Rodrigo Paz Pereira, hijo y nieto de expresidentes bolivianos, fue electo el domingo pasado como presidente de Bolivia, en una inédita segunda vuelta que se realizó por primera vez en la historia.

Paz Pereira fue candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), aunque el partido sólo le prestó el sello para presentarse y vencer en segunda vuelta al candidato derechista Jorge Tuto Quiroga.

Según los datos oficiales obtuvo el 54,49% de los votos frente a 45,51% de Quiroga.

Es hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993). Tiene 57 años y nació en 1967 en la ciudad gallega de Santiago de Compostela, lugar en el que estaba viviendo su padre, exiliado del país, que en ese momento estaba atravesando un momento de turbulencias, con frecuentes golpes de Estado.

Paz Pereira prometió como candidato soluciones en tres temas que preocupan seriamente a los bolivianos, la escasez de combustibles, la falta de dólares y el alza de los precios. Recibirá la presidencia de Luis Arce, del Movimiento al Socialismo (MAS), creado por Evo Morales, que hizo historia al ser el primer presidente indígena en un país que tiene población abrumadoramente indígena o mestiza. Será una de las pocas veces en la historia que en Bolivia un presidente democrático reciba la banda presidencial de otro presidente electo democráticamente. Todo un logro.

En realidad, el del domingo se trató tanto de un triunfo resonante de Paz Pereira como de una derrota del MAS de Evo Morales y del presidente saliente Luis Arce. La lucha fratricida entre ambos líderes del MAS condenaron al movimiento a la división y la virtual desaparición, a pesar de que Morales aún cuenta con un amplio apoyo social, que se expresó en un alto índice de voto en blanco (casi 20%) en primera vuelta, promovido por el líder cocalero.

El abuelo del presidente electo, Víctor Paz Estenssoro, también fue presidente boliviano, en varias ocasiones (1952-1956, 1960-1964, de agosto a noviembre de 1964 y 1985-1989). En 1964 fue derrocado por su propio vicepresidente, René Barrientos, y se exilió primariamente en el Perú. Luego fue a Argentina y terminó exiliado en Minas, Lavalleja, Uruguay. Dicen que cuando vino a Uruguay, exiliado, las autoridades de entonces le sugirieron a Paz Estenssoro que no se quedase en Montevideo, para tener menos complicaciones con las nuevas autoridades bolivianas. Así que se vino a Minas.

Se quedaba en un hotel de Minas y tenía a un oficial de Policía (quizá un comisario) que lo seguía, literalmente, a todos lados. Paz Estenssoro seguía el fútbol e iba a las canchas a ver los partidos, y además le gustaba mucho el cine. Al mismo tiempo se integró con el tiempo a una rueda de mate, con artistas, autoridades y personalidades locales, como siempre ha habido ruedas de mate en casi toda la historia de Minas. Si mal no recuerda quien escribe, se trataba de “la rueda de la Farmacia Zabalza”, integrada por políticos locales, incluyendo al principal referente comunista del departamento, el médico Godofredo Fernándes, y varios más, entre ellos el jefe de Policía y quizá el obispo local. Esos benditos, grandiosos y gloriosos tiempos de tolerancia y republicanismo.

Pues bien, Paz Estenssoro salía del hotel y el comisario que lo seguía y acompañaba a todas partes (digamos que era de apellido Rodríguez) iba siempre unos pasos detrás de él.

Un domingo entre tantos, Paz Estenssoro salió del hotel y arrancó a caminar, seguido por el policía. Luego de un par de cuadras, Paz Estenssoro se detuvo, se dio vuelta y encaró a su custodia que venía detrás de él, y le dijo: “Rodríguez, ¿qué le parece? ¿Vamos al cine o al fútbol, hoy?”

Luego de asumir la Presidencia de Bolivia por última vez, en 1985, Víctor Paz Estenssoro visitó Uruguay. Dicen que en ocasión de su visita de Estado a Uruguay volvió a Minas, a ver a sus viejos amigos de la rueda del mate.