En el Centro Cultural Casa Encantada se celebró el Día Nacional de la Agroecología. La actividad fue organizada por la Red de Semillas Nativas y Criollas (RSNC) y con la coordinación local de la Agroecología en Lavalleja. Entrevistado por Primera Página, Quintín Melgar, integrante de la RSNC, destacó la importancia de encuentros y el intercambio de semillas, aunque el consumo de productos agroecológicos es bajo. Resaltó también que se fomenta la educación sobre producción natural en niños y jóvenes.

PROYECCIÓN

Melgar expuso que al igual que el año pasado a nivel nacional se conmemoró el Día Nacional de la Agroecología. De igual modo anunció habrá en el Parque Roosevelt un evento nacional el próximo 14 de setiembre, que engloba a todos y que promete ser realmente muy importante. En la ocasión, “quienes estamos en la agroecología aprovechamos ese día de encuentro, de celebración, de estar juntos, pero también para expresarle a la sociedad, a nuestros amigos y para los que producimos nuestros productos en qué estamos, hacia dónde vamos y qué es lo que pensamos hacer”.

INTERCAMBIO

Explicó que en la oportunidad se interactuó sobre los Núcleos Agroecológicos Territoriales (NAT). “Se intercambió en torno a las semillas, fue como una práctica habitual que existe en las actividades agroecológicas, teniendo como filosofía grupal que la semilla debe estar en manos de la planta, porque que es ella la que después la compartirá con otro y así se cierra el círculo”.

BAJO CONSUMO DE PRODUCTOS AGROECOLÓGICOS

Melgar reconoció que el volumen de consumo de productos agroecológicos es muy bajo, pero también por un ser un producto con poca oferta, ya que hay pocos productores que no tienen ningún incentivo para producir agroecológicamente. Dijo que a veces hay que dejar algunas cosas de lado que eventualmente pueden acelerar los procesos productivos y generar un entusiasmo hacia eso, poner más atención a la calidad y a la frescura de los alimentos.

OBJETIVO

El entrevistado sostuvo que es necesario prestar más atención a que el suelo permanezca sano, que no tenga químicos ni fertilizantes químicos, hacerlo todo con productos derivados de la naturaleza y accesibles para todo el mundo. Reflexionó que desde tiempo atrás hay un fenómeno bastante importante, que se le enseña a los niños la bondad de la huerta y de producir naturalmente, esperando que los adultos del futuro mantengan ese entusiasmo que tienen los niños, y las generaciones del futuro estén mejor alimentadas que las actuales.