Políticamente incorrecto es el espectáculo que el comediante Nico Duarte acaba de presentar en el Movie de Montevideo, con el sarcasmo y la crítica social -entre otras- como herramientas de trabajo. Creó la academia Latinos Comedy, en franca expansión por varios países en la actualidad. Confía, al igual que los directores del Centro Cultural Casa Lorca, que los cursos que en ella se imparten desembarquen en Minas de la mano de la institución ubicada en Roosevelt 758, espacio en el que se presentará el sábado 29 de noviembre, a las 21:00 horas.

Nico Duarte (41) es montevideano: «nací y viví casi toda mi vida en una de las ‘zonas rojas’ de Montevideo, en Malvín Norte».

El humor obró como una vía de escape frente a situaciones complejas.

Entiendo que esto de la comedia, que es a lo que me dedico a pleno desde hace muchos años, viene desde la infancia, porque era el niño que contaba chistes, rodeado de familiares, de personas grandes, entre los vecinos de la cuadra, en un barrio donde, en aquel tiempo, conocías a todos los viejitos de la zona, quienes, a su vez, conocían a tus padres, los invitaban a los cumpleaños y yo era quien les hacía los ‘shows’. Sabía muchos chistes de Jaimito, aunque a la mitad ni los entendería. Ellos sabían que yo era feliz contándoselos.

Sería como una coraza, un mecanismo de defensa dentro de una zona conflictiva, como tú dices.

Efectivamente. Para mí, el humor era una vía de escape. Por lo general es algo que les ha sucedido a los grandes comediantes, quienes han tenido historias de vida muy duras y emplearon la comedia como un escudo, como una forma para superar ciertas cosas o para reírse de cuestiones que no tenían tan superadas. Todo eso inicia un proceso. Entonces, de alguna manera, la comedia parte de aceptar lo malo, como un intento de transmutación, como un mecanismo de defensa porque fui un niño expuesto al bullying. Usaba lentes ‘culo de botella’ y mi madre me hacía un corte de pelo tipo honguito… Entonces era el niño para que le hicieran bullying. Desde la comedia, entiendo que conecté desde otro lado y ya no era tanto el bullying que me hacían porque pasé de ser el ‘bicho raro’, el ‘cuatro ojos’, a ser el gracioso del grupo. Conectas con la gente desde otro lado, aunque no deje de ser un mecanismo de defensa para salir, a través de la comedia, de situaciones malas.

Creciste mientras empezaba a despedirse una generación: Enrique Almada, Ricardo Espalter, Eduardo D’Ángelo, Julio Frade, Andrés Redondo, Berugo Carámbula...

Me acuerdo de verlos en el televisor blanco y negro, Decalegrón, el programa de Cacho De la Cruz, luego El Show del Mediodía, Telecataplúm… Había un montón de comediantes que no solo marcaron época, sino que dejaron la vara muy alta. Hasta el día de hoy se identifica a los uruguayos con un elevado nivel de comedia o con aquello de que somos más cultos. Ellos tuvieron mucho que ver con eso a partir de una comedia blanca, súper bien resuelta, con muy buenas estructuras, muy buenos personajes. En mi infancia también escuchaba al Doctor Tangalanga -personaje del humorista argentino Julio Victorio de Rissio- porque a mi padre le gustaba, a Les Luthiers e incluso a Chaplin y todos te aportan cosas muy valiosas, sumado a artistas más populares o de mayor masividad, por decirlo de alguna manera, como Cantinflas, Los tres chiflados o El gordo y el flaco. Había un abanico muy amplio de propuestas de comedia que consumías sí o sí en aquellos tiempos.

También marcó fuerte el Café Concert, donde se encuentran las raíces del stand up rioplatense, con actores como Perciavalle, Gasalla, Pinti...

Tenemos un programa que se llama Comediantes, el cual retomaremos el año que viene. Tuvimos como invitado a Petru Valensky, a quien he tenido el placer de presentar un montón de veces y de trabajar con él. En el programa hablamos de lo importante que fue el Café Concert, de cómo se perdió -para la gente más grande- o mutó -para nosotros, dentro del stand up-. Nosotros adaptamos características del Café Concert, como hablar con el público, esa cercanía, el no tener la cuarta pared e interactuar con la gente. Petru nos contaba que solía haber Café Concert en el bar Fun Fun y que, de repente, ibas y estaba Antonio Gasalla mirando el espectáculo. No era su show, era un ambiente donde comediantes como él se sentían cómodos, además de poder mostrarse, incluso siendo ya consagrados.

¿Cómo ser comediante en Uruguay y no desfallecer en el intento? ¿Te ha sucedido que cuando te preguntan a qué te dedicas y respondes ‘a la comedia’ no te creen del todo y te consultan sobre tu verdadero oficio?

¡Claro! Te dicen: ‘en serio, ¿de qué vivís?’ Fue un salto importante en mi vida. Yo siempre fui empresario, tuve mis negocios desde pequeño, porque empecé a trabajar a los 12 años en discotecas -en matinés-. Después, de mayor, siempre compré barras para mí, siempre trabajé para mí. En un momento tenía un negocio, una importadora de insumos sanitarios -¡nada que ver!- y me di cuenta de que quería dedicarme 100% a la comedia, que era lo que realmente me llenaba. En un momento tuve un bajón grande a nivel anímico. Mis únicos momentos de alegría se daban cuando miraba a un comediante que me fascina, un español que hace stand up, Dani Rovira. Mis 10 minutos de felicidad al día, cuando me reía y me desconectaba, eran mirando su stand up. Ya me había separado, me había armado una habitación dentro del local. Cerraba el comercio para poder verlo. ¡Yo me quiero convertir en esto! ¡Yo me quiero convertir en esos 10 minutos de felicidad!, me dije. Traté de que mi primer unipersonal fuera muy divertido, pero terminaba bastante bajón, hablando de algo real que vivimos en un mundo que realmente no está hecho para nosotros. Esta vorágine, esta ansiedad en la que vivimos, un montón de cosas que te llevan a tener que compartir con gente a la que no te la ‘fumás’, porque trabajas y tienes que soportar maltratos de jefes por el hecho de que necesitas ese trabajo. Dentro de este cambio en mi vida, en los inicios quise que la gente que la estaba pasando al todo el día, por distintos motivos, tuviera 10 minutos de alegría conmigo. La mayor felicidad es cuando te llegan esos mensajes tan cálidos. Me pasó hace poco tiempo. Una chica me escribió: «Te quiero agradecer. Hace un mes falleció mi madre, hace un mes que estoy muy mal, muy deprimida. Unos amigos me convencieron para salir a tomar algo, vimos tu show y me divertí mucho contigo. Me reí, me olvidé de los problemas». Esa es la verdadera paga al corazón, al ego, a lo que sea.

Como decíamos, el humor en tanto terapia, herramienta para sanar.

Exacto. Ahora está ocurriendo algo extraño. Yo tengo una escuela de stand up desde hace unos 10 años. En la actualidad, muchos psicólogos recomiendan a sus pacientes que hagan stand up como una vía de liberación, catártica, para decir bien claro lo que les pasa y les afecta y poder reírse de ello.

También como manera de enfrentar la timidez.

Totalmente. A pesar de que siempre fui medio ‘payaso’, de que fui el niño cuenta chistes, en algún momento de la adolescencia, por los cambios propios de esa etapa, no me sentí para nada cómodo con el entorno. En ese momento, estudiaba publicidad y cada vez que tenía que presentar algo adelante de la gente, la pasaba muy mal, me ponía muy nervioso, se me entrecortaba la voz. Desde el propio curso me dijeron: En el mundo, los publicistas estudian stand up para aprender a pararse, a hablar y a validar el proyecto que están presentando. Y empecé por ese lado. Luego uní dos pasiones. Me gusta mucho escribir -en ese momento tenía un blog y escribía comedia-. Mi único filtro era que a la gente le gustara, que me lo hiciera saber a través de un mensaje. El stand up me dio la respuesta inmediata.

¿Cómo se diagrama un espectáculo de stand up? ¿Cuánto hay de libreto y cuánto de improvisación? ¿Cuánto dependen las características del público al desarrollarlo?

Según el momento del proceso en el que estés. Cuando egresas del curso, en el primer año -o en los dos primeros años- vas entendiendo cómo funciona tu material. Lo «malo» que tiene el stand up es que solo se puede practicar con público. En tu casa puedes escribir muchísimo, actuar lo que escribes, pero nada de eso te asegura que terminará funcionando. Necesitas 100 subidas para saber cómo funciona tu material. Luego empiezas a elegir en base a un análisis previo al show. Los comediantes anotan en su libretita detalles que van apreciando y conforman su ‘set list’, la lista de chistes que van a hacer dependiendo del público porque llegó el momento en el cual ya puedes elegir. El unipersonal sí tiene un pienso y se estructura a través de lo que se denomina la curva de la energía.

Fundaste tu propia academia, Latinos Comedy. ¿De qué manera funciona en la actualidad?

La armamos con un socio que había sido mi alumno y con quien luego trabajamos durante mucho tiempo en comedia. Él se fue a vivir a Estados Unidos y tenemos la marca funcionando en Uruguay, donde la manejo yo y las clases las dictamos junto a Diego Vignolo, y también está funcionando en Miami. En 2026 se sumarán Buenos Aires, Barcelona, Medellín y el DF de México con el objetivo de llevar adelante una idea de stand up, la que profesamos nosotros, desde dónde nos parece que funciona más, con énfasis en los comediantes que no son mega famosos y que no tienen un especial en Netflix, para que puedan acceder a un circuito de calidad. En un año de trabajo con la producción de Miami, ya logramos ingresar a un festival internacional con la marca Latinos Comedy. Trabajamos de un modo profesional para que los shows sean buenos. Todos se graban, por lo que los comediantes que trabajan con nosotros, una vez terminado su show, tienen el video de su actuación, material que compartimos en nuestras redes y en nuestra web -www. atinoscomedy.com-.

Es fundamental la difusión que aportan las diferentes plataformas.

Tengo redes sociales porque trabajo de esto, de lo contrario no las tendría. Así y todo, nunca termino de entenderlas. Primero fue Facebook. Cuando más o menos logré entender Facebook, nació Instagram y le di a Instagram, pero ahora no sé usar Facebook, porque Facebook cambió tanto… Y resulta que surgió TikTok y no tengo ni idea...

Recientemente, presentaste el espectáculo Políticamente incorrecto en el Movie de Montevideo. ¿Cómo lo diseñaste?

Soy bastante políticamente incorrecto en la vida y entiendo que el movimiento woke generó un montón de cosas, de cambios con los cuales, en algunos casos, ni siquiera estoy de acuerdo. Debía animarme a hablar de eso porque es realmente lo que me gusta hacer, el humor que me gusta desde siempre. Pongo un ejemplo: puedes hacer chistes sobre el cáncer sin burlarte de las personas a las que se les caen el pelo o las uñas. Puedes hablar sobre el cáncer riéndote de la industria farmacológica y de lo malo que son, de cómo tratan de mantenerte enfermo para seguir ganando plata contigo. Un poco esa es la búsqueda de Políticamente incorrecto. Hablo sobre sexo, la pareja, el bullying o el feminismo sin faltarle el respeto a nadie.

¿Cómo surgió tu relacionamiento con el Centro Cultural Casa Lorca?

Tenemos campañas en internet sobre los cursos que dictamos en Montevideo. La gente de Casa Lorca se contactó con nosotros con la intención de acercarlos a Minas. Le envié la información a Natalia (Montero), me respondió que lo veía súper completo y que les interesaba la propuesta. Con Diego Vignolo hicimos un show en Casa Lorca y mucha gente se interesó en ella. El sábado 29 retornaré en una segunda instancia, ya con mi unipersonal, buscando mostrar de qué se trata para la gente que no sabe qué es el stand up, que no entiende para qué funciona o qué cosas buenas puede aportarles. En base al interés que pueda captarse, procuraremos organizar cursos en Minas. El escenario de Casa Lorca es hermoso, para un show de stand up es ideal. Es un espacio cálido y propicio para esta clase de espectáculos. Tanto me gustó el lugar que estoy buscando una casa en el centro de Montevideo para tratar de hacer algo similar, donde la gente tenga un lugar donde hacer stand up, para que gente de la movida tenga un escenario, que todo esté armado a favor de eso, con las cámaras puestas para que cada show sea filmado y que los comediantes tengan sus propios materiales.

¿Cómo será la nueva presentación en Minas?

El nombre de mi anterior unipersonal fue Pánico y el del actual es Políticamente incorrecto, básicamente porque con el nombre quiero marcar que la gente asista preparada para reírse de muchas cosas. No es un show para la gente que se ofende fácilmente. Va a ser variado porque no a todos nos gusta el mismo estilo de humor. Entonces, cambio de temáticas, de estilos de comedia y demás para que sea agradable para todos. Si hablamos sobre sexo, no es para que nadie se enoje, porque no soy ni ordinario, ni grosero. Si se quieren divertir, si les gusta el humor, si están dispuestos a eso, a reírse de cualquier cosa, son más que bienvenidos; si son de esas personas que se estresan por cualquier cosa, la van a pasar mal…