
Además, según el resultado de ayer, Vázquez es el presidente
más votado en los últimos 70 años si se consideran los votos válidos, y con una
diferencia llamativa: en los tres balotajes que ha habido en la historia,
Batlle le ganó al propio Vázquez el primero por siete puntos porcentuales de
diferencia, Mujica-Astori vencieron en el 2009 a Lacalle padre-Larrañaga por
nueve puntos, y anoche Vázquez-Sendic vencieron a Lacalle Pou-Larrañaga por
casi 14 puntos de diferencia, 54% a 40,5%, según los últimos datos disponibles
anoche.
Tras conocerse los resultados, Vázquez realizó su discurso
en su comando instalado en el hotel Four Points de Montevideo, donde habló no
solo de sus perspectivas ante un nuevo mandato sino también de un diálogo mayor
con la oposición.
Su discurso comenzó refiriéndose a otro 30 de noviembre,
pero de 1980, cuando en el referéndum para la reforma constitucional triunfó el
No. "Aquel contundente No fue un rotundo sí a la democracia que
recuperamos en 1985. Hoy los uruguayos hemos dicho nuevamente sí a más
libertades y derechos. Mejor democracia y ciudadanía. (...) Nuevas esperanzas y
un nuevo porvenir", afirmó.
Vázquez destacó la paz con la que se desarrollaron estos
comicios, afirmando que se trató de un logro de todos los uruguayos, al mismo
tiempo que saludó a la fórmula nacionalista Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga,
y a "todos los que apoyaron la fórmula".
Vázquez dedicó a los votantes un "profundo y eterno
agradecimiento" por haber depositado con su voto su confianza. "Esto
fue fruto de la credibilidad del nuevo Frente Amplio, de sus propuestas y
convicciones", agregó. "La propuesta programática la elaboramos y
difundimos en un enriquecedor diálogo con la sociedad uruguaya. Porque para
mejorar la realidad hay que conocerla y para ello hay que andar, ver, y estar
cerca del corazón de la gente", dijo seguido de una gran ovación. "Más
allá de divisas y candidaturas partidarias hoy ganó el Uruguay y es lo que nos
une y nos identifica", afirmó. "La historia la hacen los pueblos día
a día. Por lo tanto nuestro gobierno no será fin ni principio de nuestra
trayectoria, pero no será más de lo mismo. Porque el Uruguay de hoy no es el de
2005 ni el de 2010. No es perfecto pero puede ser mejor". Esas mejoras
incluyen, dijo Vázquez, una mayor igualdad de derechos. "En la sociedad
puede haber asimetrías, pero no puede haber asimetrías en los derechos de la
gente ante la ley y la vida. Ahí está la clave de la convivencia ciudadana
imprescindible para el desarrollo individual y el de todos. No hay que pensar
tanto en las próximas elecciones y hay que pensar más en las próximas
generaciones", sentenció. Vázquez concluyó su discurso hablando del
diálogo y los acuerdos con la oposición. "Están convocados todos a un
diálogo. Que sin ignorar a nadie y abarcando a todos refleje a las mayorías,
porque esto es el alma de la democracia. Yo me comprometo ante todos ustedes a
trabajar al máximo de mis capacidades y posibilidades pero no puedo, no debo y
no quiero trabajar solo. Convoco a todos los uruguayos, no para que me sigan,
sino para que me guíen y me acompañen".
Cuando dos meses antes de los comicios del 26 de octubre
muchas empresas encuestadoras pronosticaban una elección muy reñida, y esa
percepción era compartida por buena parte de los actores políticos y la
población, Vázquez mantuvo firme el timón. Se negó a llevar adelante cambios
dramáticos en la campaña cuando todas las encuestas mostraban a un Partido
Nacional creciendo y al Frente Amplio bajando, pero introdujo cambios mínimos
en el trabajo. Lo principal fue, sin embargo, que logró, en medio de la zozobra
que parecía cundir a su alrededor, mantener la calma y el optimismo, y
transmitir ambas a seguidores y simpatizantes.
(Foto: festejos en Minas, en la noche del domingo 30 de noviembre)
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