Colette Spinetti (Paso de los Toros, 1965) fue bailarina, es profesora de literatura y activista uruguaya y referente trans. Hoy ocupa el cargo de secretaria de Derechos Humanos de Presidencia de la República. Con su presencia en el centro cultural La Casa de Encantada se realizó un conversatorio el sábado bajo la consigna “Sin derechos no hay orgullo”, con la propuesta de reflexionar, conversar e informar en clave de derechos humanos.

El evento estuvo organizado por el Colectivo Diversidad Lavalleja con apoyo de Espacios MEC y acompañaron la coordinadora nacional de Espacios MEC Ana Calzada y la coordinadora de Lavalleja de Espacios MEC Carla González, la directora de Familia y Género de la IDL Yliana Zeballos y un importante marco de público.

POBLACIONES VULNERABLES

Previo al conversatorio Spinetti fue entrevistada por Primera Página y explicó que “desde la Secretaría tenemos por ley la obligación de proteger los Derechos Humanos de todas las poblaciones vulnerables. Estamos en septiembre, declarado Mes de la Diversidad, y por lo tanto estamos trabajando con la comunidad LGBT. Yo vengo de la sociedad civil, de la lucha por los derechos trans, desde hace muchos años”.

 

Colette Spinetti en el conversatorio en La Casa Encantada.
Colette Spinetti en el conversatorio en La Casa Encantada.

LEY DE VANGUARDIA

Consultada sobre cómo están hoy los derechos de los integrantes de la diversidad trans, respondió Spinetti que “en el Uruguay tenemos un marco legal de vanguardia para con las personas trans a nivel global. La ley integral para personas trans es una ley de avanzada que se aprobó en 2018. Lo que nos está faltando y lo que tenemos como desafío es que esta ley se cumpla. Hay un decreto reglamentario que tiene que ser reevaluado, en algunas partes o temas -desde mi punto de vista- falta profundidad. Los decretos reglamentarios son los que llevan a que la ley se cumpla. Como Estado lo que estamos haciendo es ocuparnos de que esos derechos que la ley reconoce realmente lleguen a todas las personas trans”.

SIN DERECHO, SIN ORGULLO

Al señalarle que el conversatorio se titula “Sin derechos no hay orgullo” y preguntarle por qué, Spinetti respondió que “es así, exactamente así, en ninguna comunidad, ni la afro, ni en situación de discapacidad, ni la comunidad migrante, ni en la comunidad de LGBTQ y más, sin derechos no hay orgullo”.

“¿De qué podemos sentirnos orgullosas, orgullosos todas y todos los uruguayos, si tenemos comunidades que aún no gozan de derechos humanos?”, se preguntó Spinetti. “Como sociedad tenemos que repensarnos y pensar desde cómo tratamos a las demás personas hasta cuáles son aquellos servicios que el Estado debe dar y no está dando”.

¿Cuáles son los reclamos más urgentes de o para esa población?

Para la comunidad trans específicamente los reclamos son los viejos reclamos. No a la expulsión de la educación, que las personas puedan transitar, expresándose tal cual se sienten, sin ser expulsadas. Se reclama que se cumpla la cuota para trabajos que la ley explicita y reconoce, que esa ley la tienen que cumplir no sólo el gobierno central, el ejecutivo central, sino que además la ley dice que las intendencias, los gobiernos subnacionales también tienen que cumplirlo. Se reclama y estamos trabajando en eso ya con el Ministerio de Vivienda en la ley, que establece que tiene que haber cupos en los planes de vivienda y en el cooperativismo para personas trans. Estamos trabajando con FUCVAM, con el Ministerio de Vivienda, para que eso se cumpla. El Ministerio de Vivienda tiene en su plan quinquenal un ítem, que es el acceso a la vivienda de las poblaciones vulneradas. Dentro de esas poblaciones vulneradas está la población trans. Además tenemos que lograr que los servicios de salud que la ley establece tienen que ser servicios de salud integrales. Estamos trabajando para que haya servicios de salud integrales. Esto económicamente el Estado no lo puede asumir que haya en todos los departamentos, pero sí estamos pensando y ya estamos trabajando con ASSE y con los directores de las Departamentales de Salud pensando en espacios regionales, como primer paso. Tenemos que trabajar en los derechos sociales, los derechos culturales, ahí estamos trabajando muchísimo y muy bien con la divina gente de los Espacios MEC. Estamos trabajando muy bien también con la gente divina de Derechos Humanos de ANEP, estamos haciendo planes, estamos haciendo programas para que también los derechos culturales se respeten.

¿En el gobierno de Coalición Republicana hubo retroceso de las políticas de género y especialmente la trans?

Yo no uso la palabra retroceso porque tiene una connotación muy nociva para mi persona. Pero sí uso “detenimientos”. Eso lo vimos todos, no preciso decirlo yo y de todas las políticas sociales. Todas las políticas sociales se detuvieron, no se dio presupuesto, se dejaron encajonadas. Ahora, ¿qué estamos haciendo en estos primeros seis meses de gobierno? Lo que estamos haciendo es desencajonar esas políticas, poner las cosas en orden y hacerlas andar. Y eso lleva su tiempo. Ojalá fuera ya, por mi ansiedad lo agradecería, pero lleva su tiempo.

 Se señala mucho la pobreza infantil, pero es producto de la pobreza de los hogares. ¿Cuál es el nivel de pobreza, hay mediciones o índice de la pobreza en la población trans?

Mediciones exactas de la pobreza en la población trans no hay. Lo que tenemos que hacer con esa variable es trabajarla con el Instituto Nacional de Estadística (INE). Mi secretaría se ocupa de todas las comunidades vulneradas, en la población trans, en la población afro, en la población migrante, en la población privada de libertad. Tenemos que tener esos datos porque son personas y esas personas necesitan políticas públicas. Puedo decir que como mujer trans y como defensora de los derechos de la población trans desde hace 20 años, podría decir que un 80% de la población trans, si no me quedo corta, vive en la pobreza. No sólo es una pobreza económica, sino una pobreza multifactorial. La económica es la más visible, pero como decía: se expulsan de la educación, no son integradas al trabajo, hay pobreza laboral, hay pobreza habitacional.

¿Eso desemboca en la delincuencia o en la prostitución muchas veces?

No, son cosas bien diferentes. Esto son cosas bien diferentes. En la delincuencia es muy bajo el índice, mínimo, de población trans. Trabajé en la sociedad civil diez años, con población trans privada de libertad, en el 2024 tuvimos el pico más alto, hoy hay 50 personas trans privadas de libertad. Y la mayoría de ellas está privada por lo que yo llamo delitos de supervivencia, es decir, la rapiña para poder comer. No hay una delincuencia trans que podamos poner adelante. Sí hay todo esto que hablamos, la pobreza educativa, cultural, económica, habitacional y si tienen hambre, te dicen ‘Me robé una manzana, sí’. Ahí aparece un tema que me apasiona, el acceso a la justicia. Tenemos compañeras trans que por robar una manzana están cuatro años en prisión y tenemos a personas que se han robado 11 millones de dólares de una institución pública y van dos horas por semana a hacer servicios comunitarios.

Justicia para ricos y justicia para pobres.

Exacto. Hay que trabajar el acceso a la justicia, los preconceptos que la gente tiene, la estigmatización, es decir, hay que trabajar un montón de cosas.

¿Cuánto inciden las redes sociales tanto para el odio como para el respeto a las personas trans?

Muchísimo, muchísimo. Hoy nosotros estamos en la era de las redes sociales. Todo pasa por redes sociales, la campaña política pasa por redes sociales, la sociedad pasa por redes sociales y los discursos de odio son muy nocivos, de hecho tenemos casos y más allá de los trans, hay artistas que hablan de cómo redes sociales y los discursos de odio hacia ellos les afectan en la depresión, la angustia, pánico, ansiedad. La población trans es estigmatizada por la sociedad. Sigue estando la obligatoriedad de terminar en el trabajo sexual. Hay gente que me dice: “¿Por qué no trabajan, por qué no estudian?" Y yo a esa gente le pregunto: “¿Vos tendrías a una compañera trans empleada doméstica en tu casa o atendiendo al público en una oficina, en un negocio?” Y no te responden o te dicen que no, ahí yo les digo: “Bueno, por eso”. Todo el discurso de odio que aparece en las redes sociales, llevado al todo el contexto trans y de salud mental -que es una emergencia en el país hoy- nos atraviesa a todas y todos, se profundiza y tenemos el caso de una compañera que se suicidó el martes o miércoles en Maldonado. Y como esos casos de suicidio tenemos montones y ni te digo la cantidad de intentos de autoeliminación, porque las personas no ven una salida. Y gente muy joven. Las redes sociales pueden tener cosas buenas, pero también hay cosas muy malas, como es la pérdida del respeto y el odio por el otro en general y por las personas trans en particular.

Hay en el cine una gran apertura y visualización de tema de la cultura gay. En España se estrena la película  “El Cautivo”, donde muestra a Miguel de Cervantes, el autor de “Don Quijote de la Mancha”, en una relación homosexual. Al parecer la película es ficción. ¿Cómo ve esa visualización? ¿Es buena, es mala?

Todo lo que sea visibilizado desde un punto de vista respetuoso, crítico, no cayendo en los clichés, es bueno. Ahora, si la ficción cae en los clichés de, por ejemplo, que aparezca una mujer trans, trabajadora sexual, maltratada, violentada, eso es cliché. Eso lo que hace es reafirmar toda la mirada negativa y el estigma que tenemos hacia las personas trans. Si la ficción es crítica, argumentativa, racional, si tiene una investigación detrás, bienvenida sea. Perfecto.

¿Qué sintió cuando el senador Sebastián Da Silva insultó a otro senador y se refirió a sus preferencias sexuales?

Lástima. Mucha lástima por Da Silva. No entiende que todos somos personas y un legislador debe de velar por el bienestar de las personas, no insultar ni ofender a las personas. Siempre se manda alguna, de hecho me queda en la retina cuando fue nombrada la ministra de Defensa y Da Silva habló de su pelo, de su cuerpo, habló de sus senos, dijo en Twitter entre otras cosas que entre su seno guardaba los portarretratos de toda la familia. Eso me parece deprimente en un hombre grande y además senador de la República. Me parece que el sistema republicano requiere de seriedad y de respeto.