En el límite entre Lavalleja y Maldonado en la ruta 60, se registraron dos copamientos y la posibilidad de haber ocurrido un tercero, lo que generó alarma de los vecinos de esa zona, los que están muy indignados.
COPAMIENTOS
El primer copamiento fue en el kilómetro 33, a cien metros de la ruta 60 y a tres kilómetros del destacamento policial.
El segundo copamiento fue en el km 48 de la ruta 60, a pocos metros de la rotonda con ruta 12. Allí ataron a un señor de 85 años, le robaron un arma y un vehículo.
Los vecinos dudan acerca de si los maleantes intentaron otro copamiento, o intentaron solo robar el vehículo, ya que estuvieron en la casa de los vecinos que viven cercanos donde se llevó a cabo el primer copamiento.
El destacamento policial está en el límite con Maldonado, pero en Lavalleja en el kilómetro 37 de la ruta 60, que abarca un área de diez kilómetros para los dos lados.
BARRIO GRANDE
Describieron los vecinos a la zona -ruta 60 más cerca la ruta 81- como un barrio grande, llega hasta la rotonda con la ruta 12. Relataron que en esa zona hubo dos robos en una semana con copamiento y calculan la posibilidad de un tercero que no se concretó.
PRIMER COPAMIENTO
Fue entre las 21:00 y 21:30. Se trata de una pareja de extranjeros que viven en su casa, no tienen luces exteriores para no ser vistos. La casa está bastante a oscuras y ellos estaban viendo televisión con el volumen alto. Son personas adultas mayores, no escucharon ladrar a los perros que están alrededor de la casa. Tienen una puerta ventana con blackout, que da a la ruta y al barrio. El frente de la casa da hacia el valle. De pronto oyeron a un metro y medio de donde estaban ellos unos golpes tremendos. Al principio pensaron que eran disparos, ven destellos, después la conclusión que sacaron es que serían petardos. Rompen el vidrio, entran tres hombres de negro con pasamontañas, armados, diciéndoles que eran policías. Inmovilizaron al hombre, de 75 años, con problemas cardíacos, lo tiraron al piso, le ataron los pies y las manos con precintos plásticos y comenzaron a preguntarle “dónde estaba la droga”. El señor le dijo: “¿Qué droga?”.
NO SON POLICÍAS
Como se dan cuenta que son extranjeros, les piden los pasaportes, que después no se llevan y los dejan tirados. Les preguntan “dónde está la plata”. Recién en ese momento los vecinos se dan cuenta de que no se trata de policías buscando drogas y que estaban siendo víctimas de un copamiento. Los delincuentes amarraron a la señora con precintos en los pies y cuando se disponían a colocárselos en las manos en la espalda ella les pidió que no lo hicieran porque es asmática, por lo que les pidió por favor que le ataran las manos por delante. Dos de ellos dice que no, uno se apiada y la ata con las manos delante. Gracias a eso, después los ancianos pudieron agarrar un cuchillo y sacarse los precintos. Los copadores se quedaron una hora en la vivienda, les dieron vuelta a la casa, absolutamente todo, revisaron todo. Tenían nada más que 1.500 pesos porque “ya todos sabemos que acá no se está con plata, ya todos aprendimos que plata acá no hay, para evitar estos robos. Les robaron las alianzas y algún reloj que ella tenía de su abuela, una antigüedad”, relataron los vecinos.
SE VAN
Le pidieron las llaves de la camioneta y se querían llevar a la señora. Ella pidió por favor que no lo hicieran porque es asmática, hacía frío y estaba descalza. Mientras tanto, uno de los delincuentes tenía un arma en la cabeza del anciano. La camioneta no la pudieron encender y se fueron caminando. Que no se llevaran la camioneta les permitió que después pudieran salir a pedir ayuda a la Policía. Después que se fueron los malvivientes, la pareja esperó unos minutos hasta que se dieron cuenta de que efectivamente se habían ido. Lograron entonces desatarse, y en su camioneta fueron a la Policía a hacer la denuncia.
NUNCA FUERON
Ahí empieza todo el periplo policial. Eran alrededor de las 11 de la noche, tenían unos 15 policías en su casa, la Policía Científica, efectivos de Montevideo y de otros destacamentos. La señora le pidió a la Policía que por favor fueran a la casa de su vecina, una familia con un niño, pero nunca fue un policía a esa vivienda, en ese momento. Nunca se presentó la policía, nunca fueron a chequear nada. A la mañana siguiente, la vecina ve huellas de vehículos. Tienen una camioneta vieja y un auto. Allí hay una pendiente bastante profunda que para quien no está acostumbrado, cuesta salir con un vehículo. Al parecer no pudieron salir, se habrían empantanado. Al lado de la camioneta encontraron las alfombras de goma de la camioneta, las del conductor y las del acompañante y encima dos tablas de madera, que seguramente usaron los delincuentes para tratar de salir del lugar.
CONCLUSIÓN
La conclusión de los vecinos es que los delincuentes de la casa de los extranjeros se fueron por atrás, o sea, hacia el valle, no salieron por la ruta y se fueron caminando, campo traviesa. Llegaron a la casa vecina, intentaron robar la camioneta pero por alguna razón no pudieron hacerlo. Al ver todo eso, estos vecinos a los que intentaron robar la camioneta llamaron a la Republicana, a los policías del destacamento del kilómetro 38. Vinieron, tomaron fotos. Tocaron todo -lo que podría significar que se perdieran pruebas-, no levantaron las maderas para ver la goma que estaba abajo ni les sacaron fotos. Les preguntaron si iba a venir la Policía Científica y uno de los policías les respondió que no, “porque al no ser techado se contamina la escena”. Molestos, los vecinos que hacen el relato señalan que fue como si los estuvieran riéndose de ellos, porque los policías estaban parados encima de las huellas. Y no hicieron nada más. Lo peor de todo fue que le sugirieron a uno de los vecinos que se comprara un arma.
ENOJADA Y DOLIDA
Una vecina fue contundente: “El nivel de indignación que tenemos, no solo yo, sino todos, es enorme, ante tanta desidia. Estamos hartos que la Policía no sirve, ese destacamento es un chiste. Hace diez años que estamos acá y viviendo fijos hace casi cinco. Estamos cansados de las reuniones con policías y con comisarios y no hay voluntad. Cada tres meses cambia el staff de policías del destacamento. O sea, explíqueme, ¿cómo un cuerpo de policía cada tres meses cambia a su gente? ¿Qué puedes llegar a hacer? No llegan a conocer a los vecinos. Entre nosotros hicimos colecta, le hemos comprado celulares, les hemos dado computadora porque siempre se quejan de la falta de recursos. Les dan celulares que no tienen ni siquiera la posibilidad de recibir la locación desde donde uno llama y le puede compartir la ubicación para que llegue el policía. Cuando tienes celulares que pueden recibir ubicación no les dan los datos. Es un chiste todo. Es indignante. Estamos solos acá, esto es una zona absolutamente liberada, cosa que ya los ladrones saben. A los cinco días entraron a la casa de otro vecino de 85 años, le robaron la camioneta y un arma. A las 8 de la noche le entraron, no esperaron que estuviera dormido, entraron, lo ataron, lo robaron y se fueron. Es espeluznante. Estuvo cinco horas tirado. Estamos todos hartos e indignados, los vecinos nos estamos organizando como siempre. Porque acá la policía no existe. Acá siempre fue el hurto, eran que si te vas, te robaron la bordeadora, la garrafa. Eso sí, eso pasó siempre en todos lados. Pero esto ahora, es una locura”.
UNA LOCURA
La señora señaló que “la mayor locura es que la mujer que fue atada y robada le diga a la Policía que vaya a fijarse al vecino de al lado, y no va la Policía, sabiendo lo que acaba de pasar y que quizás estaban atravesando la misma situación, con un menor a cargo. ¿Dónde se vio? Es de una negligencia total. Es indignante. Yo ya no sé con quién hablar. Esto no puede quedar así”.
“ASÍ NO FUNCIONA”
Por la zona, que es en el límite departamental, dicen que no es jurisdicción, que no les corresponde “y se pasan la pelota, por favor organícese. Hagan algo, hagan un cambio. Así no funciona. Y va a haber un muerto. Esto termina mal. Los vecinos están hartos. Todos estamos hartos. Yo no voy a tener un arma jamás. Somos anti-armas, no nos interesa. No, no vinimos a vivir acá para estar armados. Pero sé que muchos tienen armas”.