El Club Atlético Sparta se sumó a la campaña Banco de Championes Second-Hand (de segunda mano), impulsada por Luis “Bicho” Silveira, multicampeón y seleccionado celeste durante muchos años, quien desarrolla, a través de diferentes acciones, su compromiso social, con el básquetbol convertido en poderosa herramienta de transformación.

Por su extensa y exitosa trayectoria, Luis «Bicho» Silveira es un referente del básquetbol uruguayo de las últimas décadas, con un palmarés digno de admiración. Sin dejar pelota por perdida, el mismo compromiso que tenía dentro de la cancha lo refleja fuera de ella, contagiando su entusiasmo por la práctica de este deporte, brindándose por entero hacia los más vulnerables y haciéndose eco de campañas solidarias y en la defensa de los Derechos Humanos.

Al repasar su trayectoria deportiva, contó a Primera Página Dominical que, al comienzo, «soñaba con algo mucho más chico». La carrera basquetbolística superó sus propias expectativas. «El sueño fue creciendo, las cosas se fueron dando de determinada manera a lo largo de mi carrera, lo cual me permitió disfrutar de cosas muy lindas. Se transformó lo que en un principio pretendía ser una forma de trabajar para terminar haciendo lo que me gustaba hacer y disfrutándolo plenamente», porque, de alguna manera, el básquetbol «se transformó en el sentido de mi vida, es decir, mi vida se desarrolla en torno al básquetbol».

Fueron décadas en las cuales brilló al más alto nivel competitivo, tanto en el plano clubista como en la Selección de Uruguay. Su juego, sacrificado y priorizando siempre al equipo antes que las individualidades, determinó que mantuviera vigencia hasta el momento del retiro de la práctica activa profesional. Entonces, ¿cuál fue el secreto para destacarse durante tanto tiempo?, le preguntamos. Respondió: «Considero que fue clave haber entendido y comprendido el juego, la manera en la cual el juego fue evolucionando y qué necesitaba el juego de mí. Creo también que el secreto estuvo en la adaptabilidad, porque nunca tuve grandes talentos técnicos, pero siempre tuve esa capacidad de ver qué era lo que precisaba mi equipo para que yo terminara siendo necesario a la hora de luchar por conseguir objetivos colectivos».

«Fueron cuatro décadas dedicadas al básquetbol, tiempo en el que, lógicamente, el juego cambió sustancialmente en cuanto a la velocidad, la estrategia, la fuerza. Mi cuerpo también ayudó a que pudiera adaptarme a esos cambios, más allá de que lo más importante fue la mente abierta, aprovechando los conocimientos de todos los entrenadores y de las visiones que ellos tenían para que todo lo que pudieran aportarme yo pudiera volcarlo siempre en beneficio del equipo», continuó.

ASIGNATURA PENDIENTE

Silveira cortó las redes del campeón en muchas ocasiones y dentro de la Selección Uruguaya vivió diferentes períodos. Su carrera fue exitosa. Basta con hacer un rápido repaso a las estadísticas. En ese marco, reconoce que, dentro de su trayectoria deportiva, una asignatura quedó pendiente.  «Siempre quedan asignaturas pendientes, como basquetbolista y como persona. Como basquetbolista, lo que me quedó pendiente fue haber jugado en Europa. Recién se estaba abriendo el mercado europeo. En aquel entonces, para jugadores de mi edad no era tan fácil, si bien llegaron grandes talentos a Europa con el Horacio ‘Tato’ López, después Nicolás Mazzarino o Mauricio ‘Pica’ Aguiar y posteriormente Esteban Batista. Se estaba abriendo el mercado, sobre todo para los comunitarios y yo nunca lo fui, por lo que siempre me quedó esa duda, de qué hubiera sucedido de haber tenido esa oportunidad. Pero bueno, jugué en Argentina, en Peñarol de Mar del Plata, en una liga muy potente, y de esa forma me saqué el gusto de competir al nivel internacional en clubes y hacerlo con buen suceso. Fue una pequeña espina, pero nada más. Sí me hubiera encantado haber conseguido alguno de los logros de las glorias de nuestro básquetbol, a nivel de Juegos Olímpicos o de Mundiales, lo que sí alcanzó la generación de Carlitos Peinado, algo extraordinario».

A nivel de títulos, «con el tiempo uno pasa raya y se da cuenta que siempre es difícil conseguirlos, y que luego repetir y conseguir varios es mucho más difícil aún, así que por ese lado estoy más que satisfecho con lo realizado», valoró.

EL BICHO

El mundo basquetbolístico, más que por su nombre de pila lo conoce por su apodo: El Bicho, con el cual lo bautizaron en la Selección de Uruguay. «No recuerdo bien en qué año fue. Yo estaba en la selección y el motivo de mi convocatoria era justamente por la manera en que yo defendía, porque me pegaba a los jugadores rivales. En las prácticas siempre fue igual, era una especie de sujeto muy molesto que estaba siempre pegado y por ahí surgió el apodo de ‘Bicho’, una especie de garrapata que se pegaba y a la que no podían sacarse de encima».

El relator Alberto Sonsol fue quien popularizó el apodo, junto con los periodistas de aquella época. «A partir de ese momento, me quedó para siempre. Hoy en día es difícil que me llamen por mi nombre, incluso en la vida cotidiana».

COMPROMISO SOCIAL

Desde siempre, Luis Silveira transfirió lo sacrificado y comprometido de su juego a su día a día, lo que hizo que se sumara activamente a causas sociales de alto impacto en la comunidad, incluyendo la defensa de los Derechos Humanos. «Es algo que viene conmigo desde el momento en el cual elegí la carrera de médico, la cual no pude terminar por cuestiones obvias, porque lamentablemente en Uruguay es muy difícil poder desarrollar dos carreras de esa magnitud vinculadas al estudio y al deporte. Tuve que dejar medicina, pero siempre mantuve esa vocación, la de ayudar. A su vez, siempre me gustó trabajar con niños y niñas y, a través de los proyectos que pude concretar, todo eso terminó uniéndose. Hay un montón de uruguayos y uruguayas que siente esa empatía por niños y niñas que no pueden cumplir sus sueños, en este caso el de tener calzado adecuado para practicar deporte. Hemos trabajado en eso y así surgió esta iniciativa», en referencia a la campaña Banco de Championes Second-Hand.

Silveira no se olvida de fue «uno de esos niños a quienes tratamos de ayudar en la actualidad, con un sueño por delante. No tenía las condiciones económicas ideales para conseguirlo. Yo fui becado en mi club, Stockolmo, durante toda mi etapa formativa y muchas veces recibí calzado de segunda mano para poder continuar con mi carrera. Entonces, entiendo que se pueda llegar a lo máximo, a cumplir tus sueños desde cualquier lugar», expresó.

Desde su lugar, considera que «lo único que tenemos que tratar es brindarles algo, darles alguna herramienta a los niños y a las niñas para que lo puedan conseguir. No basta con lamentarnos y quedarnos de brazos cruzados».

Luis Silveira ha realizado una muy destacada labor a nivel de las escuelitas comunitarias de básquetbol, en la órbita de la Secretaría de Deporte, Educación Física y Recreación de la Intendencia Departamental de Montevideo, desde hace cuatro años a esta parte.

«Había empezado a trabajar a este nivel con una escuelita y pasar a hacerlo con este respaldo institucional me permitió llevar el proyecto a diferentes lugares. La administración entendió que era importante, sobre todo el desarrollo del deporte para las niñas que no encontraban un lugar donde practicar deporte. Así surgió la idea de empezar en los lugares de contexto crítico, donde es muy difícil el acceso. Como teníamos plazas, parques y lugares disponibles, buscamos en la zona periférica de Montevideo, Malvín Norte, Puntas de Manga; en los barrios más complejos, en Casavalle, en el propio Mercado Modelo y comprobamos que había una necesidad en el territorio». De ese modo, «estamos aplicando lo que llamo el ‘software’ y el ‘hardware’: el hardware son las canchas que hoy en día, por suerte, en Montevideo y por todos lados, existen; el software son los programas que permitan que nuestra población pueda aprovecharlos. Es lo que estamos haciendo. También comienzas a ver un montón de cosas y realidades y tratas de poder cubrir alguna de esas necesidades. Sé que, de repente, es un granito de arena, pero que puede ser de un impacto importante en algunos de nuestros niños y niñas».

EL BANCO DE CHAMPIONES EN TODO EL PAÍS

“He recorrido bastante y conozco las realidades del interior y de Montevideo. La idea es que esta campaña (Banco de Championes Second-Hand) pueda aplicarse en todo el Uruguay. Esa es mi meta”, recalcó. Se están recolectando championes en todo el país y en estos días se firmará un acuerdo con el Correo Uruguayo, “que nos permitirá recibir championes de todos lados y distribuirlos. Lo prioritario es detectar cuáles son las necesidades de cada territorio, encontrar a los referentes que nos las comuniquen y hacer las entregas. De mi parte, estoy a disposición en lo que pueda ser útil para replicar esta experiencia, fundamentalmente en el interior, donde el desarrollo desde el punto de vista federativo es más limitado que en Montevideo. Se necesita mucho más apoyo desde el punto de vista comunitario hacia las infancias, para que niñas y niños puedan practicar deporte”. El Club Atlético Sparta de nuestra ciudad se sumó a la campaña Banco de Championes Second-Hand y que quienes quieran contactarse en forma directa pueden hacerlo vía Instagram a @bichosilveira, espacio donde “posteamos cuáles son los lugares donde se pueden hacer las entregas de los championes, tanto en Montevideo como en el interior. Tenemos el logo del Banco de Championes para que vean que entregamos cada par de championes dentro de un paquete especial, con mucho amor para cada niño y niña, agradecidos por la generosidad del pueblo minuano. Espero visitarlos pronto, ya sea para alguna actividad deportiva o bien para disfrutar de esas sierras maravillosas que tienen”, expresó para finalizar Luis “Bicho” Silveira.