El Club Atlético Olimpic Atenas cumplió noventa años y lo hizo de la mejor manera, obteniendo el Campeonato Uruguayo de Voleibol Femenino en categoría sub14 y la clasificación al Sudamericano a disputarse en Argentina, fruto del trabajo de un grupo de profesionales, del compromiso de las protagonistas y del respaldo de sus familias.
El título recientemente logrado forma parte de un proceso que Carrere inició en Club Minas, al cual se sumó su esposa, la profesora Sofía Collazo, junto a otros profesionales y a actuales estudiantes de Educación Física. «En Club Minas estuvimos durante un tiempo. Luego, por diferentes condiciones, por complicaciones a nivel de la logística, de la cantidad de horas docentes, decidimos movilizarnos con el objetivo de trabajar de mejor manera con las chicas. Sinceramente fue una pena porque estábamos encariñados con el lugar. Todo cambio cuesta, pero en este caso, en definitiva, fue positivo. El origen de nuestro proyecto fue en Club Minas y muchas chicas comenzaron a practicar el deporte allí, hasta que se dieron estas variantes y llegamos a Olimpic Atenas. Este es el tercer año que estamos en la institución», expresó Martín Carrere en el comienzo de la charla con Primera Página Dominical.
Aclara especialmente que no está al frente del proyecto, sino que todas las decisiones se toman en un plano de horizontalidad entre los profesionales que intervienen en la iniciativa.
Olimpic Atenas está plenamente identificado con el básquetbol, por lo que competir a nivel de voleibol fue una estudiada decisión institucional. Más allá de ello, Carrere recordó una etapa en la que el recordado Tabaré de León, «un referente para todos nosotros», comenzó con la actividad de vóley en el club de Rafael Pérez del Puerto y Aníbal del Campo, «para luego desarrollar su exitoso proyecto en Centro Democrático».
DESEMBARCO EN OLIMPIC
Cuando se decidió continuar el proyecto en Olimpic Atenas, la gran mayoría de las chicas que practicaba el deporte en Club Minas continuó en la nueva institución, entre ellas las recientes campeonas nacionales, «quienes tienen 13 años y que entrenan con nosotros desde que tenían 5, en forma sistemática 3 veces por semana, con cero falta. Son 8 años que venimos trabajando con ellas prácticamente en forma ininterrumpida y son muy reconocidas por su desempeño», acotó el profesional.
«Es un trabajo a largo plazo», continuó, en el cual «consideramos que la dedicación y la constancia generan buenos resultados. Como te decía, en Olimpic Atenas no arrancamos de cero, sino que continuamos con un proceso que iniciamos hace varios años».
Dentro de la propuesta se contempla la parte formativa, «un componente más recreativo en el que tratamos de motivar para que las chicas continúen enganchadas con la práctica del vóley», y luego, «obviamente, la competencia, que es clave porque es donde logramos estabilidad en las chicas, porque cuando compiten frecuentemente se fidelizan en relación al deporte. En las primeras etapas la competencia es más que nada recreativa, lo que hace que tengamos mucha entrada y salida de chicas. Ingresan, prueban y en algunos casos abandonan la práctica de este deporte, algo que sucede con muchas actividades porque ocurre que la gente quiere todo y ya. Lograr ese nivel de dedicación requiere de mucha motivación y dinamismo, que las clases sean divertidas y también de la competencia, salir y conocer otras realidades, lo cual hacemos desde chiquitas hasta grandes. Cuando comienzan en edad de competencia -generalmente, a partir de los 11 años-, empezamos a viajar con mayor asiduidad. Es parte de nuestra manera de trabajar, que ellas compitan desde chiquitas», resaltó.
EN EQUIPO
Carrere expresó que dentro del grupo «hay diferentes niveles, distintos procesos y momentos, chicas que recién comienzan compartiendo con chicas que ya vienen con un proceso a largo plazo desde hace un buen tiempo» y que ante ello «buscamos que cada una de ellas tenga su oportunidad para participar, para jugar, para integrarse» y a su vez «buscar competencias para todas, tanto para las más avanzadas como para quienes están comenzando, presentándonos en diferentes torneos a los que vamos con uno, dos o tres equipos, con el equipo principal y con otros conjuntos que son más nuevos, como forma de brindarles otra estructura y otras posibilidades».
Además, «a las que están más avanzadas las hacemos competir en categorías mayores, tratamos de llevarlas a Argentina porque allí hay otro nivel de juego respecto al que tenemos en Uruguay. La categoría que logró el Campeonato Nacional ha competido en categorías más grandes en Uruguay. Desde hace varios años las chicas que la integran vienen ganando todos los torneos en los cuales participan, es decir que no fue una hazaña sino una continuidad, la reafirmación de lo que se viene haciendo», evaluó.
Destacó tanto al grupo de chicas como al de padres que respalda a los profesionales. «Es hermoso, un grupo muy lindo». Obviamente, «entre tanta cantidad de chicas puede surgir algún tema a trabajar y se ha logrado gracias a una dinámica interna muy linda, a partir de un grupo excelente que facilita nuestra tarea. Puede surgir algún inconveniente y es el propio grupo el que lo resuelve, porque hay normas claras, las compañeras más grandes orientan a las más chicas y hay un clima precioso entre todas. Los padres conformaron un grupo muy respetuoso y trabajador que acompaña un montón y que sostiene este proyecto desde la disciplina y la constancia, apoyando e incentivando a las chicas».
Como ocurre en toda disciplina deportiva, las ahora campeonas nacionales también sufrieron derrotas en su incipiente carrera deportiva. El manejo del grupo y de la tolerancia a la frustración también son trabajados en equipo. «En esos momentos, el acompañamiento es fundamental. Algunas chicas con las cuales iniciamos este proceso en Club Minas, ahora nos acompañan desde otro rol. Ellas sí comenzaron desde cero y obviamente les costó una enormidad ponerse a tiro, por lo que fue un trabajo arduo para que pudieran nivelarse con el resto de los equipos. Fueron las primeras y las que más lo sufrieron en ese sentido, pero fue cuestión de tiempo, trabajo y constancia. Fueron las primeras que vencieron muchos obstáculos. Desde hace un par de años cosechamos todo lo que veníamos haciendo».
AL SUDAMERICANO
Lara González, Emilia Almenar, Julieta Almenar, Pilar Soldini, Justina Cortina, Oriana Álvez, Oriana Belderrain, Emilia Olivera, Inés de León, Paula Gravina, Celeste Salvarrey y Josefina Soldini integraron el plantel que recientemente obtuvo el Campeonato Uruguayo de Voleibol Femenino en categoría sub14 y la clasificación al Sudamericano a disputarse en Chapadmalal, Buenos Aires, República Argentina, entre el 25 y el 30 de noviembre.
«Esta categoría ya había logrado dos torneos nacionales este año. Esta fue la tercera copa obtenida en Uruguay en 2025. A su vez, en Argentina tuvo un desempeño hermoso en su categoría, enfrentando a equipos que están a un nivel superior. En Uruguay hace falta una competencia más frecuente y más exigente. Estas chicas compiten a ese nivel tres veces en el año, mientras que en Argentina lo hacen todos los fines de semana o cada 15 días. Nosotros buscamos una competencia que sea interesante, a las chicas las hacemos competir en categorías más grandes como forma de potenciarlas. Por eso tratamos de viajar lo más posible, algo que no es sencillo de conseguir por cuestiones económicas y porque implica una logística debidamente aceitada, mecanismos para recaudar dinero a partir de la venta de ravioles o de miel, por ejemplo, de la búsqueda de sponsors y de personas que puedan apoyar este proyecto. Este año cambiamos toda la indumentaria y se realizan diferentes acciones para poder viajar la mayor cantidad de veces posible. Es muy costoso y no tenemos apoyo desde el Estado -la Intendencia a veces colabora-. El año pasado, de 50 fines de semana, en 32 tuvimos competencia. Eso es posible a partir de una determinada logística, de dinero, de muchas horas de trabajo de parte de las familias de las chicas. Se conformó una comisión de padres que está trabajando muy bien, generando y distribuyendo el dinero en los diferentes viajes, para la compra de materiales y para el tema de las horas docentes, porque necesitamos aumentar la carga horaria con las chicas para potenciar el trabajo que estamos realizando».
El Sudamericano será clasificatorio para el Mundial de Clubes. «Participar del Sudamericano es muy importante en sí mismo para todo el Uruguay. De nuestra parte tratamos de apoyar en la organización y de facilitar todo lo posible. La federación debe aggiornarse en muchos aspectos. Este año se dio un pasito hacia adelante, pero estamos muy rezagados si nos comparamos con lo que sucede en los países vecinos, lo cual complica el desarrollo de este deporte».
Para el profesor Martín Carrere, la continuidad es clave en la consolidación de los proyectos. «Una de nuestras metas -lo digo a título personal y de mi señora- es buscar la manera de que este proceso continúe, más allá de que estemos al frente o no. Muchos de los deportes de base, los que no son tan masivos, los que no tienen demasiados apoyos, dependen de la energía y de la constancia que le ponga la gente que está a cargo. Se requiere de mucha articulación y lo que pasa en Minas es producto de gente muy apasionada por el deporte, que ha puesto un montón de energía, como lo hizo Tabaré de León en su momento o Javier Vázquez», concluyó.