Se inauguró en la sala de exposiciones de la Casa de la Cultura la muestra del artista de Río Negro Litir Olivera, denominada “El arte presente en los silencios de los lápices”. Son unas 40 obras, de impactante hiperrealismo figurativo, realizadas en distintas técnicas -lápiz, carbón, oleos y acrílicos- que expresan la fuerza y el trabajo de un artista en constante evolución.

HIPERREALISMO

Al consultarlo sobre la muestra que estaba inaugurando en Minas, en el marco de la 52ª Semana de Lavalleja, Olivera dijo que “son dibujos, a lápiz negro y de color y algunos óleos y acrílicos. Siempre tratando de mantener el mismo nivel hiperrealista. La verdad que verlos todos acá montados me llenan de orgullo y satisfacción”.

¿Cuánto te lleva una obra más o menos en un tamaño medio?

Las obras más grandes son de un metro y medio por un metro. Son bastante grandes, me lleva alrededor de un año, un año y medio, son muchas horas al día con lupa, y es el mismo nivel que se trabaja una obra pequeña. Pero a veces no es el tiempo, que no es continuado, a veces tenés que dejarlo para que repose, donde salen los errores, mientras voy trabajando en otras cosas, para no saturarme. Hacer cada obra, es una cosa muy personal y requiere mucha observación. Todo se ajusta a cada uno, soy un artista que soy difícil de convencer de cuando está terminada una obra, y cuando eso pasa, se pasó ya un año. Eso la gente no lo entiende, como a veces puedo estar trabajando en una obra en un pedazo de papel, o en diferentes temáticas a la vez, pero que uno siente, porque pintar ante todo es una pasión, es una un medio de vida, una forma de ver las cosas y dejarlas reflejadas en estas obras.

Además el lápiz y la carbonilla son complejas y difíciles en obras enormes.

Claro, imagínate cubrir ese espacio con algo que tiene una punta tan fina, que se gasta rápido, sí se puede trabajar con otros medios, trabajar para completar espacios tan extensos. A veces la minuciosidad te lleva a que no puedas avanzar como querés, porque el trabajo es así. Imagínate, trabajando con lupas seis o siete horas en el día, te consume, te exige muchísimo, para lograr esos resultados con esos materiales.

Le anexó algunos dorados ¿cómo llegó a eso?

Quería explorar otras cosas. Intentar trabajar la parte simbólica, lo místico, el dorado es parte importante de mística de la antigüedad del arte. Antes pintaba con colores, luego empecé a emplear el papel dorado, hace un buen contraste con lo que es los oscuros como es el carbón, el grafito, sobre todo el carbón que es opaco, entonces contrasta y le da un toque que no lo puedes lograr con otra cosa. Bien aplicado, usado a conciencia, logras destacar con el dorado muchas cosas, al igual que el uso del color en cierta zona que le da un toque para llevar la vista a esos detalles de importancia que tiene la obra. Uno quiere resaltar y a veces son cosas muy simbólicas, me baso en eso para para destacarlo.

El impacto que causa en las obras el uso de las sombras y de la luz.

Sí, no es solo lo que se refleja, a través de la pintura, el lápiz, la carbonilla, el grafito, sino lo que genera en las expresiones, en las formas, en los movimientos. Es una cosa muy linda, y para eso hay que estar en la piel de cada uno. Hay como un principio que cuando vos le das más dramatismo a las imágenes al iluminarlas más, se generan sombras más potentes. Entonces, teniendo eso en mente, las vas regulando para lograr obtener los resultados que necesitas. La gente no espera eso, cuando viene ve dibujos, piensa que es un estilo de dibujo, donde prima capaz la línea y sus intencionalidades, pero acá yo hago otro tipo de dibujo, oculto la línea, entonces lo que queda son los volúmenes y la forma, ahí aparecen los reflejos, que se dan a través de los estados de ánimo. Cuando ves una foto en blanco y negro o en sepia tiene un efecto, como si vieras el color. Emulando eso, al ser dibujado, al ser uno quien interviene le da más connotación a ciertas cosas que a otras, y ahí donde está el foco de cada uno, lo que siento que le quiero dar, la impronta y lo que quiero resaltar y lograr para conseguir tal o cual efecto.

¿Eso responde a un proceso creativo y de evolución suya?

Yo siempre trabajé desde que era niño con color. Con 15 años ya estaba pintando pintura académica de caballete. Hoy a un adolescente de 15 años pintando un bodegón, le debe ser aburridísimo, yo lo hacía y me gustaba muchísimo. Después me fui decantando por el lápiz, pero siempre pintaba y hacía cosas con pintura y color. Ahora tuve un resurgir y la idea era plasmar en distintas obras, que acá en esta exposición podemos ver un acrílico que está hecho con una técnica de espátula, que es una cosa más suelta, si se quiere y es más gestual y incluso hasta abstracto en algunos puntos. Eso lo puedes ver contrastado con algo que te llama y te admite un acercamiento mucho más próximo a la obra, como es el lápiz de color en un una figura que hay de un de un superhéroe, y eso da cabida a los niños que vengan y lo vean y que esos niños inviten a sus padres y así. Entonces podés ver un montón de técnicas y después tenemos el óleo también que es se trabaja distinto en base a veladuras para ir llevando los colores y bueno y aumentando las sombras y las luces.

Todo es fuerza visual.

Sí. Desde la variedad es todo visual.

Es un espectáculo para para los ojos.

Espero que quienes entren se maravillen, porque no hay un hilo conductor en base a la temática, sino más bien a la técnica y su evolución en el correr de estos más de 20 años y se puede ver reflejado en una misma sala, eso para mí es muy loco, es como ver toda mi vida ahí.

Impacta, es como si fueras a otro espacio a otra dimensión, te moviliza.

Eso sí, te mueve totalmente. Sí te impacta, la verdad es que ahí no hay otra palabra, es un impacto visual que te hace preguntarte cómo se hizo, quién lo hizo y por qué y no es una foto y eso me lo dicen mucho.

En ese impacto visual, hay una riqueza expresiva de los rostros.

Lo que decías. La profundidad de la sombra, en este caso, lo de lo del vikingo, que tiene un claro-oscuro, un foco en el ojo y el resto está en está como fuera de foco y también está potenciado lo que es la el claro-oscuro para lograr ese efecto que va acompañando la expresión. En el caso contrario de la chica, -es mi niña, mi hija-, cuando lo realicé tenía unos 10 años, la luz mucho más cálida, más envolvente que genera otro tipo de pasaje por la piel, que es lo que hace que los volúmenes sean mucho más palpables, mucho más sutiles, a diferencia de todo otro que son los rasgos más duros.

Maneja con solvencia tanto la ternura y la pureza, como la fuerza y la violencia, sea en blanco y negro como en colores.

Es respetar el tipo del personaje, tanto el mitológico de la guerra, o el de una niña que estaba posando muy delicadamente, entonces se logra todo ese tipo de cosas, simplemente con lo visual. Además tiene una profundidad de foco, se percibe una ciudad detrás, sin especificar nada, ves que hay edificios en el fondo y hay gente o luces de auto. Eso lo dan los reflejos, los contrastes, y eso es lo que impacta.

Hay una obra que tiene un autorretrato.

Sí, es la última obra que realicé, se llama Resurgiendo. A raíz de una serie de cosas que me pasaron, las quise plasmarla y sintetizarla en esta última obra que fue una revelación personal, tiene todo lo que me fue pasando en el transcurso de un año, eso se vio reflejado en esa obra. Hay mucho simbolismo, mucha carga emocional, espiritual y lo deposité ahí, quedó como cargada con un aura de misticismo, una cosa bastante buena, que lo estamos inaugurando acá, que invitamos a la gente que venga a ver.

Hay algunas obras eróticas, que no llegan a la pornografía ¿cómo llega a ese erotismo?

Hay que aclarar eso, esta es una sala donde la visitan niños, no llega nunca a lo pornográfico. Son figuras humanas, como se ha expresado en la fotografía y en el arte a través de los años. Son figuras que usaba para mejorar la técnica, son de una época anterior, cuando estaba en la en plena formación y es de estricta rigurosidad técnica cuando se trabaja con la figura humana, es parte del proceso.

El ojo es imponente. (Otra de las obras colgadas)

El ojo, sí, tiene un efecto fuera de foco que hace que se venga hacia adelante, hacia el espectador, este puliendo lo que son las durezas, trayendo la claridad para adelante y mandando a un segundo plano la oscuridad, eso de los claros y oscuros, que es lo que hace que al verlo impacte. Es todo hecho con grafito.

¿Está conforme con tu trabajo?

Sí, la verdad que sí. Me siento muy conforme. Soy muy exigente conmigo, eso me ha llevado a donde estoy ahora, uno trata de buscar siempre mejorar para evolucionar y siempre hacerse la pregunta: ¿Esto es lo mejor que puedo hacer? Y seguir.

¿Hasta cuándo va a estar la muestra?

La muestra va a estar hasta unos días antes de fin de mes y tenemos pensado llevarla a Treinta y Tres.