Uruguay debate su futuro: el país lanza un gran Diálogo Social para transformar la protección social ante el acelerado envejecimiento de la población y los desafíos crecientes en términos de equidad y sostenibilidad. El Diálogo Social busca redefinir su sistema de protección social desde una mirada integral y con perspectiva de ciclo de vida.

Con el respaldo del Poder Ejecutivo y el compromiso de partidos políticos, actores sociales y académicos, el país se encamina a construir consensos que respondan a las profundas transformaciones demográficas, económicas y sociales que lo atraviesan.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), Uruguay experimenta un marcado aumento en la población mayor de 65 años y una reducción en el número de menores de 15, fenómeno que tensiona los sistemas actuales de bienestar y exige una revisión estructural.

DIÁLOGOS

Protección a la infancia: La reducción de la pobreza infantil se considera un imperativo ético y estratégico. Se trabajará en políticas que trasciendan las transferencias económicas, apuntando a condiciones estructurales que garanticen el desarrollo integral desde la primera infancia.

Respecto al Sistema de Cuidados, se impulsará su consolidación, como motor de igualdad de género, generación de empleo y conciliación entre vida laboral y familiar, con un enfoque en la sostenibilidad financiera.

Protección a las personas activas: El objetivo es ampliar la cobertura a trabajadoras y trabajadores independientes, mujeres y otros grupos actualmente excluidos, construyendo un sistema más inclusivo y equitativo.

Jubilaciones y pensiones: Se analizará cómo asegurar una vejez digna en un contexto de envejecimiento demográfico, revisando el modelo previsional para fortalecer su equidad, sostenibilidad y legitimidad.

Hugo Bai
Hugo Bai

EN DIÁLOGO

El Dialogo Social -en la edición de la mañana fue con periodistas- fue con Hugo Bai, economista y vocero del evento, que se llevó en Casa de la Cultura. Por la mañana Bai conversó con los medios de prensa.

Hugo Bai se refirió a la convocatoria que se realizó ayer desde las 18:30 horas, en Casa de la Cultura, donde dijo que “se está dando continuidad a este proceso de ‘Conversatorios en el territorio’, que estamos teniendo en los 19 departamentos y que nos parece una instancia clave del diálogo social. Es una instancia de participación abierta, puede venir cualquier vecino, cualquier vecina y dar su punto de vista, aportar su insumo, su propuesta, su solución para justamente los temas que tienen que ver con los desafíos que tiene el país en relación a cambios en la matriz de protección y seguridad social”.

¿Es la primera vez que se realiza una instancia de este tipo?

Diálogos sociales hubo muchos a lo largo del tiempo sobre diferentes temas, nosotros estamos dando respuesta al compromiso de campaña, realizar determinados cambios en la matriz de protección social, pero previo a que el Poder Ejecutivo elaborara sus proyectos de ley, tener un proceso de diálogo social de estas características, donde más allá de un acuerdo entre actores del gobierno, sistema político y los actores sociales más representativos, sea un diálogo que tenga mucha participación de la ciudadanía, en sus localidades, en el territorio, conocer los problemas y las especificidades que hay, no es lo mismo Bella Unión que Cerro Largo o lo que puede ser Colonia o la realidad de Lavalleja. Todo eso enriquece el proceso. Es una experiencia de diálogo social -no sé si la única-, pero como ha habido pocas.

¿Cómo surgen los temas en el diálogo social?

Cuando se habla de diálogo, sobre protección y seguridad social es algo muy amplio y donde podríamos estar discutiendo 40 o 50 temas al mismo tiempo -lo cual podría ser problemático, porque se puedan empantanar- y no terminar traduciéndose en medidas concretas, que es lo que esperamos extraer de este proceso. Es importante haber definido un conjunto de ejes temáticos que son protección a la infancia, sistema de cuidados, protección para trabajadores y trabajadoras que están en actividad y también cambios en el régimen de jubilaciones y pensiones. Nos parece que ahí se centran buena parte de los nudos y los desafíos que tiene nuestro sistema. Eso no quiere decir que en el conversatorio la gente no pueda venir a plantear otros temas, por supuesto que estamos abiertos, estos ejes que planteamos no están escritos en piedra y el diálogo puede habilitar nuevos planteos. Somos conscientes que tenemos un plazo acotado, este proceso de Diálogo Social termina en abril del año que viene y por lo tanto nos parece fundamental dar respuesta a esos cuatro ejes temáticos que el país tiene como desafío. Pensemos en lo que es la situación de los hogares que están en situación de vulnerabilidad, pero además donde sabemos que son hogares que tienen una participación importante de niñas, niños y adolescentes. Casi 30% de los niños, niñas y adolescentes hoy están por debajo de la línea de pobreza. Es algo sobre lo que tenemos que dar respuesta. Los cuidados tienen en múltiples facetas. En el derecho a hacer cuidado los niños y niñas, las personas con discapacidad o los adultos mayores, hasta el derecho que tienen las mujeres, que son las que cargan con las mayores tareas de cuidado, de empezar a insertarse de forma más dinámica en lo que es el sistema el mercado laboral, en el sistema educativo, en poder culminar sus carreras, en tener otras oportunidades que si seguimos en esta lógica de que las mujeres, cuando nace un gurí en una casa, se tiene que resignar su carrera laboral o profesional, eso es algo que tenemos que transformar rápidamente porque eso hace a la libertad de esas personas. Hay una cantidad de desafíos con los cuidados que pretendemos que se incorporen en la discusión, para centrar los cambios que requiere la matriz de protección social.

¿Cuáles vienen siendo las principales problemáticas o consultas de la población?

Hay temas que surgen con mucho énfasis en diferentes conversatorios que hemos tenido. Debemos haber hecho alrededor de 15 a esta altura y hay temas como lo que hablamos de los cuidados, ese tema surge en diferentes facetas, pero surge como una problemática que nos afecta a todos y a todas. ¿Quién no tiene en su hogar a alguien que requiera cuidados? O que muchas veces nosotros mismos ante determinadas contingencias o circunstancias precisamos ser cuidados por otros.

Y muchas veces algunos hogares pueden resolver eso a través de mecanismo de mercado, es decir, pagando servicios de cuidado para resolver determinadas situaciones, pero quizás la mayoría de los uruguayos y las uruguayas no están en condiciones de resolverlo a través de esos mecanismos y por lo tanto el Estado tiene una obligación central de garantizar que esos derechos se puedan ejercer en condiciones este razonables. Otra  problemática es la pobreza, las condiciones de vulnerabilidad en las que están muchos hogares, sobre todo lo que es la pobreza infantil, que tiene indicadores más altos que lo que es la pobreza en general. No hay solo niños pobres, sino hay también adultos pobres que no pueden, en cierta forma, generar un umbral de ingreso mínimo que garantice ciertas condiciones de vida aceptables. Otro tema es cómo avanzar en un esquema de financiamiento más progresivo, pero que nos permita seguir en cierta forma profundizando los derechos que entendemos tienen que estar disponibles, sobre todo para la población más vulnerable, la que no tiene capacidad contributiva. Otro tema que es central es el sistema de jubilaciones y pensiones, porque tiene que ver con los ingresos mínimos y sobre todo las condiciones que muchas veces exigen para jubilarse. Como mínimo exigen 15 años de aporte a los 70 años de edad, pero muchas veces esos parámetros no los logra cumplir mucha gente. Hemos recorrido algunos departamentos donde la informalidad realmente es dramática. Uruguay a nivel regional y a nivel promedio puede tener un nivel de informalidad que podríamos decir aceptable, que tendríamos que seguir trabajando para reducirlo, pero en algunos departamentos y localidades la informalidad es significativamente superior a la del promedio del país y ahí uno entiende que hay personas que no van a poder cumplir ni siquiera con esos 15 años de servicio registrados en la historia laboral para acceder a una jubilación contributiva a los 70 años.

La gente trabaja para vivir, muchas veces trabaja en condiciones de precariedad que no permiten generar derechos a nivel contributivo y nos parece que tenemos que fortalecer los pilares no contributivos del sistema, los pilares más solidarios y redistributivos para justamente garantizar protección a esos colectivos.

¿La demografía o que haya cada vez menos nacimientos es tema del Diálogo Social?

Por supuesto, la demografía es central en todo este proceso, quizá el más relevante. Aquí estamos asistiendo a muchos cambios, que tienen que ver con el mundo del trabajo, con el avance de la tecnología, con la composición de la familia. Los cambios de una familia tradicional o tipo que podíamos tener y hoy este eso se vio alterado, modificado por cambios culturales. Lo demográfico es absolutamente central en este proceso, es un cambio lento pero constante y de forma muy dura. Tuvimos en un primer seminario que hicimos en el marco del Diálogo Social, las proyecciones de población del INE y lo que nos muestran es que vamos en las próximas décadas a una sociedad mucho más envejecida, a una proporción de personas mayores cada vez más importante en lo que es el total de población del país. ¿Por qué? ¿Cuáles son los factores que están por detrás de eso? Fundamentalmente el desplome de nacimientos en las últimas décadas, pero en particular en los últimos 10 años, es un fenómeno que ha sido muy importante. Hace 30 años teníamos aproximadamente 58.000 nacimientos, hoy tenemos aproximadamente la mitad, son unos 29.000 los niños que están naciendo. Es un desplome muy importante, que no es una mala noticia en sí misma, porque muchas veces tiene que ver con que hoy la familias, pero en particular las mujeres, tienen mayor libertad para elegir cuándo y cuántos hijos tener, desde ese punto de vista creo que es un avance y aparte también esto tiene que ver con una política pública que se diseñó para tratar de retrasar lo que era con cifras muy importantes de embarazo adolescente que no eran deseables que el país tuviera. Por lo tanto hubo políticas que funcionaron bien y hoy permite que las familias resuelvan de mejor manera cuándo y cuántos hijos tener, pero eso naturalmente genera un desafío a otros niveles para el país. Y por supuesto, el otro factor que está por detrás de esto es el aumento de la expectativa de vida, el aumento de la longevidad. Vivimos más y además lo vivimos de manera saludable, es algo que todos deberíamos celebrar, habla que el Uruguay desde hace muchas décadas, viene avanzando en un proceso de desarrollo social, que es algo también deseable. Ese proceso de envejecimiento poblacional para el país supone un desafío porque vamos a tener una proporción de población activa en edades activas, que van a tener que financiar una protección adecuada para una proporción de adultos mayores cada vez mayor. El proceso que estamos encarando de diálogo social tiene como trasfondo fundamental ese cambio demográfico que, en última instancia, amerita que repensemos nuestras matriz de protección social para las nuevas realidades demográficas que va a tener el país dentro de 10, dentro de 20, dentro de 30, dentro de 50 años.

El Banco de Previsión Social hoy se dice que está en problemas por todo lo que tiene que atender.

Ese es un desafío y la conversación también está abierta a los efectos de escuchar sobre los cambios en el modelo de financiamiento en general de la matriz de protección social. ¿Cómo logramos financiar un sistema de cuidados mucho más potente del que el país tiene y sobre todo del avance que hubo a partir del año 2015 con la creación del Sistema Nacional Integrado de Cuidados? Obviamente carece de un financiamiento sostenido y sistemático que permita garantizar derechos. Esto ha quedado un poco sujeto a la discrecionalidad de cada gobierno, y entendemos que el diálogo es el ámbito fundamental para discutir y acordar qué modelo de financiamiento podemos tener para garantizar algunos derechos al cuidado. Es una discusión que trasciende la ley de presupuesto, porque tienen quizás una mirada más de mediano plazo. Es concebible la creación de un fondo de cuidados que se nutra de aportes de los trabajadores y trabajadoras, de los empleadores, de los jubilados y pensionistas, y por supuesto del Estado, lo que es Rentas Generales para generar así un colchón financiero que permita, por ejemplo, dar respuesta a alguna de esas demandas. El BPS está en condiciones de cumplir con todos sus compromisos que tienen que ver con la cobertura en protección y seguridad social, pero naturalmente enfrenta desafíos a futuro, producto de ese proceso de envejecimiento poblacional y del peso que supone el pago de jubilaciones y pensiones. En este Diálogo Social no van a emerger cambios de la noche a la mañana. Los cambios que se puedan procesar acá van a ser graduales, van a tener esa mirada de mediano plazo, pero a mí me parece fundamental que construyamos una imagen objetiva de la matriz de protección y seguridad social que el país precisa para las próximas décadas y después vayamos viendo cómo transicionar de la manera más acelerada para para dar respuesta a los desafíos que tenemos.