miércoles, 17 de julio de 2024

Desde el Estadio Centenario hasta el centro de Minas: Cuando Juan A. Scasso remodeló la Plaza Libertad

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El punto neurálgico desde el cual se formó nuestra ciudad siempre fue la Plaza Libertad (Plaza del Recreo como se la conoció antiguamente). Desde allí se proyectó el primer plano con los inmuebles de las familias fundadoras, existiendo a su alrededor lugares emblemáticos para la minuanidad en todos sus ámbitos, ya sean culturales, sociales o comerciales. Desde la plaza, Minas se desarrolló urbanísticamente, siendo lugar de encuentro para múltiples episodios y festividades históricas, entre los que destaca el propio acto de inauguración del ecuestre a Juan Antonio. Hoy la transitamos a diario, recorremos sus entradas, descansamos a la sombra de sus rincones y tomamos distancia de la rutina diaria al hacer uso de sus bancos. Pero, más allá de la normalidad que nos genera nuestra hermosa plaza céntrica, ella no siempre fue así. Sabemos que tuvo pinos, verjas, y un gran monumento que ocupaba el lugar que hoy ocupa el de nuestro prócer, y que representaba a una mujer con una bandera, simbolizando la libertad obtenida tras la Paz de Abril (1872). Todo eso nos llega mediante testimonios escritos y fotográficos, los cuales nos permiten conocer mejor este espacio público que une a los minuanos. La Plaza Libertad tal como la percibimos hoy, es en gran medida la que proyectó el arquitecto Juan Antonio Scasso a fines de la década del treinta.
 
QUIÉN FUE JUAN ANTONIO SCASSO
Juan Antonio Scasso (1892-1973) fue un arquitecto, urbanista, docente y periodista montevideano, que formó parte de la generación de profesionales que renovó la Arquitectura nacional, entre los que estaban Julio Vilamajó, Leopoldo Agorio, Buenaventura Addiego, y Horacio Azzarini. Egresado con Medalla de Oro en 1916, de la recientemente creada Facultad de Arquitectura, fue becado para realizar estudios en Francia, Italia y España. Al regresar al país, realizó trabajos colaborativos junto a Vilamajó y Azzarini, hasta que en 1920 ingresa en la Dirección de Parques y Jardines de la Intendencia de Montevideo, y comienza a dictar cursos de urbanismo en la Cátedra de Trazado de Ciudades y Arquitectura Paisajista de la Facultad de Arquitectura. Su continua retroalimentación profesional, le permitió vincular corrientes y conocimientos de la época, y adaptarlos a la realidad uruguaya, siendo clave para ello, el contacto directo que tuvo con el emblemático arquitecto Le Corbusier, cuando este visitó Uruguay en 1929. Entre las obras de Scasso encontramos: las Escuelas Experimentales de Malvín y Las Piedras, el Club Náutico de Punta Gorda, el ex Hotel Casino Miramar (actual Escuela Naval), el Planetario Municipal Agrimensor Germán Barbato, la Plaza Internacional, y por sobretodo, su proyecto más conocido, el Estadio Centenario, con su magistral Torre de los Homenajes. Participó, además, en la construcción del gimnasio y vestuario de la Pista de Atletismo del Parque Batlle, en el ensanche del balneario La Paloma, y realizó reformas en la Residencia presidencial de Suárez y Reyes. Su profesión lo llevó a visitar Europa en más de una oportunidad, y a desarrollar una extensa labor docente y municipal, brindando soluciones en materia de planeamiento y acondicionamiento urbano, hasta que en la década del sesenta, se alejaría de las mismas, para dedicarse a emprendimientos privados.
 
LA REMODELACIÓN DE LA PLAZA LIBERTAD
A nivel local, Scasso intervino en la mayor remodelación que se haya dado en la Plaza Libertad. La misma fue durante la gestión del Dr. Héctor Anastasía (entre los años 1938 y 1942), y significó la instalación de la fuente, sumado a una importante redistribución de caminería, bancos y árboles. Antes de su remodelación, la plaza contaba con ingresos en todas las direcciones, cada esquina tenía una salida en diagonal y existían otras que continuaban en los callejones. Todos esos caminos de ingreso se unían en el centro de la misma, dando así una mayor visibilidad al monumento. Para su remodelación, Scasso modificó notoriamente este aspecto, ya que las entradas que desembocaban en los callejones de las calles Roosevelt y Treinta y Tres, se adelantaron, y la que desembocaba por 25 de Mayo, comunicando con la Iglesia, se ensanchó, generándose así una suerte de U invertida alrededor del monumento. De igual manera, las diagonales que terminaban en las esquinas de Domingo Pérez se eliminaron, quedando solo las de 25 de Mayo, tal como sucede hoy. Además de esto, el proyecto implicó habilitar nuevas superficies de césped y jardinería, se agregó un estanque decorativo y se instalaron nuevos bancos, cuidando de manera especial la ornamentación vegetal. Respecto a esto último, es sabido que fueron colocadas palmeras traídas del Cebollatí, y un cedro del Líbano en la esquina que se encuentra frente al club Minas. Aníbal Barrios Pintos en su libro “Minas: dos siglos de historia” (1983), nos dice que a raíz de esta remodelación “la plaza mayor de Minas, que presentaba un aspecto de plaza campesina, quedó convertida en una de las más originales del país”. Desde aquel entonces, pocas remodelaciones han igualado la transformación proyectada por Scasso, por lo que podemos afirmar que la Plaza Libertad tal como la percibimos hoy día, es herencia de su notable labor.
 
Pablo Martín Baubeta
Bibliotecario

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