Organizada por Natalia Montero, licenciada en arte y museóloga, en plaza Libertad se realizó una actividad lúdica y artística pensada especialmente para la familia. A través de una cacería artística, los participantes recorrieron algunas de las obras más emblemáticas del Museo del Prado observando, imaginando y compartiendo todos juntos. El evento tuvo una duración de 60 a 90 minutos, en modalidad de grupos pequeños que realizaron la búsqueda de detalles, desafíos creativos y conversación sobre las obras.

En diálogo con Primera Página, Montero afirmó que fue una jornada divertida, participativa, llena de arte y en la que se promovió el aprendizaje a través de la interacción con obras de arte y fomentando una experiencia divertida y enriquecedora.

FUTURO MENOR

Para Montero es muy importante trabajar con un público que normalmente no está atendido y que es ávido de cuestiones como la que sucedieron en esta actividad. En los próximos días repetirán la actividad con niños del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), “como una manera de identificar estos dos públicos, los adultos mayores y los niños, en este caso del INAU como un primer público más carente”.

“Es como la población que tenemos que atender, y esta es una actividad que yo regalo con todo amor para este público acotado”, indicó.

LA ACTIVIDAD

El público asistente se dividió en cuatro grupos. Cada uno de ellos tuvo una bolsa de color que contenía una lupa y cuatro sobres con las cuatro misiones, lápices y hojas porque en cada cuadro tenían que seguir determinadas consignas. Cuando terminaban una misión pasaban al siguiente cuadro y al final se hacía una evaluación grupal. “Debido a que cuadros enteros hay muy pocos pero tienen impresa la totalidad del cuadro, por eso incorporamos lupas, porque hay cosas que ellos tuvieron que buscar en las copias chiquitas. Por ejemplo, en Las Meninas tuvieron que contar los personajes. En general la idea fue la de divertirnos, pero también y especialmente aprender”, señaló.

EXPERIENCIA, APRENDIZAJE Y ACERCAMIENTO

Montero consideró que con la actividad “se ganó en la experiencia”. “Hubo un aprendizaje y un acercamiento a la obra. Me parece que lo que estaría buenísimo es poder continuar. Si fuera un proyecto, por ejemplo, la siguiente etapa sería ahondar en cada obra de las que uno tuvo la oportunidad de ver en este tamaño, pero entendemos no es posible, por lo que se trató de aprovechar esta muestra maravillosa y llevarnos algo lindo”, concluyó.