En Centro Cultural Casa Lorca -con una agenda enorme y diversa- se presentó el libro “Tabaré Etcheverry - Vida y obra de un intérprete popular” de Juan Carlos Alvarado (Salto, 1980), escritor e investigador por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, magíster en Ciencias Humanas y profesor efectivo de Literatura Uruguaya en el Instituto de Profesores Artigas. Publicó tres libros de narrativa: “Complicidad lunar”, “La guerra de los animales” y “La ciudad de cartón”. En 2022, la revista Hispamérica incluyó tres relatos de su autoría. Además ha escrito artículos de divulgación en revistas arbitradas de Uruguay.

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Lo que sigue es la entrevista realizada previa a la presentación del libro en Centro Cultural Casa Lorca, donde lo acompañó la docente Clara Alberti y el músico Octavio Lorenzi, que cantó tres canciones de Tabaré Etcheverry.

¿Cómo llega a Tabaré Etcheverry (Melo 1945 Montevideo 1978)?

Conozco la música y las canciones de Tabaré desde que soy chico, porque lo escuchamos con mi padre, sobre todo en los viajes en el auto. Es decir, lo conozco como músico y cantor porque lo escuchábamos mucho. Después el  conocimiento surge a raíz de una pregunta particular que no supe responder, que es cómo había fallecido Tabaré. Eso desató una búsqueda en periódicos, en diarios. Ya las primeras pesquisas me fueron llevando a ampliar la información y a su vez darme cuenta que no existía una obra más orgánica en cuanto a la vida de este hombre. Eso me generó a la larga -casi que diría que se me impuso- hacer la investigación, que provocó todo este trabajo que hoy es este libro, que al principio fue una tesis para una maestría en la Facultad de Ciencias Humanas.

 ¿Cómo se transforma de tesis en un libro? ¿Cómo cambió la propuesta de lo académico a un libro de lectura popular?

Sí, sí cambió. Esencialmente mucho trabajo. Me basé en la tesis pero le saqué todo el aparato teórico inicial, reduje mucho los dos capítulos iniciales que eran unos sobre el canto popular y otros sobre la biografía o el arte de la biografía, el cómo y para qué escribir una biografía. Eso lo reduje, limé algunas asperezas, traté de no ser tan estricto con las citas -eliminé varias-, busqué hacerlo más narrativo, más libre y que de esa forma se convirtiera en un libro más ameno para leer, que el público no especializado lo disfrutara.

¿Cómo fue la investigación? ¿Fue difícil? ¿Hay material?

Hay poco material. Gracias a las entrevistas y gracias a gente que conoció a Tabaré Etcheverry pude obtener quizás el grueso de la información. La viuda de Etcheverry, Ivonne Abella, fue quien muy generosamente me concedió largas horas de entrevista, que desgrabé y que volqué luego al libro. Y después testimonios de gente que lo conoció, que lo trató, algunos más esporádicamente, otras con más asiduidad. El caso de Washington Carrasco, que fue amigo íntimo de Tabaré, me ayudó mucho para concretar algunos datos e informaciones. El libro tiene información de la recepción que tuvo la obra de Etcheverry en su momento; hay críticas de diarios, periódicos y semanarios de la época -entre el 71, 72, 75, 76-, que nos dan una idea acerca de la obra, que era ya en ese momento, casi diría citando un álbum de él, “bienvenida”, que suscitaba interés en aquellos que gustaban de la música nacional. Hay que pensar que también es una época en donde el rock está ingresando y lo argentino tiene mucha fuerza, hasta lo brasileño tiene mucha fuerza también, no era fácil. Entonces, el canto popular uruguayo está en un momento en el que disputa los lugares, disputa la atención de la gente con otros movimientos muy grandes y muy importantes. Tabaré y otros de ese momento lograron conseguir atención.

Juan Carlos Alvarado, y un libro sobre la vida y obra de Tabaré Etcheverry
Juan Carlos Alvarado, y un libro sobre la vida y obra de Tabaré Etcheverry

¿Por qué hay que leer era el libro? ¿Es un pedazo de la historia de la música de nuestro país?

¿Por qué hay que leer el libro? Es una muy buena pregunta. Sí, es una reconstrucción de un momento histórico. Es una apreciación de una figura importante de nuestro canto popular y de nuestras letras. Es una forma también de poner en valor el trabajo de un hombre y no solo un hombre, sino varias personas. Pienso también en el vínculo que tuvo Etcheverry con Julián Murguía, un escritor importante. O el momento breve, brevísimo que tiene de intercambio con la guitarra de Hilario Pérez. Todo eso hace que el libro pinte un panorama de aquel tiempo.

El valor de la obra de Tabaré Etcheverry es hoy indiscutible, la profundidad literaria, la riqueza musical y una voz increíble, única, con sonidos y vibratos magníficos. ¿Se le reconoce eso?

No se ha valorado como se ha valorado a otros. Hace muchos años que murió. Tabaré hace casi 50 años que murió, fue en 1978. Eso no le permitió llegar al momento en el que el canto popular uruguayo se masifica. Hay grandes eventos folclóricos, festivales monstruo que se hacen en el Palacio Peñarol o en el Estadio Centenario y que necesitan irremediablemente el vivo. Las figuras que llegan y que cantan en esos eventos tienen esa continuidad y Tabaré por la sencilla y trágica razón de que falleció muy rápidamente, no lo logra. Quedan sus discos, queda un intento de Sondor de hacer pervivir esa obra a través de siete long plays  y siete cassettes, que hoy casi no se usan. Hay un intento de seguir promocionando la obra de él y en parte lo logra, no con la fuerza de los otros. Piénsese en Alfredo Zitarrosa, Los Olimareños o el Sabalero (José Carabajal) o en Pablo Estramín, que tuvieron la posibilidad de seguir actuando en vivo, de seguir apareciendo en los medios, de seguir dando entrevistas, en fin, un montón de cosas.

Las obras Tabaré” y de Poncho Blanco son dos temas emblemáticos de Etcheverry. ¿Fue un cantor de protesta?

En cierta forma. Él las pocas veces que opina, por ejemplo, en la contraportada del disco long play “El Indio Arachan” dice que es un cantor popular. Es un momento en donde todos se quieren definir de alguna manera. (Daniel) Viglietti dice que no es un cantor de protesta, otros dicen que no son cantores de folklore, otros dicen que son cantores populares, otros dicen que son cantores criollos, Etcheverry no se define específicamente. Sí opta por una nomenclatura que se venía arrastrando desde hace un buen tiempo atrás, que es el cantar opinando. Él se considera un hombre que a través del canto, opina. No necesariamente se vuelca a la protesta, pero uno puede leer perfectamente que en esas opiniones hay propuesta y hay rebeldía, que incluso puede irritar a los otros. No apela a esa nomenclatura del canto de protesta, pero sí apela a otra similar, digamos, que ese cantar opinando, viene desde el siglo XIX con Bartolomé Hidalgo y después con el Martín Fierro (de José Hernández), un texto base y fundamental, de lectura de muchos de estos cantores populares, que se vuelcan a una canción que tenga un contenido social y político.

Desde antes de la dictadura y durante ésta, hubo algunas infamias sobre Etcheverry. ¿Por qué surgió eso?

Sí, están en el libro. Hay un intento de aclarar un poco eso. Durante la dictadura -él fue en esa época cuando tuvo más proyección-, en el 73 empezó la dictadura, en el 78 falleció Tabaré. Eso nació como un rumor, de hecho, empezó antes de la dictadura, fue en 1971. Nace a partir de la canción “Cuzco rabón” que a algunos les dolió directa o indirectamente. La infamia puntual es que se dijo que Tabaré era informante de la policía. El por qué se dijo, parecen ser razones de celos profesionales. En el libro no necesariamente está dicho de forma tan explícita y tan concreta, sobre todo porque no encontré una fuente que me lo aclarara puntualmente. Todas las personas que consulté negaron que eso fuera cierto. Incluso después se publicó en una revista en el año 86, en donde un grupo importante de músicos opina sobre el tema, es algo que habría dicho alguien por una cuestión de celos profesionales, alguien que no lo quería a Tabaré y que no venía específicamente del lado de la música y que echó a correr un rumor que lamentablemente creció. Hay algunos rumores que no crecen y otros que se replican y crecen, pero no fue un rumor que tampoco durara demasiado. Sí, creo que a él le dolió mucho. Llegó a publicar un descargo en el Semanario Marcha, en mi humilde parecer muy valiente, invitando a que dieran la cara a los que los que decían eso y sobre todo que mostraran pruebas. Tras eso, creo que más o menos quedó saldado el asunto y después la carrera profesional de él no se opacó por eso y hoy es una cosa que nadie reivindica. A mí en la investigación que hice, nadie me confirmó que esto fuera cierto, sino al contrario. Era una infamia, un invento. Y tenemos sus temas, sus obras que tienen un profundo sentido humanista.

¿Cómo ve usted la obra de Etcheverry?

Hay muchas cosas importantes en su obra. Si tuviera que puntualizar está el contenido en las letras, que proviene de esa inteligente asociación que hace Etcheverry con Julián Murguía, crean letras que tienen un peso estilístico importante y tienen poesía. También está la voz de un hombre que no tiene parangón. Voz como la suya no se encuentra dentro del canto popular, por lo menos en el canto uruguayo y no sé si se acerca alguien en la región tampoco. No todos los días encontramos un cantor así. Y a eso le sumamos la música, con un instrumento que quizás hoy -yo no sé, no quiero ser duro ni pelearme con nadie-, como es la guitarra, es un instrumento que está un poco lamentablemente olvidado en función de otros instrumentos, que vienen de otras músicas y de otros lugares. La guitarra es un instrumento nacional, local, folclórico, popular, con una música o con una posibilidad musical impresionante. Etcheverry la ejecutaba bien y a su modo. Esas tres cosas, letras, voz y música y guitarra, creo que conforman valores muy importantes en Etcheverry.

¿Quedó conforme con el libro?

Sí. Hay cosas para para agregar, porque es la vida de una persona. Ahora con la salida del libro, conocí gente que cuando empecé la investigación no sabía que podía llegar a ellos. Hoy con las presentaciones o por mail u otros contactos, me he enterado de alguna cosa más y de algún dato -quizás algunos no es tan relevante y otros quizás sí- que ojalá pueda salir más adelante en una segunda edición de este libro, como agregados. Me parece que la obra de Tabaré merece ese reconocimiento.

Ha escrito otros libros. ¿Está escribiendo algo ahora?

Soy narrador, ya he publicado dos novelas y un libro de cuentos. Vengo del lado de la literatura. Actualmente estoy escribiendo narrativa. Mi formación en la Facultad de Humanidades me hace y mi trabajo en el Instituto de Profesores Artigas me hace tener obligatoriamente que escribir algún artículo de divulgación científico o literario de vez en cuando. Eso forma parte un poco de mi trabajo y de mi carrera.

EL LIBRO

El libro “Tabaré Etcheverry: Vida y obra de un intérprete popular” de Juan Carlos Alvarado se puede conseguir por whatsapp 099 428 224 o en Mercado Libre. En Montevideo está en Idea, Montevideo, Mercadito Eureka y Da Vinci.

 

Cuzco rabón

(Letra y música: Tabaré Etcheverry)

 

Cantor cuando cantes fuerte

Antes tenés que pensar

Si el ideal que predicas

Lo podrás asimilar

Hay muchos que gritan fuerte

Pocos piensan al cantar

 

Hay que cantar a conciencia

Con fundamento y razón

Que en toda jauría de caza

No falta el cuzco rabón

Ladra y ladra, mas no muerde

Presentada la ocasión

 

Hay cantores que protestan

Con un fervor sin igual

Falta saber si lo sienten

O lo cantan nada mas

Mucho más dice el ejemplo

Y hay que saberlo aplicar

 

A veces me quedo horas

Escuchando algún cantor

D'esos que vibran cantando

Porque sienten el dolor

Que causa el canto sincero

Salidos sale del corazón

Trozos del alma con notas

Unidas por la emoción

 

Siento pena por aquel

Que canta por un reflejo

Es como el sauce llorón

Que se mira en el espejo

Del río que corre lento

Viendo al sauce como llora

Serán sus notas sonoras

Muy lindas pero sin alma

Muy poco vivirá el sauce

Si lo alejaran del agua

 

Pa' mi el cantor debe ser

La mezcla de hombre y de idea

La maleta se ladea

Si de un lado no hay que poner

Y es una ciencia aprender

A equilibrar bien la carga

Porque la vida es amarga

Llevando de un lado lo ajeno

Nunca bebe peor veneno

Qu'el que por su boca sangra

 

Cuando se largue a cantar

Hágalo con fundamento

Grite, si es que esta sufriendo

No cante por alardear

He visto cuzcos ladrar

Y atropellar contra el viento

El canto sin sentimiento

No sirve de atropellada

La verdad queda trancada

Y se ve qu'esta mintiendo

 

Me imagino que habrá visto

Bichera en los animales

Ese's el pior de los males

Y pa' curarlo no es lindo

El gusano no es de instinto

Tiene misión destructora

Ataca en lugar y hora

Que naide se lo imagina

Cuantas cosas se terminan

Si el entra en la pensadora

 

Quien ha visto al caracú

Siempre metido en el hueso

Usté tendrá que ser eso

Razón de pueblo que espera

Al que le duele la muela

No se arrancará el colmillo

La yegua cela al potrillo

Y este crece retobao

Nunca cantando amargao

Se ha defendido un principio

 

Por mas que pasen los años

No olvide como empezó,

De aquel que lo aconsejo ,

Que le supo dar la mano

De ese que es amigo ¡hermano!

Cuando flojo se sintió

Y acorralado lo vió

El se llegó hasta su rancho

Y le abrió un camino ancho

Por el cual usté escapo

 

Si nota que su cantar

Sirve de ayuda al caído

No se lo niegue mi amigo

Y póngasele a la par

Y sentirá palpitar

En lo profundo 'e su pecho

La alegría de haber hecho

Algo que nunca se cobra

Pa'l cantor ya da de sobra

Dejando a alguien satisfecho

 

Amigos tendrá a montones

Por intereses creados

Échelos siempre a un costao

Buscando buenas razones

Igual que a los chicharrones

Escurra muy bien la grasa

Y si un pedazo se pasa

Sáquelo en la espumadera

La amistad es cosa sincera

Si de aceptarla se trata

 

Y si de amigos se trata

No se fije en el color

En la piel no esta el calor

Que en la amistad se desata

El hombre no se destaca

Por su dinero o presencia

Mas vale limpia conciencia

Que un traje recién comprado

Mas vale viejo y gastado

Si adentro va la decencia

 

Acaso usté nunca ha visto

Al cuervo recién nacido

Blanco pichón qu'en su nido

Indefenso se mostró

Pero luego que creció

Negro plumaje lo cubre

Y hasta lo mas alto sube

Con arrogancia mezquina

Infeliz de la gallina

Qu'el asesino descubre

 

No soporte ni se aguante

Si escucha cantar zonseras

Ataque a la madriguera

No espere ponerse guantes

No se ponga muy galante

Mas bien sea sentador

No se haga notar mejor,

Porque alardear no es honesto

Mas ponga de manifiesto

Quien es que tiene razón

 

Aquel cantor que atesora

El ideal de igualdad

Y lucha por la libertad

En cualquier lugar y hora

Sentirá qu'el flojo implora

Ocultando su opinión

Y escondido en el montón

Comentara por lo bajo

¡que pena que sea uruguayo

Y pida revolución!

 

Rebelde soy si señor

Consciente en mi rebeldía

Y estoy esperando el día

Que se transforme el cantor

El pion, el agricultor

El cañero y el matrero

Y juntos buscar lo nuestro

Por derecho y por sudor

Y hacer un mundo mejor

Estudiantes y maestros

 

Al alcohol no lo utilice

Para decir sus verdades

Nunca diga necedades

Estudie bien lo que dice.

La discusión no la inicie

Mas bien prefiera cuerpiarla

Si esta en ella y va a dejarla

Que sea en forma decorosa

Y si es fulera la cosa,

Aguante hasta terminarla.

 

Un cantor para saber

De la vida y de las cosas

Ha de leer muchas hojas

En el diario recorrer.

Pero el querer aprender

Requiere tiempo y paciencia

El sazonar la conciencia

No es moco'e pavo mi amigo

La que le cortó el ombligo

Ya le daba independencia.

 

No empuje a nadie a la lucha

Si con el no va a luchar.

Es fácil aconsejar

Y que el otro sea el que sufra.

Su elocuencia será mucha

Y que triste cobardía

Es augurarles el día

De liberación cercana

Si el aguanta la picana

Cosa que usté no podría.

 

Cantor que cante salao

Siempre ha de ser perseguido

Su mensaje combatido

En este y en aquel lado

Mas no se olvide cuñao

De apretar fuerte los dientes

No se fije en el presente

Deduzca lo que vendrá

Y la razón brotará

Del fervor de nuestra gente.

 

Si alguno ofendí en mi canto

Con buena intención que me hable

Va a ver que mi pecho se abre

Para entender sus razones.

Su ofensa no la pregone

Masque bien esa galleta

Porque el hombre qu'es trompeta

Es mas pior que la babosa

Y es muy fulera la cosa

Reculándole en chancletas.

 

Y no le pido disculpas

Por el tiempo que cante

Nunca me arrodillare

Porque soy de pocas pulgas.

Si me equivoco, es mi culpa

A naides pedí opinión,

Porque no soy cuzco rabón

P'atropellar contra el viento

Yo canto porque lo siento

Por algo nací cantor

 

Alguno estará pensando

Que hablo solo por hablar ,

Ese.. Ese no me entenderá,

Si no me esta analizando,

O será del otro bando

Pues nunca ha usado alpargatas,

Pensará, ¡que lengua'e lata!

Ya me tenés aburrido,..

Pobre mozo, su lengua es un salpullido

De tanto lamber las patas.

 

Con esos nunca se ablande

Dele fuerte compañero

No son hombres, ¡¡¡son carneros!!!

Ni corre en sus venas sangre

Están pa'l que pague y mande

Aunque sea matar su hermano

Son los que niegan la mano

Al caído que precisa

de guampa siempre aterrizan

y los comen ¡¡¡los gusanos!!!