El edificio de la Universidad Tecnológica (UTEC) en pleno centro de Minas, próximo a inaugurarse, llama la atención.

Llama la atención por la modernidad de su diseño, aún antes de saber que cuenta con un sistema de reutilización del agua de lluvia para los baños y para riego del parque. O que cuenta con un sistema eléctrico triple (red de la UTE, generador propio y paneles solares). Llama la atención por poseer un parque, en pleno centro de Minas. Al entrar al edificio, llama la atención la enormidad de algunos espacios comunes, y llama la atención que tenga aulas modulares que permiten albergar pequeños grupos hasta casi multitudes, tan sólo corriendo algunas paredes-cortinas. Llama mucho más la atención conocer detalles de sus nuevos laboratorios, que se instalan aceleradamente. Llama la atención que el diseño del centro educativo haya tenido en cuenta algo como la bella cancha de básquetbol del Club Bomberos, que volvió a la vida luego de décadas, en la misma ubicación que tenía antes.

Y mucho más, llama la atención la apuesta educativa, social, productiva y económica que propone el Instituto Tecnológico Regional Este (ITR-Este) de la UTEC.

Primera Página entrevistó en exclusiva a Ezequiel Alemán, director del ITR-Este, para hablar del presente, y sobre todo del futuro posible.

Una semana después de que Ezequiel Alemán, luego de mucho, mucho trabajo, terminara y presentara su tesis de doctorado de la Universidad de Iowa (Estados Unidos, EE.UU.) sobre interacción entre humanos, computadoras e inteligencia artificial, Chat-GPT salió al mercado y en cuestión de días millones de seres humanos interactuaban libremente con una inteligencia artificial. Cuando Ezequiel comenzó su doctorado, la inteligencia artificial era un concepto teórico para la mayor parte de los seres humanos y pocas semanas después era ya una herramienta más de trabajo para muchos.

Primera Página entrevistó a Ezequiel, director del Instituto Tecnológico Regional (ITR) Este de la Universidad Tecnológica (UTEC) en uno de los enormes salones multiuso de la flamante sede de la UTEC en Minas, que se inaugura formalmente en noviembre.

Ezequiel es originalmente de Montevideo, dónde luego de estudiar en el Instituto de Profesores Artigas (IPA) trabajó por diez años como docente de educación media. Luego comenzó a trabajar en la entonces recién creada UTEC como coordinador del Programa de Lenguas y después de unos años se fue a Inglaterra, a hacer una maestría en Ciencias del Aprendizaje y Tecnología en la Universidad de Nottingham (sí, efectivamernte, un tal Robin Hood podría haber sido un vecino de esa región, donde abundaban los cuatreros que resistían la opresión de los señores feudales y de la corona británica). Tiempo después hizo su doctorado en Iowa, a dónde toda la familia Alemán -incluyendo niños- se mudó para que Ezequiel pudiese cursar allí sus estudios. Ahora, además de director del ITR Este, Ezequiel es docente de la UTEC y coordinador de la maestría en Diseño de Ambientes de Aprendizaje. Desde marzo del año pasado es director del ITR Este, que abarca Canelones, Maldonado, Lavalleja, Rocha, Treinta y Tres y Cerro Largo.

UNA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA EN LA RUTA 8

Una de las razones fundamentales por las que la UTEC decidió radicar uno de sus ITR en Minas fue que en nuestro departamento no existía aún una presencia fuerte de instituciones de educación terciaria universitaria. Otra fue la conectividad, la logística, que el lugar fuese de fácil acceso por carreteras, para facilitar sobre todo la comunicación de estudiantes de otras zonas del Este del país.

Ezequiel Alemán, director del ITR Este de la UTEC
Ezequiel Alemán, director del ITR Este de la UTEC

En la actualidad, la mayor parte de los estudiantes del ITR Este son de Canelones y Maldonado. “No hemos logrado aún movilizar a la gente del departamento de Lavalleja, que es donde vemos problemas serios de acceso a la universidad”, dice Ezequiel. Uno de los problemas que han detectado es que en Minas y en Lavalleja el procentaje de adolescentes que no terminan la educación secundaria es muy alto, lo que en la práctica les impide hacer una carrera terciaria en la UTEC o en cualquier otra institución terciaria. Además, la vieja cultura de la emigración de los jóvenes desde Lavalleja hacia otros departamentos -sobre todo Maldonado y Montevideo- por razones laborales, es muy fuerte.

El propio Ezequiel hizo un estudio con 300 adolescentes de Lavalleja. “Y un poco lo que se surgía entre los discursos de los chiquilines es ‘acá no hay nada’, y por eso se iban de aquí”. Por otro lado, los chiquilines que en el estudio estaban en los quintiles de ingresos más altos, “ya tenían un plan de vida que implicaba irse a Montevideo. Ese plan de vida es muy difícil cambiarlo”, cuenta.

70% DE LOS JÓVENES NO TERMINA SECUNDARIA

Las estadísticas muestran que aproximadamente un 70% de los jóvenes del departamento no termina la educación secundaria. Y buena parte de ellos se va a otros departamentos a buscar trabajo que aquí no encuentran. “En el mundo entero está la discusión sobre el interior, la discusión de cómo hacemos para que la gente no se vaya. Yo siempre digo, si hay empleo, si hay oportunidades, la gente se queda. Si no hay trabajo no se va a quedar nadie. Lo que sí podemos hacer es empezar a gestar oportunidades para los que no se pueden ir porque por diferentes razones no tienen las oportunidades y también generar un ecosistema que haga que la gente quiera volver”. “Capaz que me hago mi carrera en Montevideo, pero hay cosas que están pasando en Minas y eso me hace regresar con un propósito. Ese es un poco nuestro nuestro desafío a nivel territorial”.

Uno de los grandes papeles sociales que la UTEC puede cumplir en nuestro departamento es comenzar a brindar oportunidades educativas terciarias a muchos jóvenes que de otra manera no tendrían posibilidades de aprovecharlas. Al mismo tiempo, la UTEC no llega al departamento y a la región con propuestas de carreras más tradicionales como Administración o Enfermería, por ejemplo. La idea es “tirar el chico lejos”, con carreras antes inexistentes, para los trabajos y necesidades del presente y del futuro.

CARRERAS QUE NO EXISTEN

La UTEC llegó a Fray Bentos con una carrera de Mecatrónica, que era completamente desconocida para casi todos allí. “Llegamos a Mercedes con Jazz, llegamos a a Durazno con Energías Renovables e Ingeniería Agroambiental. Hoy está la carrera de Gestión de Agua. Cuando fue la sequía acá, la gente nuestra estaba investigando ya ese tema. Llegamos a Rivera con Logística. Tienen allí un simulador de logística, un taller gigante donde tienen los contenedores, los montacargas, los drones, todo”.

La UTEC “llega al territorio para tratar de generar un impacto que no es visible rápidamente en el corto plazo, pero que puede implicar un cambio sustancial en la matriz productiva de cada departamento. Te estoy trayendo algo que no existe. Es una brecha y al mismo tiempo es una oportunidad. Y eso un poco tiene una dificultad, que es que la mamá o el papá de un adolescente, de un joven, nunca soñaron que su hijo fuera técnico o ingeniero en Mecatrónica o licenciado en Jazz, es bravo eso”.

UN PROGRAMA PREUNIVERSITARIO PARA JÓVENES

Quizá por eso, para acercar estas nuevas propuestas educativas a los adolescentes y a sus familias, es que la UTEC Este creó su programa “Trama” (Trayectorias Modulares Abiertas).

Trama es un programa de UTEC que busca acompañar a adolescentes y jóvenes en la construcción de trayectorias educativas personalizadas, conectando sus intereses, talentos y experiencias con futuras oportunidades de formación técnica y universitaria. Su nombre —Trayectorias Modulares Abiertas— refleja una filosofía educativa que reconoce que cada estudiante aprende y avanza a su propio ritmo, construyendo un camino que puede combinar formación técnica, proyectos comunitarios, prácticas creativas y, progresivamente, espacios de educación superior.

A diferencia de otros programas preuniversitarios, Trama permite a los estudiantes comenzar a validar créditos universitarios en la UTEC a través de módulos diseñados con criterios de articulación curricular. Esto significa que las experiencias formativas que desarrollan —como la creación de un videojuego o la investigación sobre un problema local— pueden reconocerse posteriormente como parte de carreras o tecnicaturas en áreas como comunicación creativa, diseño de experiencias interactivas o desarrollo tecnológico. De este modo, Trama no solo acerca a los jóvenes a la universidad, sino que transforma el tránsito educativo en un proceso acumulativo, inclusivo y con sentido.

O sea: estudiantes que aún no han terminado la educación secundaria pueden, a través de Trama, realizar actividades educativas en la UTEC -diseño de videojuegos, etc.- que después, si al terminar Secundaria quieren comenzar con una carrera universitaria en la UTEC, pueden ser créditos para esa carrera terciaria. Para un departamento en el que muchos jóvenes no han terminado la Secundaria, Trama es solución y oportunidad de formación, a la vez que es rampa y trampolín para el desarrollo personal.

La posibilidad de realizar actividades de formación y capacitación antes de comenzar formalmente una carrera terciaria son importantes para los jóvenes y para sus familias, porque además estas actividades les muestran la importancia de formarse para acceder a nuevas oportunidades. “Por ejemplo, nos pasa mucho con la inteligencia artificial. Los políticos dicen, ‘yo quiero inteligencia artificial’. Entonces, me imagino robots y hablar con ellos. Pero en una carrera de ese tipo en el primer semestre tenés que estudiar al menos dos matemáticas diferentes y una física. Es un nivel educativo ‘pesado’. Muchos, claro, se encuentran con eso y dicen, ‘che, ¿y dónde está lo de los robots?’” “Yo creo hay dos problemas ahí. Uno es que tenemos que diseñar carreras más accesibles para los jóvenes del interior. No más fáciles, sino más accesibles, de modo que no haya filtros al principio, que se vayan construyendo las competencias para llegar. Por otro lado tenemos que trabajar también en desarrollar esas competencias antes. Matemáticas, Física, explorar carreras, conocerlas”.

ARQUITECTURA EDUCATIVA

El nuevo edificio del ITR Este de la UTEC, ultramoderno y seguramente uno de los más avanzados del país en cuanto a arquitectura educativa, comenzó con la identificación de Lavalleja como lugar atractivo para instalar la sede del ITR. El proceso de evaluación de posibles localizaciones para el ITR Este comenzó con la administración pasada en la Intendencia de Lavalleja (IDL), encabezada por Mario García. En primera instancia se evaluó instalarlo en el Barrio Estación, ya que a la UTEC suele instalarse en las márgenes de las ciudades, “porque nos gusta revitalizar barrios también”, dice Ezequiel. Por último aparece la opción de la vieja terminal de ómnibus, que en el pasado había sido mercado de frutas y verduras y sede del cuartelillo de Bomberos, incluso con una cancha de básquetbol que por muchas décadas existió allí, justamente la del Club Bomberos, que fue ahora reconstruida en la UTEC, flamante y lista para probar unos tiros con la naranja, para felicidad y lagrimones de emoción de los veteranos de ese añejo club.

En el año 2023 comenzó el proceso licitatorio para la construcción de la sede y en el 2024 se seleccionó un proyecto ganador. Ahora, la nueva sede, con una superficie de 2.000 metros cuadrados, está ya funcionando con estudiantes y docentes. El costo de la obra arquitectónica fue de unos US$ 5,5 millones. A eso habrá que agregar el costo del mobiliario y de los equipos necesarios para el funcionamiento de la universidad, entre ellos algunas de las computadoras más potentes del país, que se utilizarán para varias carreras que se dictarán allí.

A su vez, se trata de uno de los edificios educativos más avanzados del país. Los techos tienen un sistema de reciclado del agua de lluvia para que pueda ser utilizada en los baños y en el riego del parque asociado al edificio. A su vez, el edificio cuenta con tres formas de acceso a la energía eléctrica, con la conexión de la UTE, un generador propio y paneles solares que alimentan el edficio y que vuelcan energía a la red de UTE en caso de superávits en la generación.

ABRIR LAS PUERTAS A LOS ADOLESCENTES Y A TODA LA SOCIEDAD

“Yo estoy convencido de que si vos tenés un 70% de la población que no terminó la secundaria y al abrir una universidad se establece que no pueden entrar a ella quienes no tengan un certificado de Secundaria, es crear una institución elitista”, asegura Ezequiel.

La UTEC está buscando combatir ese fenómeno abriendo sus puertas a jóvenes y adolescentes, a pequeños empresarios y emprendedores. Uno de esos lugares, que funciona con esa lógica socialmente inclusiva son los laboratorios de fabricación digital de la UTEC, donde “cualquier persona que quiera hacer un emprendimiento con impresión 3D, con cortadoras láser, con prensas térmicas para estampar diferentes tipos de productos, puede hacerlo”. “Lo que tienen que hacer es entrar, capacitarse en el uso de esas herramientas y empiezan a utilizarlas para sus emprendimientos, para proyectos, para uso personal, para para divertirse con alguien; es un espacio abierto, por eso se llama laboratorio abierto de innovación”.

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Estudiantes durante una hackaton en la UTEC Minas

Por otro lado el ITR Este de la UTEC en Minas pretende tener un espacio “clave”, con una “cocina comunitaria”. El proyecto supone que esta cocina sea un espacio con características de laboratorio científico, con especialistas en alimentos y en química que pueden ayudar a una persona a validar y valorizar su producto gastronómico (un dulce, un alfajor o el producto que sea) para que pueda ser más fácilmente comercializable. Así, las personas interesadas podrían utilizar la cocina para para preparar y experimentar con sus productos, con un costo ínfimo por hora de uso. A eso se puede agregar asesoramiento de la UTEC para comenzar a gestar proyectos. “En Paysandú ya existe una cocina de este tipo a la que suelen concurrir madres, que a veces son acompañadas por sus hijas, que a veces las podemos encontrar, un par de años después, estudiando una Licenciatura en Análisis Alimentario”.

La UTEC, conociendo que muchos jóvenes no han terminado sus estudios secundarios, busca espacios para incluirlos. Para Ezequiel es importante “promover la formación continua hasta que haya muchos cursos, mucha formación técnica básica que después pueda ser utilizada dentro de las propias carreras como créditos universitarios”. En el marco de Trama, “los gurises del preuniversitario están aprobando cursos que cuando ingresen a la universidad podrán convalidar por créditos universitarios”. O sea, a los 15 años de edad ya están cursando materias universitarias.

El modelo de Trama extiende el tiempo pedagógico y agrega cursos que tienen un impacto directo en la vida universitaria después. “Y además, te alienta a soñar con eso, por lo menos”. “Esa es la palabra que usamos, soñar, crear posibilidades, proyectos de vida, imaginar futuros un poco más diversos que lo que te puedes imaginar capaz si pensás que en Minas no hay nada y que lo único que tengo que hacer es escaparme del lugar”.

LOS NUEVOS LABORATORIOS

El ITR Este de la UTEC tendrá un laboratorio de Ciencia de Alimentos y otro laboratorio abierto de Innovación Digital, con impresoras 3D, grabadoras láser, microcontroladores y otras herramientas de múltiples usos. Además habrá una “Fábrica de Juegos”, un laboratorio de desarrollo de videojuegos, que podrá ser la base de la primera carrera pública de videojuegos, una industria que está en auge en el mundo, con buenos salarios y desempleo cero. Habrá también un “Laboratorio digital creativo”, que incluirá sobre todo un gran poder computacional, con computadoras de alto porte y mucha potencia, que puedan utilizarse para procesamiento de datos, inteligencia artificial, proyectos creativos. Este será un espacio multidisciplinario para diferentes carreras.

CARRERAS

El ITR Este ofrecerá como ya lo está haciendo hasta ahora una Licenciatura en Tecnología de la Información, una carrera en la que solamente uno de cada cinco estudiantes es de Lavalleja.

Era una carrera con 50 cupos, de los que sólo diez eran “locales”. Ahora se pretende que la carrera tenga 150 cupos en total, con 50 para estudiantes de Lavalleja, quintuplicando la cantidad de lugares para jóvenes del departamento. Este es un verdadero privilegio, ya que otros departamentos que multiplican varias veces la población de Lavalleja, como Canelones y Maldonado, tendrán también 50 cupos cada uno.

Otras de las carreras que ofrecerá la nueva UTEC de Minas, luego que en el marco de la discusión del Presupuesto Nacional se votaran recursos adicionales, es una tecnicatura en comunicación creativa y emprendimientos digitales, que tendrá una duración de dos años que podrían extenderse con especializaciones. Podría ofrecerse además una carrera en producción sostenible de alimentos, que los estudiantes podrían iniciar aquí y terminar eventualmente en Colonia, donde ya funciona, y por último se trabajará fuertemente en inteligencia artificial. La UTEC pretende desarrollar en Minas un centro de procesamiento de datos, un sector que en el mundo está en auge y que genera mucho trabajo y mucha riqueza. Esto puede significar, por ejemplo, comenzar a procesar en Minas datos provenientes de sensores remotos (en diferentes partes del país o del mundo) o incluso datos geoespaciales de drones, globos atmosféricos o satélites. “Podría ser que tengamos estudiantes acá en Minas, capaces no solamente analizar y gestionar datos, sino también que aprendan a convertir ese conocimiento en servicios que se puedan vender localmente e internacionalmente”.

GENERAR SINERGIAS

A su vez, estas nuevas carreras -que no existen en el departamento, y algunas no existen en el país- plantean interrogantes a los jóvenes, como por ejemplo una, crucial: ¿De qué voy a trabajar? Es posible que muchos de ellos terminen trabajando en Maldonado o Montevideo, pero es bien posible también que en la propia UTEC, en el área de “cowork” (“co-trabajo” o trabajo colaborativo) surjan nuevas empresas de servicios que trabajen desde Minas para otras partes del país o del mundo. Un área en la que esto se ha desarrollado mucho en el país es la de los videojuegos, un sector que permite a quienes pertenecen a él trabajar a distancia para empresas ubicadas en el hemisferio norte. También es muy posible trabajar desde Minas, o desde cualquier lugar, en procesamiento de iluminación o en otros procesos vinculados con los videojuegos. “Creo más que nunca en que Lavalleja tiene que pensarse como un hub, como un nodo que favorezca la creación de pequeñas empresas, de startups, que si emprendés y metés la pata, bueno, que por lo menos el costo de pérdida sea bajo, porque UTEC te apoya en muchas cosas, y al mismo tiempo ayuda a conectarlos con el resto del mundo”.

EL EJE DE RUTA 8

Ezequiel recuerda que en el eje de la Ruta 8 hay tres departamentos -Lavalleja, Treinta y Tres y Cerro Largo- que han tenido por décadas pérdida demográfica, y por eso es mucho más necesario todavía que una universidad se conecte con el sector productivo, para crear nuevas oportunidades para los jóvenes. “Se habla mucho de la ruta 8 como la ruta de la innovación. Yo digo, la innovación termina en el peaje, después del peaje no pasa eso. Entonces, si hay innovación en la ruta 8, bueno, empujemos para que llegue hasta acá, para que llegue a Treinta y Tres, para que siga hasta Melo. Hay que trabajar, lleva años ese proceso, pero hay que entrar en esas lógicas de ejes o rutas”.

En ese camino, la UTEC busca que la sociedad civil -gobiernos, empresas públicas y privadas- en su conjunto participe de estos procesos, ya sea apoyando iniciativas como laboratorios, o cocinas comunitarias o el programa preuniversitario. UTEC trabaja desde hace tiempo con un régimen de donaciones especiales, que permite a las empresas obtener beneficios fiscales al apoyar a la UTEC. “Nosotros ahora pedimos a los parlamentarios que nos den más fondos, pero la sociedad civil puede participar y puede de alguna manera ayudarnos a moldear políticas públicas que sean de alto impacto y generen un ‘ganar-ganar’”. “Es un ganar para los chiquilines que están en la universidad y un ganar para las empresas que empiezan a gestionar talento que les permita crecer. Estamos moviéndonos fuerte, y estamos dispuestos a escuchar y a conversar con todos los que vengan para ver de qué manera articular y generar sinergias”.

CARRERAS “PERMEABLES”

La interacción de una universidad como la UTEC con el mundo empresarial público o privado puede capitalizarse de muchas formas según Alemán, “generando empleo, generando valor, generando oportunidades también para los estudiantes, generando carreras”. “Para eso, las carreras tienen que ser permeables. Si hago una carrera y digo ‘esta carrera nunca más se toca’, tengo un problema. Ahora, si tengo una empresa que va a utilizar globos atmosféricos para medir cómo se comporta la atmósfera, tengo que lograr que esa empresa llegue a la universidad y esté dispuesta a enseñar cómo analizar este tipo de datos geospaciales. Hay que dejar entrar a esta gente y participar y obviamente la universidad tiene que asegurarse de que esas carreras, esos cursos, sean de calidad y estén bien diseñados, pero nosotros tenemos que reconocer que el conocimiento se genera en la universidad, pero también se genera afuera. Si digo ‘no, solamente lo que enseño yo vale’, hay un divorcio entre la universidad y el mundo del trabajo”.

ALOJAMIENTOS ESTUDIANTILES

Una parte importante de los cursos que ofrece la UTEC ya se pueden hacer a distancia, de manera que los estudiantes a menudo hacen muchas actividades desde sus hogares, estén dónde estén. No obstante, es más que posible que con el tiempo y con el desarrollo de la UTEC -y también del Centro Universitario Regional Este, CURE, de la Universidad de la República, que tiene una sede en el Barrio Estación de Minas-, aumente la demanda por viviendas y espacios para vivir por parte de estudiantes de toda la región y de todo el país que lleguen a estudiar a Minas. ¿La UTEC ha pensado en este tema? Alemán cuenta que ya hay empresarios preguntando sobre cuántos estudiantes llegarán, para comenzar a generar una oferta habitacional para ellos. Si a Minas llegan 500 estudiantes terciarios, o mil estudiantes terciarios, ¿dónde van a dormir? La UTEC, al menos por el momento, intentará desarrollar un modelo que permita a los estudiantes que no puedan vivir en Minas o no puedan viajar todos los días, cierta flexibilidad, con mayor cantidad de actividades a distancia, aunque muchas de las las que los estudiantes terciarios realizan deben, necesariamente, ser presenciales. “La universidad tiene que ser presencial, generar comunidad, participación, generar derrame en la economía local”, afirma Alemán. Además, proponerse potenciar alojamientos estudiantiles -con la construcción de alojamientos estudiantiles especializados como existen en muchas universidades del mundo o generando una oferta local en casas familiares, por ejemplo- también supone pensar en tener un robusto sistema de becas estudiantiles, ya que para una familia de Treinta y Tres o de Cerro Largo le puede resultar igual de caro tener a un estudiante universitario en Minas o en Montevideo.

CIUDAD UNIVERSITARIA

Y soñar -por ejemplo en la transformación de Minas en una ciudad universitaria- no cuesta nada. ¿Pueden vivir en Minas cinco mil estudiantes universitarios, con sus cursos, sus actividades culturales y deportivas? Claro que sí. En muchos países desarrollados -o no- las universidades y sus campus tienen un peso decisivo y positivo en la vida de las ciudades que las albergan. La localidad de Oxford, en Inglaterra, tiene poco más de 150 mil habitantes, de los cuales casi 30 mil son estudiantes de sus dos universidades. Lund es una antigua y pequeña ciudad sueca, al sur del país, que alberga a la segunda universidad más grande del país. De sus cien mil habitantes, 30 mil son estudiantes universitarios. Ames (Iowa, EE.UU.), donde Ezequiel hizo su doctorado, era una estación de trenes perdida en la nada, hasta que una universidad se instaló allí y la estación de tren se convirtió en una ciudad.

Para lograr ese nivel de desarrollo educativo se necesita, entre otras cosas, una fuerte inversión en el sector, algo que tenemos en el debe en el país. El último pedido presupuestal de la UTEC incluía el fortalecimiento del sistema de becas de esta universidad, con estudiantes que cobran becas y al mismo tiempo trabajan en la propia UTEC unas 20 horas semanales. El ingreso no es alto pero permite a muchos jóvenes continuar con sus estudios. Estos becarios tienen muchos días de licencia por estudio y además muchas veces sus tareas en laboratorios sirven por un lado a la UTEC y al mismo tiempo a ellos mismos en su formación. Y además generan en el año y medio que dura la beca un antecedente de experiencia laboral que es crucial para los jóvenes. La UTEC pidió al Estado recursos para financiar mil becas de este tipo, pero las previstas en primera instancia son sólo 33. La lucha es dura y es mucha. Tener mil becas de este tipo disponibles permitiría a la UTEC que casi el 25% de los estudiantes pudiese tener una. Al mismo tiempo, los eventuales recortes presupuestales supondrían un fuerte golpe para las actividades de investigación aplicada e innovación, dos áreas claves para la UTEC.

Para que la UTEC -y la propia Universidad de la República- puedan tener éxito académico, educativo y socioeconómico en territorio, fuera de Montevideo, es necesario que haya, además, cambios culturales. Ezequiel cuenta que él estuvo en Fray Bentos cuando la UTEC abrió sus puertas allí, en las enormes instalaciones del Frigorífico Anglo, que fueron reformadas, reformuladas profundamente, fundamentalmente con fondos aportados por una empresa privada (Botnia, ahora UPM), y la población local se preguntaba qué era una universidad y qué podía significar para Fray Bentos, que nunca había tenido una.

Por eso para Ezequiel es importante que la UTEC fortalezca sus lazos con la sociedad del departamento y sobre todo con los jóvenes, entre otras cosas a través del programa preuniversitario. “Necesitamos que docentes, familia, la comunidad toda, invite a los adolescentes y jóvenes, decirles, ‘che, el año que viene entrás a cuarto de liceo y ya puedes entrar a la UTEC’. No cuando termines el liceo. Cuando termines el liceo es tarde ya para decidir qué vas a estudiar”. En la UTEC, “con 15 años tenés la oportunidad de explorar todo, ciencia del espacio, alimentos, videojuegos, animación, todo”.

Con Trama, el programa preuniversitario de la UTEC, los jóvenes tienen “todo para descubrir, para tener espacios de acompañamiento, espacios para conocer profesionales, para hacer paseos y ver lugares donde se pueda aprender, donde tenemos laboratorios científicos en el medio del campo para que vean cómo se investiga. Creo que es una una apuesta única a nivel país. Es el primer programa preuniversitario que otorga créditos para la universidad que tiene claramente un público objetivo que es el eje de la ruta 8. Necesitamos que la población confíe en nosotros, y confiar significa eso, que se animen a venir, que los inviten a acercarse, a no tener miedo. Los adolescentes hoy necesitan un poquito más de de apoyo para acercarse a lugares que no conocen”.