Con amplia y destacada trayectoria y una huella profunda, trazada durante más de veinte años de docencia en el Taller Joaquín Torres García de la Asociación Amigos del Arte, Raúl Sena Evangelisti, ceramista, expuso en Uruguay y en el exterior. Está al frente de talleres en la Asociación Uruguaya de Artesanos (AUDA) y en la Dirección de Cultura de la Intendencia de Canelones. Conocimos su búsqueda dentro del arte y su singular vínculo con la cerámica.

FORMACIÓN

Raúl Severo Sena Evangelisti nació en Montevideo el 19 de agosto del 1961. El arte lo cautivó a temprana edad. «Yo dibujaba. Hacía lo que podía. Posteriormente, en el liceo, específicamente en la etapa de Bachillerato, me interesé por ingresar a la Escuela Nacional de Bellas Artes (ENBA), pero en ese momento, en plena dictadura, su actividad había sido clausurada. A su vez, me llamó la atención la escultura en cerámica, ya que había apreciado algunas obras que me entusiasmaron por sus características, razón por la cual opté por la cerámica».

Perfeccionó sus conocimientos de torno alfarero con Omar Gómez, docente de la Escuela Nacional de Bellas Artes y en 1982 egresó de la Escuela de Artes y Oficios Pedro Figari, de UTU. Trabajó en el taller de Rúben Zina Fernández, «seguramente, el mejor orfebre uruguayo del siglo pasado, porque era increíble. Fui a aprender y me transformé en su ayudante».

Su formación incluyó técnicas de modelado, alfarería y torneado, tratamiento de superficies cerámicas, técnicas escultóricas, manejo de pastas y técnicas a distinta temperatura.

Cursó también estudios de cine en Cinemateca Uruguay, en el momento en el cual la prestigiosa institución comenzaba a incursionar en el dictado de talleres y especializaciones. «En realidad, era algo precario porque no se contaba con demasiada infraestructura, pero igualmente me sirvió en gran medida porque el curso incluía muchas y variadas materias, al frente de las cuales había personas con una capacidad enorme. Si bien fue un período corto en mi vida, lo considero muy valioso por todo el aprendizaje al que accedí», estableció.

Como señalaba el entrevistado, su intención de ingresar a la Escuela Nacional de Bellas Artes se frustró debido a que el gobierno de facto decidió clausurar su actividad. Desde la perspectiva de un joven, Raúl Sena recordó cómo vivió aquellos años. «Comencé a militar en 1979, en principio a nivel gremial, dentro de una organización que se había formado en UTU y que como todas las de estas características, en esa época, funcionada como podía hacerlo, dentro de la clandestinidad. Después tuve participación gremial en diferentes lugares y desarrollé mi militancia social en la Asociación Uruguaya de Artesanos (AUDA)».

A nivel político, «me integré al Frente Amplio y me afilié al Partido Comunista», aunque actualmente «no milito políticamente».

EXPOSICIONES Y DOCENCIA

Con una personalidad artística desarrollada que imprimía un sello distintivo a sus obras, Raúl Sena Evangelisti comenzó a exponerlas al participar en muestras colectivas (en el Ministerio de Relaciones Exteriores y en el Museo Gurvich, entre otros espacios) e individuales, en Uruguay y fuera de fronteras nacionales. Sus piezas estuvieron presentes en la Bienal Internacional de Cerámica de El Cairo, la capital egipcia, en la Feria Internacional de Artesanías de La Habana, en Cuba, así como también en Brasil. También expuso dibujos en carbonilla en el Museo San Fernando de Maldonado, en la Casa de la Cultura de Minas y en la de Pan de Azúcar.

Se integró al colectivo Escala Humana, conformado por artistas de larga trayectoria en el ejercicio de sus profesiones, formados en talleres de plásticos uruguayos que han generado escuela, permanentemente preocupados por la investigación en técnicas, materiales y oficios. Dicha organización desarrolla diferentes eventos como la Bienal Latinoamericana de Artesanía, la cual contó con la participación de Sena.

Tras egresar de la Escuela de Artes y Oficios Pedro Figari, instaló su propio taller y en él comenzó a dictar clases. «Tenía 24 años y desde ese momento no dejé de hacerlo», afirmó.

Luego fue contratado por parte del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) para dictar clases en los departamentos de Florida, Maldonado, Lavalleja, Rocha, Montevideo, en coordinación con las intendencias de cada uno de ellos.

También a través del MEC formó parte de un programa en el que los niños fueron protagonistas, visitando museos, una enriquecedora experiencia para Sena, así como también el programa Opción para infractores, llevado a cabo en la ciudad canaria de Las Piedras, entre 1996 y 1998, con niños en situación de exclusión social.

Docente de la Asociación Amigos del Arte de Minas (1997 - 2019),   también lo fue en Casa de la Cultura de Solís de Mataojo.

«El taller de Amigos del Arte es precioso. La institución tiene una historia muy interesante y ser parte de ella es motivo de orgullo para mí. En la etapa en la que estuve en la institución se pudieron hacer muchas cosas, exposiciones fuera del departamento, en Maldonado y en Pan de Azúcar, entre otros lugares. También se logró equipar al taller y, lo más importante, se formó un grupo maravilloso de personas, por lo que guardo muy gratos recuerdos de una institución por la cual siento un cariño enorme», declaró Sena a Primera Página Dominical.

Entre las obras diseñadas y concretadas en el taller a su cargo, el docente mencionó el Guardián del taller, ubicado al ingreso de la institución, en Garibaldi y callejón Riccetto, y el tríptico que la asociación dedicó a Joaquín Torres García, sito en plazoleta Amigos del Arte, en calle Óscar Bonilla casi Alfredo Zitarrosa, en barrio Santos Garrido de la ciudad de nuestra ciudad.

MOROSOLI DE PLATA

En 2017, Raúl Sena recibió de parte de la Fundación Lolita Rubial el Morosoli de Plata. Tras agradecer la distinción, en aquella ocasión el docente declaraba: «Me vino a la mente un recuerdo del maestro Homero Guadalupe entrando al taller, donde yo estaba dando clases, con varias carpetas bajo el brazo y con un montón de proyectos. A pesar de tener algunos años, demostraba que se podía seguir siendo joven». Agradeció a sus maestros de cerámica, de alfarería, de metal, «y a toda la gente que me ha enseñado cosas a través de esta trayectoria. A mis compañeros de ruta, a mis colegas artesanos y especialmente a los ceramistas, y también a mi familia, que me ha acompañado en este trayecto».

Casi ocho años después, valora de la siguiente manera la estatuilla recibida: «Lo siento como un reconocimiento muy importante por la institución que lo otorga, porque es un evento cultural ya tradicional, aguardado con expectativas, muy bien organizado, con la muy buena intención de promover a una cantidad de protagonistas y actividades culturales que generalmente no tienen la notoriedad que merecen. En lo personal, fue una experiencia, inolvidable».

En la actualidad, Raúl Sena Evangelisti continúa su trayectoria docente en la Asociación Uruguaya de Artesanos (AUDA) y a nivel de la Dirección de Cultura de la Intendencia Departamental de Canelones, en cerámica y en dibujo y pintura, al frente de talleres en Salinas, Atlántida, Parque del Plata y Pando.

Para finalizar, le preguntamos sobre la manera a través de la cual define su vínculo con la cerámica. Tras una pausa reflexiva, Raúl Sena Evangelisti contestó: «Al descubrir la cerámica no descubrí solo un camino sino un universo de caminos entrelazados, un conjunto de raíces que se hunde en el tiempo y desde allí se proyecta con fuerza al futuro. Un mundo que ofrece enigmas y misterios. Una disciplina que une la intencionalidad de lo escultórico y con lo pictórico, y que permite la convivencia armoniosa de lo utilitario con lo destinado simplemente a la contemplación».