La cifra del título equivale a casi un 7% de la población de entre 5 y 17 años. El trabajo infantil es mayor en el interior (7,7%) que en Montevideo (5,2%) y existen diferencias por género el trabajo no remunerado recae básicamente en las niñas y adolescentes. En la presente edición, dialogamos con Andrea Bouret, Sub Inspectora General de Trabajo y Seguridad Social, y con Federico Ruffinelli, integrante del Comité para la Erradicación del Trabajo Infantil (CETI).
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), junto al Comité Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (CETI), el Instituto Nacional de Estadística (INE), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y UNICEF Uruguay, presentó en la sala Enrique Erro los resultados de la Encuesta Nacional sobre las Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes 2024 (ENSANNA). Los datos relevados serán insumos para dicha secretaría de Estado para definir medidas sobre el abordaje del problema, a partir de la elaboración de una hoja de ruta contra el trabajo infantil. Para conocer de este tema, en Primera Página Dominical convocamos a Andrea Bouret, Ingeniera Tecnológica Prevencionista, Sub Inspectora General de Trabajo y Seguridad Social, y de Federico Ruffinelli, integrante del Comité para la Erradicación del Trabajo Infantil (CETI).
-A partir de los datos de la encuesta, ¿qué análisis general realizan?
Andrea Bouret: es una encuesta que envió realizar el gobierno anterior. Hacía 15 años que no se tenían resultados en Uruguay sobre trabajo infantil. La última encuesta había sido en 2010. El año pasado se le pidieron al INE (Instituto Nacional de Estadística) datos sobre cuántos niños, niñas y adolescentes trabajan en Uruguay. Eso llevó a todo un proceso en cooperación con la OIT (Organización Internacional del Trabajo) y con UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia). La semana pasada se terminaron de analizar los datos macro. Dan cuenta de que hay 40.200 niños que trabajan en Uruguay, menores de 17 años. Esta encuesta fue realizada por el INE en todo el territorio nacional. Se hicieron dos tipos de cuestionarios. Uno para niños de 5 a 8 años y otro de 9 a 17. Y se contestaban cara a cara: una vez que el padre otorgaba la autorización, era el niño el que contestaba las preguntas que se le formulaban.

-Quince años sin datos oficiales sobre esta temática. ¿Cómo se evalúa la evolución de la información en un período de tiempo tan extenso?
Andrea Bouret: en verdad, los datos no son comparables de una encuesta a otra. Porque a simple vista podríamos decir que en porcentajes se ha reducido el trabajo infantil. Pero no podemos comparar la encuesta de 2010 con la de ahora por varios motivos. Uno, por la forma de hacer las encuestas, por la manera de hacer las preguntas, porque el contexto del país era otro. La metodología de hacer la investigación, la encuesta en sí misma cambió. A todo ello lo otorgan parámetros internacionales, donde Uruguay es parte del Congreso Internacional de Estadísticas. Y ahí se da la metodología para hacer las investigaciones.
-¿La baja natalidad también influye?
Federico Ruffinelli: sí, claro, por lo que es difícil el comparativo y pensar en una evolución, en una trayectoria. Hay muchas cosas donde necesitamos los microdatos como para cruzar con otras variables, hacer varias preguntas como para pensar un poquito más en términos de evolución. Esto de contar con datos actuales es el puntapié inicial que nos permitirá tener una foto del momento, que además no incluye lo que se considera las peores formas. Hay explotaciones, otro tipo de situaciones que esta encuesta no indaga como herramienta y que son fenómenos que se observan, lamentablemente, con mayor frecuencia.

-¿La realidad uruguaya en el tema es comparable a la de otros países?
Federico Ruffinelli: todavía no hemos analizado esa información. El Comité de Erradicación de Trabajo Infantil (CETI), que está integrado por INAU, OIT, UNICEF, ANEP, algunos ministerios y la sociedad civil, se reunirá el lunes (mañana) para analizar estos datos y empezar a ver qué otras variables de la encuesta se pueden empezar a analizar y poder ver encuestas de otros países. No obstante, en Ginebra, el 12 de junio, en el Día Internacional de Erradicación del Trabajo Infantil, la OIT presentó los datos que reflejan que hay una tendencia a nivel mundial, de tendencia a la baja, muy levemente. Todos los esfuerzos son valorados. Eso también nos demostraba que Uruguay y Chile, en América Latina, somos los países que tenemos mayores posibilidades de erradicar el trabajo infantil.
-¿Cuál es la reglamentación vigente en torno al trabajo infantil en el país y cómo actúa el MTSS?
Andrea Bouret: en Uruguay, el trabajo infantil y adolescente está regulado en el Código del Niño. Está prohibido trabajar con menos de 15 años. Es regulado, con el permiso laboral adolescente, entre los 15 y los 17. Hay un dictado de tareas peligrosas que maneja la Inspección Laboral de INAU para otorgar los permisos laborales adolescentes con los que pueden trabajar en algunas actividades, en algunas tareas, quienes tengan entre 15 y 17 años. En algunos casos, la Inspección Laboral de INAU otorga un permiso excepcional, realiza alguna actualización puntual y evalúa, de acuerdo a las características de las tareas que se van a realizar. Eso siempre se sugiere cuando una empresa tiene interés en contratar a un adolescente para que lo puedan valorar junto con la Inspección Laboral de INAU, cuáles van a ser las características de las tareas y poder ajustar así cuáles son las tareas que podrían realizar. Lo que tenemos que diferenciar bien es qué es trabajo infantil, porque a veces decimos, bueno, ¿está ayudando a la familia? ¿Está ayudando o está trabajando? Esa es la gran pregunta. Tenemos que diferenciar si es un niño que está ordenando su cuarto como una tarea normal dentro de sus labores cotidianas, pero que eso no cambie el hecho de concurrir a la escuela, de ir a jugar, de hacer las actividades propias de cada edad. Una situación bien diferente es cuando hablamos de una carga horaria que imposibilita ir a estudiar o que perjudica su psiquis o su cuerpo. Ahí estamos hablando de trabajo infantil y debemos ser muy precisos en ese sentido. El rol que tienen los medios de comunicación es fundamental. Llegar a todas las familias y decir, bueno, acá no se busca culpables, acá no estamos buscando que usted tiene la culpa o si está bien o mal juzgar a alguien. No, pues sabemos que cuando una familia necesita que un niño se quede cuidando de un hermanito es porque realmente lo está precisando. Desde el Estado, debemos empezar a tomar medidas concretas para dar respuesta a estas necesidades de la sociedad. En todo eso trabajamos.
-En un pueblo futbolero como el nuestro, se dan casos de niños de 10, 11 o 12 años que ya tienen representantes y que, por ende, visualizan al deporte como un trabajo. ¿De qué manera se maneja este tipo de situaciones?
Federico Ruffinelli: lo que señalas marca algunos desafíos, fundamentalmente por delante, que tienen que ver con lo artístico y con el deporte. Si bien hay regulación, hay algunas cuestiones que entendemos deben estar sucediendo y que no se cuenta, tal vez, con una normativa específica que apunte a regular con más claridad una situación. Me parece que, si bien la normativa plantea algunas cuestiones en cuanto a las edades, esto que tú planteas, con 10 años, claramente debería haber una regulación específica. Pero por algunas otras vías, entendemos que posiblemente se estén saliendo de estos esquemas y hay que analizar cómo poder intervenir y regular algunas cuestiones. Lo tenemos como insumo para la próxima reunión de CETI. Queremos ver cómo podemos generar herramientas que mejoren al atender algunas situaciones frente a las cuales, tal vez, no estamos con un conocimiento profundo o concreto pero que tampoco nos resultan lejanas.
-Puede contarse con la mejor normativa, pero estará condicionada a los recursos presupuestales con los que se cuente para hacerla cumplir. ¿El MTSS cuenta con el número de inspectores necesario para desarrollar su tarea?
Andrea Bouret: la Inspección del Trabajo, hoy por hoy tiene menos inspectores de lo que establece la OIT. Como marco de trabajo adecuado establece que tendríamos que ser unos 150 inspectores entre condiciones ambientales de trabajo y condiciones generales. No obstante, tenemos 86 inspectores. Podemos concurrir porque sabemos que hay trabajo y consideramos que puede haber un riesgo e ingresar. El tercer mecanismo sería por un accidente o por denuncias. En todos los casos siempre se va con un rol no solamente de fiscalización sino también de prevención y de formación. Esas son las características. Nosotros recorremos todo el país.
-El nuestro es un país territorialmente pequeño y a la vez muy diferenciado en sus regiones. ¿Qué sucede, por ejemplo, en zonas de frontera?
Federico Ruffinelli: en Rivera se instaló una mesa binacional de trabajo para la erradicación de trabajo infantil junto con Brasil (Rivera-Santana do Livramento). Ahí se genera un vínculo especial de trabajo donde los chicos cruzan las fronteras y trabajan de un lado o del otro en distintas tareas. Vamos a aunar esfuerzos, se hará un trabajo en conjunto con legislación en común y criterios acordados y consensuados.
-A nivel del MTSS se trabaja en la instrumentación de una hoja de ruta contra el trabajo infantil.
Andrea Bouret: exacto, en conjunto con CETI, comenzando a generar un plan estratégico a corto, mediano y largo plazo, más allá de los cinco años de gobierno o qué partido político esté en el gobierno.
-Es decir, hablamos de una verdadera política de Estado sobre el tema...
Federico Ruffinelli: que involucre no solamente a las divisiones del MTSS que trabajamos en forma conjunta sino a nivel de distintos ministerios. Ya mantuvimos reuniones con el MEC (Ministerio de Educación y Cultura), con INAU (Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay), más allá de las específicas del CETI que está integrado con varios organismos estatales. Es importante tener en claro que el fenómeno de trabajo infantil no solo requiere de un abordaje de los cuerpos inspectivos, ya sea de INAU como de la Inspección General del Ministerio de Trabajo, sino de un paraguas bastante más grande donde intervengan otras institucionalidades, sobre todo en cuanto a las capacidades de respuesta cuando se identifique determinada situación. Muchas veces los niños y niñas que están vinculados a alguna actividad laboral, de alguna manera, están asociados también a una necesidad de su núcleo familiar, de generar estrategias de sobrevivencia para aumentar los ingresos y de resolver situaciones de vivienda y de alimentación. Entonces, desde esa mirada también entendemos que va a requerir de una intervención en términos de un cambio cultural. Los niños y niñas tienen que poder estudiar, tienen que poder jugar, desarrollarse y crecer sin tener una actividad laboral. También hacer una intervención focalizada que permita la restitución de derechos y aumentar el piso de protección social de niños, niñas y adolescentes. En ese sentido el CETI participó en el Parlamento en una comisión bicameral de protección de niños, niñas y adolescentes y próximamente participará en un ámbito de diálogo social donde generar propuestas para aumentar los pisos de protección social que tienen niños, niñas y adolescentes. Entonces, la mirada tiene que transcurrir por varios lugares en simultáneo, con todos los actores que participan de este fenómeno.
-Es mucho más compleja la realidad que lo queda en evidencia a partir de la encuesta.
Andrea Bouret: sí, algo que también nos preocupa y nos ocupa es lo que no podemos llegar tan fácilmente, al trabajo no remunerado, el trabajo de cuidados. Esta encuesta nos puede dar cuenta de que el trabajo no remunerado recae básicamente en las niñas y adolescentes. Ahí tenemos también un trabajo con perspectiva de género que desde muy chicas empezamos a hacer a nivel de cuidados. Por otro lado, algo que también tenemos que trabajar es que en Uruguay se amplió hace pocos años la edad mínima jubilatoria. Esto nos hace preguntar que, cuanto más chicos empiezan a trabajar en tareas con esfuerzo físico, ¿cómo llega la salud de esa persona en la adultez? ¿Cómo llegan a los 65 años?
-El abordaje es siempre interinstitucional.
Federico Ruffinelli: es importantísimo, porque es un fenómeno que va a tener varias causas y muchas de ellas no tienen un componente como en otros casos que hacen a la relación laboral y que pueden atenderse desde una lógica de regular algunas cuestiones. La relación laboral requiere de una intervención para mejorar las funciones.
-Hoy (por el martes) están en Paysandú. ¿Tienen programada una visita por este tema a la ciudad de Minas o al departamento de Lavalleja?
Andrea Bouret: no hasta el momento, pero se puede coordinar. La idea es tener un abordaje en todo el territorio, llegar a todos los departamentos con sensibilización, capacitación, compartiendo los resultados y las primeras líneas de trabajo que nos vayamos trazando a la luz de estos datos que se generaron con la encuesta, junto con otros conocimientos que tenemos desde tiempo atrás.