Minas 25 de octubre de 2025
A quién corresponda:
CB? , CBX , CBI…..
En un juego de interpretación este docente de UTU se pregunta si la tercera letra del acrónimo de nuestro Ciclo Básico debería intercambiarse por un signo de pregunta, una variable a despejar (x), o una “i” de inconsistente. Como sea, es muy doloroso ser parte de una institución tan antigua que hace tanto esfuerzo por destruir su identidad y sus procesos históricos en la educación.
Año a año quienes solemos ir a las escuelas primarias a realizar visitas para colaborar con el proceso de integración de continuidad educativa, participamos con agrado contando orgullosamente nuestra forma de trabajar y qué significa el Ciclo Básico Tecnológico (con sus particularidades como el Aula Galileo, la propuesta de los TOCs y nuestro aporte para mitigar la “torsión” de los estudiantes de la que hablaba Julio Castro).
Cada vez es más dificil poder mirar a la cara a niños y niñas, maestros y familias para contarles que va a suceder con sus vidas en el próximo año escolar. Es difícil porque cada vez que lo intento, desde hace años, tengo la inequivoca sensación de que les estoy estafando. Porqué no sabemos nunca qué vamos a ofrecer.
¿Será que algún día las acciones que se han llevado a cabo se consideren crímenes contra la educación, y que yo habiendo colaborado en su aplicación tenga que responder por ellos?
Es bueno recordar que los crímenes contra la cultura y la educación son esencialmente crímenes contra la humanidad.
No nos detenemos a medir porqué cambiamos algo que no sabemos si está roto.
No nos detenemos a pensar que efectos causamos (los causamos nosotros todos los actores que intervenimos en nombre del estado) con los cambios efectuados en los años anteriores.
No he encontrado ninguna literatura que respalde que la constatación inmediata de cambios significativos en materia de educación pueda observarse en meses. En este país se hacen cambios y se esperan resultados, que no se pueden medir en un quinquenio, a verificarse, vaya a saberse cómo, en siete u ocho meses.
Tengo la sensación que en materia de políticas educativas nos hemos futbolizado. En el sentido más desagradable y destructivo de la política del fútbol.
Solo importa el resultado, si el resultado no aparece hay que cambiar. No por cambiar, sino porque el cambio le da la sensación a la tribuna que el dirigente “hace algo”.
No hace mucho tiempo en nuestro fútbol un líder muy importante nos enseñó que el camino es más importante que la llegada. Casualmente no era ni un dirigente ni un burócrata, sino un maestro.
¿Qué le voy a decir a los estudiantes que han de encontrarse en marzo de 2026 en la puerta de nuestra escuela? Porque son personas chicas y vulnerables que confían en nosotros para llegar a su destino de trayectoria escolar.
Hace un tiempo que tengo un sueño/pesadilla recurrente. Me veo a mi mismo en una retorcida versión de una escena de Alicia en el País de las Maravillas:
Soy el gato de Cheeshire y estoy esperando los estudiantes.
En lugar de preguntar yo a dónde van, son ellos los que preguntan:
- ¿A dónde vamos?
Yo les respondo
- No sé y la verdad es que no me importa demasiado
Y no hay nadie que responda:
- Eso está bien. Siempre que estén dispuestos a caminar lo suficiente perdiendo su tiempo.
El sueño/pesadilla parece reavivarse cada vez que leo publicaciones acerca de las posibles modificaciones para nuestro CBT 2026.
P.D: Me olvidaba: la “T” significa tecnológico. Y si le seguimos dando la pelota a los burócratas vamos a perder.
Claudio Rottela
Docente de Tecnología
Escuela Técnica de Minas – Lavalleja