La profesora y doctora Leonor Berná realizó una investigación a la que tituló “Arquitectura de la represión en la enseñanza media en la dictadura”, que fue presentada en Casa de la Cultura, acompañada de las docentes Cecilia Manzione, integrante del Colectivo Todos Somos Familiares Lavalleja y Ana Caballero de ADES Minas y la Intersindical de Lavalleja.
LOS ARCHIVOS HABLAN
Berná se ha movilizado para hacer conocer su investigación, porque manifestó que “se ha investigado mucho sobre dictadura -hay muchas publicaciones-, pero todavía nos damos cuenta que hay mucho por conocer y por saber. En la medida que se han ido incautando algunos archivos que han sido claves acá los archivos de la represión -en Argentina los llaman los archivos del terror-, que nos permiten develar parte de la arquitectura de este entramado que supuso vigilancia, persecución y violencia estatal. Podríamos incluso decir impresionante, por los niveles de totalitarismo muy grandes sobre un enemigo o lo que para aquel entonces la coalición golpista era uno de los enemigos fundamentales, que fueron los docentes”.
EN CLAVE DE GUERRA FRÍA
Berná sostuvo que “desde esa idea muy en clave de Guerra Fría, y que los docentes estaban supuestamente adoctrinando a los estudiantes, ellos (los militares) quisieron purgar el sistema educativo, para después incluso pensar un proyecto educativo donde los propios profesores pudieran transmitir ese ‘nuevo Uruguay’. Ese tipo de oriental que proyectaban, que era muy vinculado al nacionalismo, a los valores conservadores, tradicionales y obviamente muy despolitizado y disciplinado, que fueron las claves de los patrones comunes de todas las dictaduras del Cono Sur. Los estudiantes están en el escenario, porque son el eje central sobre el que se deposita la actividad educativa, pero mi investigación específicamente circuló más sobre los trabajadores de la enseñanza, funcionarios y sobre todo los docentes”, detalló.
CAPITAL E INTERIOR
Sobre las fuentes consultadas dijo Berná que “son las actas del Consejo de Secundaria, las actas del CONAE (Consejo Nacional de Educación), que fue un órgano de máxima jerarquía en el gobierno de la educación que se creó antes del golpe de Estado de 1973 y funcionó durante la dictadura (1973-1985), siendo utilizado por el régimen para controlar y reprimir el ámbito educativo. Fue un organismo que estaba por encima de los cónclaves o de todos los organismos gubernamentales, que piensan políticas para todo el país, no piensan como para un lugar y para otro. Sí es cierto que entienden que hay más problemas en la capital, cuando quieren incluso hablar de forma negativa y enfatizar el caos, el desorden, lo que hacían siempre fue decir que eso no pasa en el interior. Por ejemplo, cuando en el ‘70 se interviene la educación, se suspenden las clases, se suspende para Montevideo y aledaños y en el interior no. También lo usan mucho como recurso, porque después las investigaciones en concreto, saben que en realidad sí había resistencia y movilización en muchos lugares del mal llamado interior”.
REPRIMIR LA RESISTENCIA
Sobre las tácticas, Berná puntualizó que “hay toda una parte sobre las actitudes sociales. Originalmente estaba como más pensada solo en la resistencia, pero encontré que en el abanico de actitudes, las delaciones, la colaboración de muchos trabajadores, algunos porque compartían el ideario del autoritarismo y otros muchas veces por conveniencia personal, les servía denunciar a un director o un superior para ocupar ese lugar. Hay un gran abanico, en lo que podemos llamar las ‘micro-resistencias’. Fue muy difícil para los profesores que se mantuvieron poder tener actitudes porque estaba todo prohibido, desde el volante, el cartel, las reuniones, las asambleas, obviamente el sindicato. Para los estudiantes pasaba lo mismo. Entonces fue como un proceso de resurgimiento lento y costoso. En el gremio docente se ve mucho más a partir de que se terminó formalmente la dictadura y en los estudiantes se ve más en el ámbito universitario, no está muy estudiado todavía en el ámbito de la educación media. Hay algunos trabajos sobre aspectos en la universidad, pero claramente me parece que siempre están marcando el camino ahí”.
“NO SABEN NADA DE LA DICTADURA”
Caballero acotó que respecto al abordaje con los estudiantes sobre lo que se vivió en la dictadura y lo que fue la represión “hay que hacer un gran esfuerzo”. “A veces nos resulta más problemático a nosotros que a los estudiantes. A los estudiantes es casi que como trabajar Grecia y Roma. Para los gurises la dictadura a veces es algo muy lejos. Sin embargo, esos obstáculos ideológicos que hemos tenido los profesores de historia y todo aquel o aquella que se acerca a la historia reciente, lo primero que te dicen es: ‘No tenemos el suficiente espacio temporal para mirar la distancia’. Y los gurises no saben nada de dictadura. Es muy peligroso eso, porque en tiempos como este donde hay mensajes bastante negacionistas, donde el autoritarismo se está haciendo como una costumbre, al igual que la discriminación, es preocupante que los gurises y las gurisas nuestras no sepan que hubo un tiempo de autoritarismo absoluto, con represión, con tortura, con desapariciones y con una negación de la democracia total es muy preocupante. Que los chiquilines manejen el hecho de ‘la mano dura’ como la solución final es muy preocupante”.
CONTAR LA HISTORIA
Berná aseguró que “para los profesores de historia es todo un desafío, incluso contra las resoluciones que hemos tenido del sistema no hace tanto tiempo, cuando querés hablar de historia reciente te empiezan a poner obstáculos. Es todo un planteo ahí, se complica cuando nos metemos en el aula a hablar de dictadura uruguaya. Igual me parece que nos pasa siempre que apenas arrancás el tema los chiquilines enseguida se encuentran que tienen líneas de la historia, lejanas pero están. Por eso los invitamos a que hablen en las casas, a que traigan historias, siempre encuentran o advierten que hay muchas historias relacionadas a su familia que no conocían y que es como la instancia que también potencia la posibilidad de traer esas memorias al aula. Es de los temas probablemente de los que más engancha para discutir, para analizar, para debatir, para pensar el presente también”.
SITIO DE LA MEMORIA
Sobre el anuncio realizado en abril de este año por el Colectivo Todos Somos Familiares Lavalleja de la colocación de una placa en un sitio de memoria en la proximidad del Batallón de Infantería Nº11, Manzione manifestó que “estamos esperando una resolución de autorizar la colocación de la placa en el espacio físico por la IDL, -es la Dirección Jurídica- y luego de ese paso nos quedaría una aprobación por parte de la Junta Departamental de Lavalleja, según tenemos entendido y la construcción del monolito que lleva la placa, que ya está hecha por parte de la Institución de Derechos Humanos, ya está pronta. La placa, o sea el señalamiento, va a ir en el cantero central de la avenida Artigas frente al cuartel. Es un espacio bastante acotado, es solamente un metro y ahí va la placa en un monolito de piedra”.