Es “un proyecto familiar y de amigos para vivir la cultura del candombe, fortalecer y reivindicar su historia y este gran legado cultural que rodea la esencia del tambor”. Con esos objetivos nació FACASI (Familias Candomberas de las Sierras). Valeria Barreto es su directora y nos contó acerca del nacimiento de esta iniciativa, los pasos transitados y las metas por cumplir.

Valeria Barreto vive en el Barrio Estación de Minas, al cual retornó «después de muchos años y de varios alquileres». A partir del trabajo en una cooperativa de vivienda, accedió a su propia casa, «feliz de tener nuestro propio espacio». Tiene dos hijos, Samuel, de 20 años, y Luciano, de 15, «estudiantes, deportistas, muy buenos hijos, re compañeros entre sí y conmigo, atentos y dulces». Desde hace 11 años está en pareja. «Él tiene un hijo, Benjamín, de 15 años, y afortunadamente concretamos una muy buena conexión. Me ayudó mucho con la imagen paterna que necesitaban mis hijos, a quienes, en principio, crie en soledad. Es un gran compañero para mi y es muy lindo haber formado este núcleo familiar, con esa contención que tanto necesitan los chicos en la actualidad».

Valeria Barreto
Valeria Barreto

No sin grandes esfuerzos, Valeria terminó Secundaria en el Liceo Nocturno, experiencia que, a su vez, compartió con uno de sus hijos. «A él le habían quedado pendientes algunas materias y terminamos siendo compañeros, estudiando juntos. Fue una experiencia grandiosa. Terminar el liceo era una de las metas que me había propuesto. La contención que encontré en la institución educativa fue fundamental, desde los profesores, a los adscriptos y al director. Todos los uruguayos podemos contar con la oportunidad de seguir estudiando cuando ya somos grandes. No importa la edad, solo las ganas de hacerlo. Es algo que deberíamos valorar acerca de nuestro sistema educativo», destacó.

En el plano laboral, Barreto trabaja en Hotel Verdún, «en una actividad muy linda, a través de la cual conoces a mucha gente y puedes difundir las atracciones de la ciudad y del departamento en general. Las personas se asombran con nuestras bellezas naturales y con los servicios que aquí se brindan. Tal vez, como minuanos, no seamos plenamente conscientes, cuando debería ser motivo de orgullo para nosotros». Conclusión: Valeria disfruta plenamente de su trabajo, no lo padece (y se nota).

Primeras incursiones

Muy jovencita, volvió a Minas desde Maldonado, «con una mano atrás y otra adelante». Un día, la comunicadora y docente Janet Rodríguez «me vio en el centro y me ‘persiguió’ para invitarme a participar en el certamen de la Reina del Carnaval. Yo no entendía nada, no sabía qué significaba lo que me estaba diciendo. Recordaba los tablados de mi infancia, pero en ese momento vivía en un entorno familiar donde se hablaba de la música tropical. En candombe, nadie participaba y yo no lo conocía en profundidad».

Valeria terminó por aceptar aquella propuesta que resultó para ella «una experiencia genial», coronada como Vice Reina en aquel evento. «Fue mi primera experiencia dentro del candombe», narró.

La discriminación

Pasó el tiempo y se cruzó en su vida Mariana Pintos, quien la sumó a su comparsa (Candominas), en 2005. Valeria profundizó en su conocimiento del candombe y sus componentes. «Quedé encantada. Conocí a través del candombe parte del legado histórico de los afro-uruguayos, ese medio de expresión, de sentirte libre, de liberación. Junto a eso, entendí otras tantas cosas que había vivido en mi infancia, el porqué de ciertas expresiones. Me interesé por conocer, investigar, entregarme de lleno a esta historia y a esta cultura, cuestiones que en la escuela no te enseñan o solo una parte, demasiado básica, por cierto. Los negros que aparecen en los libros están encadenados, pobres, sin ropa, con nada… No quieres verte de ese modo», reflexionó.

A la desinformación existente, la entrevistada sumó la discriminación vivida en su etapa escolar, «porque otros niños se reían de tu pelo, de tu color, o para agredirte, cuando te peleabas, te decían ‘negra tal cosa’, todas expresiones de violencia, de discriminación y de rechazo».

Al incursionar en la comparsa, la historia cambió. «Me dije: aquí hay mucho más. Empecé a investigar, a prestar atención, a hablar con gente grande que compartió conmigo relatos muy valiosos, tareas que continúo realizando». Esa actividad «me atrapó», confiesa, lamentándose de que, a pesar de la opinión de algunos, la discriminación aún esté presente. «No es seguido, ni mucho menos todo el tiempo, pero en la actualidad ocurre. Hay casos que han salido a la luz pública en el último tiempo, situaciones muy crueles en las redes sociales, de personas que desde un celular te discriminan por tu color de piel y de una manera muy cruda». Opina que, para que ocurra, es determinante la manera en la que algunas familias crían a sus hijos, lo que hace que estas situaciones injustas y violentas sigan reproduciéndose.

El primer desfile

Junto a su comparsa (Candominas), Valeria Barreto ensayaba en la zona del Molino Viejo. «Al principio era muy gracioso, porque no entendía nada, no pegaba una con el baile, con la danza». En aquel momento, se organizó un desfile en La Rambla. A su manera, entre el cansancio y la incertidumbre, disfrutó aquella primera experiencia, consciente de que perfeccionar todo lo que estaba haciendo «insumiría tiempo y práctica, más allá de las ganas. Son cosas difíciles de enseñar y que en la actualidad vivo con mi comparsa. Debes aprender y luego aprender a transmitirlas. Esta es una danza de liberación, espiritual, de sentimiento, de emociones. Si bien en la evolución del candombe hay ciertas cosas básicas (pasos y movimientos), también está toda esa parte emocional y espiritual que necesariamente debe estar presente».

En aquel primer desfile por las calles de La Rambla «yo venía muy bien junto con las compañeras. La vergüenza se me fue en el camino. Sentía que era fundamental establecer mi impronta para transmitirle siempre una sonrisa a la gente. La buena energía te contagia, y si disfrutas lo que estás haciendo, eso se aprecia, se transmite y también se contagia», sostiene.

Nuevos ciclos

Fueron seis años en los cuales Valeria Barreto salió en Candominas, hasta 2011, cuando selló su primer ciclo en esta comparsa minuana. «Mis primeras Llamadas, en Montevideo, fueron con la comparsa Kindú. En 2009 integré comparsa La Carolina, de San Carlos (Maldonado) y en 2012 participé en Los Amigos, en diferentes desfiles. En 2013 decidí no salir. Fue un quiebre importante porque me tomé mi tiempo para mirar desde afuera. El año siguiente integré Cruzadera, comparsa con la cual realizamos muy lindos desfiles en distintas ciudades, para luego, en 2015, retornar a Candominas, donde continué hasta el Carnaval de 2023», repasó.

En 2019 participó en Danza, Samba y Candombe en Galpón Oriental, en Montevideo, donde recibió una mención en bronce. A partir de aquella experiencia junto a Mariana Pintos, titular de comparsa Candominas, creó el certamen de expresión Soy Cultura, Soy Candombe, con la intención «de difundir la cultura y de hablar en primera persona, con sentido de pertenencia, desde consignas a través de las cuales las personas pudieran aprender sobre esta rica cultura». Esta propuesta se desarrolló durante tres años.

También fue la responsable de llevar a cabo tres ediciones consecutivas de Mujeres que vale destacar, en reconocimiento a mujeres con fuertes lazos con la cultura afro candombera local, en el marco de la conmemoración del Día de la Mujer Afrodescendiente.

Creó también el proyecto Danzas sororas, versión en vivo durante la conmemoración del 8M (Día Internacional de la Mujer), mostrando la importancia de la mujer en la danza en diferentes estilos (folklore, samba, ballet, danza oriental, tango y candombe con danza y percusión a partir de una cuerda exclusivamente integrada por tamborileras) y de su versión, al año siguiente, con un documental con la intervención de los tres estilos representativos de nuestro país: folklore, tango y candombe (material disponible en Youtube: Danzas sororas). Fue coconductora y productora, junto a Mariana Pintos, del programa televisivo Cicatrices de febrero, más que candombe, al aire durante 19 meses en forma ininterrumpida.

En 2022 participó en la puesta en escena de la presentación de comparsa La Generación Lubola, de Maldonado, obteniendo el tercer puesto en el desfile oficial de Llamadas de Montevideo y el primer premio en las Llamadas del Interior, en Durazno. Ese mismo año fue convocada por la comparsa Makondo, del barrio La Unión, de Montevideo, para participar como vedette en diversos desfiles y en la prueba de admisión que superaron y por la cual participaron en Las Llamadas montevideanas.

FACASI

Por «diferencias personales», Valeria decidió finalizar su segundo ciclo en Candominas. Inició entonces el proyecto FACASI (Familias Candomberas de las Sierras), tras una participación como agrupación candombera en Teatro Lavalleja junto a Carlitos Paravís, en el homenaje por el cumpleaños de Santiago Chalar.

En 2024 participó de los desfiles de Solís de Mataojo y de Treinta y Tres, «mediante invitación de Rodrigo Abreu y familia para ser parte de su comparsa, Uganda, de la cual conservo hermosos recuerdos».

A fines del año pasado, «por invitación de Pedro Bon, me sumé a la comparsa La Filarmónica. Tuvimos una hermosa participación en el carnaval 2025, con esa familia candombera de reconocida trayectoria, por lo que estoy muy agradecida con todos sus integrantes».

En abril de este año, junto a su familia y a un grupo de amigos «que buscamos hacer y disfrutar del candombe todo el año, decidimos retomar el proyecto FACASI y meterle a la comparsa del Barrio Estación». Valeria es actualmente la directora de dicha comparsa, con la cual «presentamos, durante el Mes de la Afro Descendencia, el proyecto CoronArte Trenzando Raíces, llevado a cabo con los y las compañeras de FACASI junto a Espacios MEC.

El objetivo a corto plazo es que el Barrio Estación «sea parte de esta cultura y que acompañe a la comparsa en este nacimiento, que la sienta tan propia como nosotros. Disfrutamos tanto lo que hacemos, que deseamos que se haga candombe todo el año».

Siempre a través del candombe, «la idea es sanar, disfrutar, compartir y reivindicar aspectos centrales para las personas afrodescendientes». Para ello, anunció, «vamos a dejar diferencias de lado y no hablaremos de los demás. A este proyecto vamos a meterle con la positiva», para que el candombe, el tambor, la música y la danza «sirvan para compartir y para convertirse en eco de lo que hoy tanto se necesita, la tolerancia, la empatía, el disfrute, canalizar situaciones y emociones que una vive y con las que una carga. En el candombe, el tambor y el baile son sanadores. Fue por este medio de expresión que los esclavos canalizaban sus penas, toda la violencia que padecían, la discriminación y las agresiones sufridas».

Por supuesto, concretar un proyecto de esta naturaleza requiere contar con los recursos económicos necesarios. Desde la comparsa se han elaborado y vendido cazuelas y organizado diferentes beneficios. En estos momentos se comercializan números de rifa para un sorteo que se estará realizando en el mes de diciembre, pensando en el futuro carnaval.

«Al ser nuevos, en los gastos partimos de cero: el portaestandarte, banderas, trofeos, vestuarios. Hemos comprado tambores y muchas lonjas. Ahora será el turno de nuestras camisetas, citó Valeria.

«A mis hijos los he llevado conmigo a todos lados. Mi madre y mi hermana también están comprometidas con la comparsa, asisten a los ensayos y están predispuestas a aprender el baile y la danza. Son cosas que me tienen súper feliz porque siempre me acompañaron desde afuera y hasta el momento nunca participaron de esta manera, involucrándose plenamente, con la camiseta de la comparsa puesta», destacó especialmente.

En el mismo sentido agradeció el apoyo de los integrantes de la comparsa, a quienes ni bien les comentó las características de su proyecto, se sumaron a FACASI. «Esa confianza y ese respaldo son incomparables. Me encanta tener otra vez a toda esa gente a mi lado», expresó Valeria Barreto, directora de la comparsa FACASI (Familias Candomberas de las Sierras), candombe desde el Barrio Estación de Minas.