Bajo esta consigna se desarrolló a nivel nacional la segunda Jornada Nacional de Varones contra la Violencia de Género. En Minas, la actividad se cumplió en plaza Libertad, donde se instaló un gazebo en el cual se compartió información y se promovió la reflexión sobre el rol de los varones y a su responsabilidad en la construcción de una sociedad más igualitaria, compartiéndose materiales informativos sobre la temática para que todas las personas puedan acceder a los mismos derechos y vivir libres de violencia.
“La violencia sigue ocurriendo todos los días. Ya es hora de que los varones dejemos de mirar para otro lado”, señaló también la convocatoria formulada de manera conjunta por las organizaciones Varones por la igualdad, Varones Antipatriarcales por la Reflexión, Revisión y Acción (VARRA) y la Red de Masculinidades Uruguay.
En ese marco, Primera Página dialogó con el licenciado en Psicología minuano Nicolás Goday, quien vivió en Minas hasta los 19 años para luego trasladarse a la capital del país para iniciar sus estudios en la Facultad de Psicología de la Universidad de la República (Udelar). El comienzo de la carrera coincidió con la llegada de la pandemia por el Covid-19, razón por la cual al primer año lo cursó desde Minas y de manera virtual, tal cual se estiló durante dicha contingencia. Obtuvo el título de licenciado en Psicología en abril de este año. Cuenta con experiencia en instituciones educativas, psicología deportiva y activismo en masculinidades como integrante del colectivo Varones por la Igualdad. Tras recibirse, inicialmente, ha trabajado “en rubros que tal vez, en principio, no congenian tanto. Actualmente lo hago en un club de básquetbol (Club Atlético Atenas), a nivel de formativas, así como también en una red de acompañamiento terapéutico. Soy coordinador y acompañante hasta la fecha, más allá de que mi especialización académica y de los activismos ha sido en torno a las masculinidades”, expresó.
Su trabajo final de grado estuvo dedicado a las masculinidades, con el interés de “comprender lo que implica para nosotros” y, a su vez, de saber “cómo repercute en nuestro entorno, a partir de la forma en la cual socializamos y en los costos que ello conlleva”.
JORNADA NACIONAL
Respecto a la segunda Jornada Nacional de Varones contra la Violencia de Género, el joven profesional minuano mencionó que entre los tres colectivos se ha encarado la realización de una serie de propuestas como forma de visibilizar la situación actual. A modo de ejemplo, el 8 de agosto pasado se llevó a cabo el primer Encuentro Nacional de Varones Antipatriarcales, el cual se cumplió en Ciudad de la Costa, departamento de Canelones. A su vez, el año pasado se efectuó una jornada en contra la violencia de género en plaza Cagancha de Montevideo, ocasión en la cual se dio lectura a una proclama y se entregaron folletos informativos. “Para este año, la idea fue nacionalizar esta jornada, marcando presencia en todos los departamentos, en los medios de comunicación, conscientes de que hasta el momento es complejo que la gente se acerque y participe”.
ROLES ASIGNADOS
En ello inciden aspectos que tienen que ver con lo cultural dentro de la sociedad uruguaya. “Es algo que necesariamente debe ser cambiado, porque toda esta complejidad tiene que ver con tratarse de un sistema que se reproduce socio-históricamente desde hace muchísimos años en la distribución de tareas”. También se trata de un tema social y político, lo cual aporta a la mencionada complejidad, al comenzar por “la posibilidad de cuestionarlo a partir de un juicio crítico”, ya que la multiplicidad de violencias reinante determina que algunas de ellas sean notorias y visibles y otras propias del ámbito familiar y por consiguiente más íntimo y privado y quedan entre cuatro paredes, como se dice habitualmente. Una de ellas tiene que ver con la corresponsabilidad sobre las tareas domésticas, donde los roles pareciera que aún se trataran de determinismos históricos y culturales. “De alguna manera está impuesta una realidad, como si hubiera roles que históricamente han sido designados para las mujeres. Reproducir, estar en la casa o hacerse cargo de los cuidados. Por eso, el de las violencias es un espectro bastante tan amplio, donde los roles de género siguen siendo tan rígidos”.
A su vez, “como varones terminamos creyendo que a las emociones las tenemos socialmente como más habilitadas. Pueden tener que ver con la ira, con el enojo, con la violencia como herramientas que están muy a mano, que son muy peligrosas y costosas para nuestro entorno”.
SITUACIONES COTIDIANAS
En ese marco es en el que se reproducen múltiples situaciones que en principio pueden apreciarse como inocentes, pero que nada tienen de ello. Por ejemplo, mientras algunos continúan justificando los “piropos”, se entiende que ello forma parte del acoso callejero. “A veces estamos con un grupo de amigos y se hace un comentario mientras pasa una mujer. Muchas veces no lo hacen por la mujer en sí, porque si la persona estuviera sola, seguramente no lo haría. Sí lo realiza al estar entre hombres, como una forma de hacerse notar, como para ganarse un lugar determinado dentro del grupo”. Es “un intento de reafirmarnos dentro de nuestra masculinidad, dentro de nuestros géneros, como una forma de demostrar que somos hombres”.
DECONSTRUCCIÓN
Goday analizó que lejos de la mencionada inocencia, “si se continúa mirando para el costado, se termina dañando la posibilidad de acceder a derechos a muchas mujeres. Por eso es tan importante comenzar por cuestionarlo”.
Expresados los argumentos, la deconstrucción se torna imprescindible, frente a la cual “la organización colectiva tiene un potencial enorme. Por eso es lo importante encontrarnos, porque si solo yo me lo cuestiono y me lo quedo en mi casa, si no me encuentro con gente que sé que piensa igual, tendrá poco sentido”.
Allí radica la importancia de movimientos y de colectivos que “a los varones nos brindan posibilidades como para que nos estemos cuestionando nuestras formas de ser, algo que surge desde los movimientos feministas, desde las agrupaciones de disidencias sexuales, movimientos que históricamente han mostrado el camino a seguir. Hoy también nos toca a los varones aportar desde nuestro lugar y empezar a hacernos cargo”.
Respecto a la actividad cumplida en Minas, Goday destacó el apoyo brindado por parte de actores locales, “quienes nos brindaron un espacio en plaza Libertad y aportaron un gazebo en el cual entregamos folletos e informamos sobre el tema para que la gente pudiera consultar sobre la temática. Además, es fundamental contar con espacios como este en los medios de comunicación, que ustedes puedan elegir y priorizar estos temas, porque es sumamente relevante que el tema llegue a la mayor cantidad posible de personas”, finalizó.