La diputada nacionalista por Lavalleja Adriana Peña mostró en el Parlamento su oposición a la construcción de la represa de Casupá, planificada por el gobierno como una de las obras que podría asegurar el abastecimiento de agua potable al área metropolitana por los próximos 30 o 40 años.

Peña, hablando en la Cámara de Diputados, dijo que está “totalmente en desacuerdo y enojada por tener que sacrificar a nuestra gente que van a ser afectados por esta represa de Casupá”.  Recordó que el Parlamento tomó esa decisión de construir la represa de Casupá “porque entendemos que la solución a la que arriba el gobierno es la mejor para el país, para los uruguayos que viven en el área metropolitana y también en la Costa de Oro. Yo me siento como que no vivo en este país, porque no importa, la gente de Lavalleja no importa, la de Florida tampoco importa, importa el área metropolitana del país. Es una medida tomada para el área metropolitana del país y los demás, como dicen allá en mi pueblo, que revienten, porque eso es lo que les va a pasar a estos vecinos, 80 familias”.

Para Peña es “una incongruencia”, porque “estamos pagando millones de dólares para asentar 17 familias para un tambo y vamos a echar a 80 que no cobran nada, no le piden nada al Estado, lo único que hacen es pagar impuestos y producir callados la boca, o sea, que valen más 17 familias que 80. Hay una decisión tomada desde hace mucho tiempo que tiene que ver con la campaña política y con lo prometido. Acá tengo una filmina que se nos presentó y a la comisión el actual gobierno resolvió construir Casupá, que será la represa del mayor porte de Uruguay para asegurar el abastecimiento de agua potable del área metropolitana”.

Según la diputada con la construcción se verán afectados padrones pequeños de 200 hectáreas, “con gente que ha estado desde hace muchísimos años viviendo en ese lugar, con producciones pequeñas, con familias que quedan de abuelos, bisabuelos, a hijos, a nietos, que sobreviven con una producción que está justo en la zona donde se va a inundar, porque contra el río es la parte más productiva y el resto del predio realmente sirve para sobrellevar, y justamente le vamos a quitar esa parte”. “A ellos nadie les ha hablado nada -sostuvo Peña-, no saben si plantan, si no plantan, si les compran, si no les compran, si le van a comprar un pedazo, si le van a comprar todo, qué le van a pagar, si le van a pagar por aforo o si le van a pagar lo mismo que a María Dolores. Vamos a inundar 3.000 hectáreas, que dicen que puede ser hasta 65.000, me muero. Hay que ver la flora, la fauna, la riqueza cultural, ya lo decía el diputado Sotelo, los restos donde vivieron los Artigas, la manguera de los Artigas va a quedar enterrada en el fango. Vamos a trasladar el agua desde Casupá hasta Aguas Corrientes, cien kilómetros, y la vamos a tener ahí depositada, evaporándose. Pensar en trasladar árboles autóctonos es el peor chiste que he escuchado en mi vida. Soy hija de una ecologista, integrante del Grupo Ecológico Arequita. ¿Quién va a trasladar un monte nativo? Nunca han visto un monte nativo en los 50 años que lleva crecer. Estoy totalmente en desacuerdo, totalmente enojada por tener que sacrificar a nuestra gente, y la verdad que si con Arazatí se inundaban 300 hectáreas y aquí vamos a inundar 3.600, que si tomamos agua del Río de la Plata que no tiene sal, no necesitamos ni siquiera hacer el lugar de depósito, o sea que no estaríamos haciendo ningún depósito”.