particular, con vecinos de la zona de Tala de Mariscala. Una de las inquietudes que nos presentaron, además de trasladarnos preocupaciones como el estado de la caminera rural, fue el tema de la escuela rural. La escuela Nº 58 de esa zona está cerrada desde hace 7 años", informó el legislador departamental duraznense a Primera Página Dominical.

Primaria tomó la decisión de cerrar este centro educativo porque "no había niños en la zona y la escuela se había quedado sin alumnos". Pero "ahora se da la particularidad de que hay dos niños que viven en esa zona y a quienes la escuela más cercana les queda a 20km de distancia -por eso deben recorrer 40km diarios", en un paraje llamado Paso Castro, entre El Carmen y San Juan".

"A veces los lleva la madre, en otras ocasiones el padre, algunas veces van en moto, con todo lo que ello implica debido a las inclemencias del tiempo, cuando llueve, o en invierno, con el frío de las heladas que caen en el campo", prosiguió. En su análisis, la vida de estas familias "es muy sacrificada", sumado al estado de la caminera rural, "otra de las inquietudes que nos plantearon en aquel momento", agregó.

 

Escribano Marcos Motta, edil del Partido Nacional de Durazno
Escribano Marcos Motta, edil del Partido Nacional de Durazno

Cuando se solicitó la reapertura de este centro educativo fue debido a que este año cerró otra escuela en la zona, la Nº 80, "debido a que tenía un solo alumno y a que sus padres, por razones laborales, tuvieron que trasladarse a otro establecimiento rural. Entonces, si la escuela Nº 80 funcionaba con un solo niño hasta mitad de año, cuando los padres se tuvieron que ir a otro lugar de trabajo, ¿por qué esta escuela no puede reabrir sus puertas, siendo que hay dos alumnos de la zona que pueden estudiar allí?", preguntó.

Marcos Matto tuvo oportunidad de visitar la escuela que se busca reabrir y de apreciar su estado de conservación. "El edificio no se encuentra en mal estado, no hay peligro de derrumbe, siendo que hace siete años está cerrado. Seguramente, falte un poco de pintura y reparar algún que otro vidrio, pero son detalles menores que, con un poco de voluntad de los propios vecinos de la zona, se pueden subsanar y no es oneroso para Primaria".

"En este momento tenemos una escuela cerrada. En el radio escolar hay dos alumnos que diariamente tienen que hacer 40 km para poder concurrir a la escuela más próxima, siendo que había otra realidad, la de una escuela abierta hasta hace poco con un solo alumno", manifestó el edil nacionalista duraznense Marcos Motta, quien solicitó en su intervención en la sesión de la Junta Departamental que sus palabras fueran remitidas a la Comisión de Educación y Cultura del legislativo departamental, la cual también integra, a efectos de entablar gestiones con la Administración de Educación Pública (ANEP) y con el Consejo Directivo Central (CODICEN).

ANÁLISIS MÁS PROFUNDO

Marcos Motta entiende que el tema puntual debe ser punto de partida para un análisis más profundo de una realidad que hace al despoblamiento del medio rural y el consiguiente cierre de escuelas rurales.

La zona donde viven los niños se denomina Tala de Mariscala y se ubica a orillas de del río Yí. En los últimos años, allí ha habido una inversión muy importante en forestación, con un tráfico importante de camiones de las empresas del rubro, lo cual deteriora aún más la caminería rural. "Si bien nos centramos en el cierre de escuelas rurales, el tema es mucho más profundo y amerita analizar y tener en cuenta las causas que lo provocan y que hacen al despoblamiento de la campaña". Al respecto sostuvo que en muchos casos se trata de asuntos que "escapan a las autoridades departamentales", sino que tienen que ver con el gobierno nacional. Por ello, considera imprescindible establecer políticas públicas "para revertir el despoblamiento de nuestra campaña". En la zona existen también emprendimientos dedicados a la ganadería.

CENTRO DE REFERENCIA

El edil duraznense Marcos Motta se entrevistó con los padres y los niños protagonistas de esta situación y compartió con Primera Página Dominical las sensaciones que recogió. "Los padres son los más preocupados por la situación. Los niños están contentos de ir a la escuela, de encontrarse con otros niños, de poder continuar con sus estudios. Las escuelas rurales no solamente cumplen con su rol educativo; también desempeñan un cometido de sociabilización. Son centros de referencia, el espacio en el que se hacen beneficios para quienes lo necesitan, para el bien de toda la comunidad, un punto ineludible de encuentro para los vecinos de cada paraje".

Las escuelas rurales contribuyen también al sentido de pertenencia y al arraigo de las familias. "Es conveniente buscar diversos mecanismos para facilitar que ello ocurra, para que las familias puedan tomar la decisión de radicarse en el medio rural".

EDUCACIÓN Y RURALIDAD

El nacimiento de nuestra Escuela Pública recibió el poderoso impulso vareliano en la década 70-80 del siglo XIX. En 1917 se aprobó el primer Programa para Escuelas Rurales. El énfasis estuvo puesto en la agronomía y en la economía doméstica, en un intento de mejorar las condiciones de vida de las familias campesinas a través de la incidencia educativa, propósitos que no lograron cumplirse en esa época, lo cual determinó, con el paso del tiempo, que la Escuela Rural se urbanizara. Ante ese panorama se generó un movimiento con activa participación de Magisterio. Fueron los maestros rurales los que plantearon los problemas de la Escuela Rural. El problema de los rancheríos preocupaba seriamente tanto a gobernantes como a educadores, realizándose en esa época las primeras Misiones Socio Pedagógicas que investigan y que denuncian una realidad dolorosa. Los Congresos de Maestros Rurales de los años 1944 y 1945 son una directa consecuencia de lo acontecido en el período reseñado. En 1945, se fundaron las Escuelas Granjas, concebidas por Agustín Ferreiro, eminente maestro uruguayo, quien expresaba: "La escuela será hasta el último centímetro cuadrado de su área de influencia". Fueron concebidas como forma de extensión del servicio educativo, de manera que contemplara la zona y sus individuos como complejo integral, lo cual hizo imprescindible formar a maestros capacitados para esta labor. El 1949 se consolida la militancia del magisterio rural. En enero de ese año se reúnen en un Congreso maestros y autoridades, fijando los lineamientos generales del futuro Programa para Escuelas Rurales. La Comisión encargada de redactarlo, integrada por maestros de fecunda labor en el medio rural, fija en los Fundamentos y Fines de este Programa que fue aprobado por el Consejo Nacional de Educación Primaria en octubre del 1949. En 1954 se fundó el primer Núcleo Experimental Escolar de la Mina, en Cerro Largo. Según lo expresaba su director, el maestro Miguel Soler, la instalación del Núcleo obedecía al propósito fundamental de poner bajo rigurosa prueba las posibilidades de la escuela rural uruguaya de contribuir a modificar las condiciones imperantes en el medio en que actúa. En este período se oficializaron las Misiones Socio-Pedagógicas que reciben, desde ese momento, importante apoyo material. En 1957, el Consejo de Enseñanza Primaria determinó la redacción de un proyecto para la creación de la Sección Educación Rural, estudiado y aceptado por la reunión Nacional de Maestros rurales de marzo de 1958.

En base a "Proceso histórico de la Educación Rural en nuestro país".

EL PRESENTE

Basándonos en un informe de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), existen en Uruguay un total de 1067 escuelas rurales. En los últimos años se observa una disminución en la matrícula rural. El 70% de las escuelas del país son de carácter unidocente. Además, existen ocho internados rurales. El departamento de Canelones es el que concentra una mayor proporción de matrícula rural. En el resto de los departamentos del país, apenas se alcanza un 15% de matrícula rural (San José y Salto), seis departamentos presentan entre un 10 y 15% de la matrícula, mientras que en los restantes 11 no se alcanza el 10%. En la mayor parte de los departamentos, las escuelas con menos de 9 alcanzan la mitad del total. Entre las conclusiones, el referido estudio establece que las escuelas rurales del país representan la mitad de los centros educativos, pero solo contribuyen con el 5% de la matrícula, que la matrícula de las escuelas rurales registra una disminución en los últimos años; más de la mitad de las escuelas rurales tienen una matrícula menor a 9 alumnos; existe una gran heterogeneidad del peso relativo de las escuelas rurales según el departamento; casi la totalidad de las escuelas pequeñas (menos de 5 alumnos) no cuenta con otro centro educativo en un radio de hasta 3 kilómetros; hasta 5 kilómetros se registran 51 escuelas próximas. Entre 5 y 10 km se encuentran 224 escuelas. Para 90 escuelas no se registra ninguna próxima a menos de 10 km. En el año 2022, pasada la pandemia, más de 17.000 niñas y niños asistieron a escuelas rurales en todo el país, en las cuales cumplen tareas 1.600 educadores. Uruguay cuenta con 24 liceos rurales con 3.600 estudiantes, 51 escuelas con séptimo, octavo y noveno grado que imparten clases a 700 niños de Primaria y 34 centros agrarios de la Dirección General de Educación Técnico Profesional-UTU con 4.800 alumnos.o